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“Comparado con Chávez, Maduro es un Payaso”

Por SRF Schweizer Radio und Fernsehen – Publicado el 5 de marzo de 2014

Desde hace semanas la oposición venezolana protesta contra el gobierno. Mañana se cumple un año de la muerte de Hugo Chávez, el mentor político de Nicolás Maduro. De nuevo se esperan grandes manifestaciones. Un experto en Latinoamérica nos explica por qué el país está tan dividido.

Entrevista con Wolf Grabendorff por la SRF, emisora de radio y televisión de la Suiza alemana.

SRF: Wolf Grabendorff, ¿por qué justo ahora las protestas en Venezuela son tan intensas?

WG: Son tan intensas, porque la oposición no quiere esperar hasta las próximas elecciones. Dentro de la oposición existe un movimiento que opina que la presión proveniente de la calle deberá forzar al Presidente Maduro a dimitir.

SRF: La oposición reclama la dimisión de Maduro. ¿Cuál es el próximo plan?

WG: Sebe debe anular todo lo que hizo Chávez. La oposición exige que ante todo se sanee la economía. Pero el resto de las demandas son poco claras. La oposición democrática está conformada por unos 20 partidos diferentes. No está claro cuál debe ser el camino a seguir, ni como se deberán aplicar las reformas tan necesarias  para el país.

SRF: ¿Qué tendría que hacer un nuevo gobierno para solucionar la crisis económica en Venezuela?

WG: Debe renovar la relación con la empresa privada. Chávez nacionalizó muchas cosas – y Maduro aún más en el corto tiempo que ha sido presidente. He ahí una de las razones por la cual el abastecimiento en el país es tan catastrófico. En el país falta de todo. La moneda se está desmoronando. Los que pueden sacan sus ahorros al extranjero. Además de la crisis política existe también una crisis estructural de la economía relacionada con el hecho que Chávez ha subsidiado con grandes cantidades de dinero a Cuba durante muchos años.

SRF: A esto se le suma una alta criminalidad en Venezuela. El país tiene la tasa más alta de asesinatos del mundo. ¿Explica  la crisis económica tantas muertes?

WG: No, la alta criminalidad no solo se debe  a la crisis económica; sino también a la policía corrupta, que además está dividida. Cuando por ejemplo un candidato de la oposición gana las elecciones en un distrito o en una ciudad, la policía está del lado de la oposición – y al revés. Esto significa que en Caracas, la capital de Venezuela, los policías no trabajan conjuntamente, sino que están enfrentados. Además están tan mal pagados que solo consiguen vivir a través de la criminalidad.

SRF: Venezuela también tenía problemas durante la presidencia de Chávez. ¿Por qué no habían protestas tan grandes?

WG: Eso tiene que ver con la personalidad de Chávez. Después de Fidel Castro y Perón, Chávez fue el tercer gran líder de los últimos 50 años en este continente. Él se presentó como líder de la región, no solo frente a los pobres del país, sino también frente a los países vecinos. Ese estilo de liderazgo le facilitó  el trato  con sus adversarios.

SRF: ¿Entonces  Nicolás Maduro en sus diez meses de presidencia  no ha podido llevar a cabo alguna corrección al programa de Chávez?

WG: No, comparado con Chávez, es un payaso. No es ni un gran líder, ni tiene fuertes conexiones dentro del chavismo. Lo que en realidad ha hecho es arruinar al país aún más de lo que hizo Chávez  en los 14 años anteriores.

SRF: ¿Eso quiere decir que Maduro no solo siente la presión de la calle sino también la del círculo de poder chavista?

WG: Eso es correcto. La pregunta es cómo se va a manifestar el descontento contra el liderazgo mediocre de Maduro. El ejército que se encuentra bastante dividido, todavía no tiene claro quién pudiese ser el próximo dirigente. Las confrontaciones en la calle han mostrado, que Maduro ni es capaz de controlar a su propia gente. La mayoría de los disparos no provienen del ejército, sino del servicio secreto y de los llamados “colectivos”, que no son más que grupos chavistas armados.

SRF: ¿Eso significa que Venezuela tiene, por decirlo de alguna manera, una cúpula chavista autoritaria y por debajo existen distintos círculos de poder?

WG: Sí, y justamente esa difusión del poder crea grandes dificultades para imponer reformas. Muchos observadores en la región creen que solo un régimen militar se podrá hacer cargo del orden.

Fuente Original:SRF.”Verglichen mit Chávez ist Maduro ein Clown”. SRF Schweizer Radio und Fernsehen. Marzo 5, 2014. SRF. Marzo 11, 2014. http://www.srf.ch/news/international/verglichen-mit-chavez-ist-maduro-ein-clown

Foto principal: AFP  Foto/Presidencia.

Traducido por #infoVnzla

@infoVnzl

Who are the “fascists” in Venezuela and Ukraine?

By Paulo Paraguaná

Le Monde.fr – Published March 7, 2014

Venezuela and Ukraine are not only separated by thousands of kilometers, but also by huge historical, political and cultural differences. However, President Nicolás Maduro and his deposed counterpart Viktor Yanukóvich have resorted to the same type of rhetoric when facing protests and demonstrations from opponents.

In their speeches they both qualify their opponents as “fascists” and “coup plotters”.

In both cases, the intention is to discredit their opponents. The question is why do they use exactly the same terms, the exact same words?

We won’t find the answer in the shared history of both countries. In Ukraine, fascism can be traced to a dishonorable past during the Second World War, while in the case of Venezuela there is nothing similar. Let us make a brief historical overview:

Venezuelans overthrew the dictatorship of General Marcos Pérez Jiménez in 1958. For the next forty years, power was shared alternately by social democrats (Acción Democrática) and Christian democrats (COPEI). So, there were left-wing reformists and moderate centrists. Today, the Venezuelan opposition is comprised of these groups plus other parties, some leaning more to the right, others more to the left, and even to the extreme left. Both Henrique Capriles Radonski, former presidential candidate, and Leopoldo López, presently behind bars, have chosen the center-left.

Venezuelans against the trend in Latin America

Partidarios del expresidente Hugo Chávez, el 20 de febrero en Caracas. Rodrigo Abd/AP

Followers of former President Hugo Chavez, February 20, Caracas. Rodrigo Abd/AP

Between the 1960s and 1998, before Chávez was first voted into office, Venezuela was moving in the opposite direction to that of most of Latin America, as the region had fallen victim to a series of military coups and authoritarian regimes. Fascists and coup perpetrators were found beyond the Venezuelan border, and the democratic haven of Caracas welcomed waves of Latin American political refugees.

In 1992, two military coup attempts were staged in Venezuela led by lieutenant colonel Hugo Chávez. Although it may seem incongruous, these attempts to subvert the constitutional order are celebrated today by the Chavista regime as heroic feats that are commemorated with a national holiday on the 4th of February.

Once they rose to power, these former coup plotters became part of Chávez’s inner circle. The lieutenant colonel always bestowed greater trust in the military than in civilians. In fact, these former members of the military continue playing an important role in the institutions and state-owned companies of the Maduro administration, something that is reinforced by the presence of active officers. The President of the National Assembly and second most powerful in the regime, Diosdado Cabello, was recently promoted from lieutenant to captain despite only being part of the reserve army.

In 2002, another failed coup attempt was staged, this time against Chávez. What Chavistas “forget” to remember is that the President resigned upon the request of the military hierarchy and that he surrendered without resisting, as he had done in 1992. TV channels, businessmen and politicians rushed to catch the moving train, but the locomotive was undoubtedly in the hands of the military.

Experience shows that you cannot carry out a military coup without active officers at the helm of operational units. In between the ghosts of some and the vagaries of others everything seems to be the same.

Repression from groups of paramilitaries

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During the commemoration of the anniversary of the death of Hugo Chávez, March 5th. Fernando Llano/AP

On Thursday, March 5th, during the military parade to commemorate the first anniversary of Chávez’s death it was plain to see on which side the arms rested in Venezuela. Apart from the armored vehicles and infantry troops of the armed forces and police, also visible were the militias and Chavista “collectives”, the paramilitary groups commanded by those in power. Maduro has asked the latter to suppress the opposition’s demonstrations. Since the beginning of February, the clashes have resulted in twenty dead, most of which have been caused by firearms.

The use of irregular forces to repress opponents was indeed one of the characteristics of Italian fascism, which is precisely where the term “fascio” derives from: the former combatants and thugs in charge of instilling terror. However, it is no longer with the castor oil used in the times of Mussolini but with firearms, rifles, and even machineguns.

Therefore, the use of a similar rhetorical language to refer to those that protest in Ukraine and Venezuela cannot be explained by possible similarities of both countries, but rather by their common source of inspiration: the Soviet manuals. Cuba has taken the mantle from Russia and for quite some time has been disseminating and using this type of Soviet documentation in Latin America, the influence of which should not be underestimated in the shaping of mentalities and Pavlovian defense mechanisms. Nicolás Maduro sat through his politics lectures with the Cubans.

Original Source: Paraguaná, Paulo. « Qui sont les “fascistes” au Venezuela et en Ukranie ? ». Le Monde.fr/M Blogs. March 7th, 2014. Le Monde.fr. 07.03.2014. http://america-latina.blog.lemonde.fr/2014/03/07/qui-sont-les-fascistes-au-venezuela-et-en-ukraine/

Main photograph: “Des graffitis en faveur du gouvernement vénézuélien, le 20 février à Caracas”. Rodrigo Abd/AP

Translated by #infoVnzla

@infoVnzl

San Cristóbal, the Barricaded City of Venezuela

By Arturo Wallace

BBC Mundo, Thursday, March 6, 2014

Rocks, old furniture, damaged electrical goods, tree trunks, fallen lampposts, rubble, rubbish and even a tank.

Anything comes handy for the “gochos” – as the inhabitants of the Venezuelan state of Táchira are known – to block the streets of their capital city, San Cristóbal.

It is here that the protests against the government of President Nicolás Maduro began more than a month ago, and then extended to other regions in Venezuela.

The barricades have become a symbol of what government opponents in this Andean region call “the resistance.”

“There are more than one hundred barricades in San Cristóbal,” Mayor Daniel Ceballos told BBC Mundo. “Around 40% of the city has been compromised,” he said.

Ceballos, who belongs to the opposition party Voluntad Popular, justifies the presence of the barriers as a reaction to the attacks by security forces and Chavista motorcyclists against protesters. Initially, they were groups of students protesting against insecurity, but now it is a heterogeneous group of opponents that demand a change of government.

In order to deal with the problem, President Nicolás Maduro called for a Táchira “peace conference” to be held in San Cristóbal this Thursday.

However, for the time being, his call has made no difference whatsoever in the barricades.

II

These protests cannot be separated from past or present difficulties that people face to get their hands on basic staples.

“This situation has compounded the problems of goods shortages. There are huge queues in supermarkets, pharmacies and bakeries,” Mayor Ceballos acknowledged.

Queues start in the morning, when this city of more than 620,000 inhabitants located 33 Km away from the Colombian border – 65 Km by road – gets as close to normality as it possibly can.

In any case, it is a relative normality. Public transport has been halted for several days now and many people have to walk to the few places that remain open: grocery shops, pharmacies and some services.

The window of opportunity only lasts a few hours, and by afternoon people rush to their homes to seek protection from what could happen when night falls and the risk of violence increases.

“Generally, they attack us in the early hours of the morning,” explained Albert Medina, a 26-year old student of the Universidad Católica del Táchira, part of a group that protects the barricade that includes the old tank – an old monument located in one of the main avenues in the city, and now a symbol of the protests.

“We take turns, students and citizens, to protect the barricades and make sure there are no attacks,” says another university student called Alejandro, while he tours the barricades located in the sector known as Las Pilas in the center-eastern part of the city.

It was in this area, little over a week ago, that another student named Jimmy Vargas died after falling from the second floor of a nearby building during clashes between students and security forces.

A few blocks away from the still smoking tyres at the end of a nearby avenue I see a group of youths, some of them hooded, preparing Molotov bombs for what seems to be an inevitable night-time clash.

III

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However, night has not fallen yet, and during daytime San Cristóbal remains generally calm.

Not a single national guard can be found near the so called “guarimbas” – the name given by Venezuelans to this type of barricaded protest –, much less troops of the parachute infantry sent to Táchira by the president a couple of weeks ago to reinforce safety in the border state and protect every access route.

There is also no sign of the paramilitaries that the state governor, José Vielma Mora, said had arrived from Colombia to infiltrate protests.

Vielma Mora, however, also accuses the “guarimberos” of being responsible of “neighborhood terrorism” by keeping neighbors prisoners behind the barricades they erect.

Jonathan García, a deputy of the Regional Congress who also represents the governor’s party, the governing Partido Socialista Unido de Venezuela, agreed.

“This is all part of an insurrectional plan expressed through blockades and barricades, expressed through hooded youths, through the violent actions that thousands of families face every day when they cannot leave or go back to their homes when they want to,” said García to BBC Mundo.

“It is a violation of all the rights of Venezuelans as established in the Constitution,” he maintained.

García has no doubts that the opposition is to blame for these episodes of violence. “We are not going to give them the excuse they are looking for, to evict them forcibly as would be done anywhere else in the world,” he explained to BBC Mundo.

“We know that the cameras are there, we know there are videos that will be used to try and sell to the world the idea that unarmed Venezuelan people are being savagely repressed by the tyrannical government of Venezuela, so that they can justify an intervention by the United States,” he added.

But he also made a caveat: “We are supporting communities that little by little have started to get rid of the barricades.”

However, according to protesters, the people that the authorities try to depict as angry neighbors are in fact armed Chavistas paid by the government to intimidate them and remove them by force.

To be honest, there seems to be a lot of sympathy for the demands of “guarimberos” among the people that have to tackle the barricades to go about their daily routines.

IV

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“I am not bothered by the barricades. I prefer to hold on for another month instead of facing four more years of dictatorship,” América Ruíz told BBC Mundo, a neighbor of Barrio Obrero, a shopping district with barricades on practically every other corner.

“Do you know what I find sad?, getting up at two or three in the morning, standing in a queue so that you can buy something in the afternoon, and when it is finally your turn they say, ‘no madam, there is no more paper, no more flour, go back home’. It’s enough to make you cry,” she complained.

Vianey Carvajal, from a poorer sector known as La Concordia, agreed.

“This is no longer just the fight of students. This is the fight to get milk, to get bread,” she told BBC Mundo.

“We don’t see this as suffering, we see it as an investment,” maintains Carvajal, one of many “gochos” who believe that Táchira’s condition as a border and mainly opposing state means that many of the problems they accuse the Chavista government of tend to be aggravated: insecurity, shortages, corruption.

“It is not an issue of life being harder or easier with the barricades. The thing is that if life were easy we wouldn’t have the barricades,” added Blanca Ontiveros, a neighbor from Las Pilas.

Back in Barrio Obrero, Jesús Delgado, a veteran shopkeeper is convinced that the majority of people feel this way.

“80% of San Cristóbal agree with what is going on here,” he assured BBC Mundo.

V

I come across them in the civic center of town, in the middle of a relatively thin celebration commemorating the first anniversary of former President Hugo Chávez’s death.

There I find Lía Rodríguez – clad in a Chávez T-shirt and clutching a cap in support of Maduro – who is fearful of speaking in her neighborhood of Las Pilas because of what the “guarimberos” might do to her.

Omar Ramírez, a student from Universidad Nacional Experimental del Táchira, has no doubts about criticizing his fellow students.

“Many students are against the barricades, these “guarimbas”, because they are also suffering the consequences,” he said.

“And many other people have been affected, because the smoke generated by these barricades is creating a public health problem. People want gas, they want food, they want their kids to go to school, they want to go to the supermarket, they want to receive medical assistance,” he added.

VI

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Back in the barricades, however, it seems many more are convinced they will continue protesting until the government changes.

Many “gochos” maintain they are even willing to march on to Caracas as their fellow Táchira native Cipriano Castro did more than a century ago as leader of the Liberal Restoration Revolution of 1899.

In fact, this area is proud of the influence it has exerted during key moments in the history of Venezuela.

Apart from Castro, the list of “gocho” presidents goes from Juan Vicente Gómez to Carlos Andrés Pérez, including former dictator Marcos Pérez Jiménez.

However, for the time being it seems it is Caracas that is heading towards this Andean region.

On Wednesday, Congresswoman María Corina Machado, one of the most visible faces of the opposition, visited Táchira to take part in a small protest that developed without any major incidents.

Also, you have the peace conference the government has called for, although most protesters do not seem to be taking the invitation very seriously.

“They have not been able to convene the political sectors,” explained Pedro Pablo Quintero, a 60-year old university lecturer who previously voted for Chávez but who now supports the protests.

He considers this to be a first small step that should not be entirely dismissed.

“We need to be patient. This is not a short-term struggle. Venezuelans who believe that these proposals will help us get rid of Maduro tomorrow are wrong,” he told BBC Mundo.

“However, a precedent is being set so that Venezuelan society and Venezuelan institutions can finally react. And there are legal mechanisms for this situation to come to an end,” he added.

Others are more impatient and that is why the authorities have no doubt in qualifying them as coup perpetrators.

Despite all this everyone seems to agree on the ubiquitous slogan “whoever gets tired, loses”, seen in many of the barricades.

And then there is the emphatic response of Omar Cárdenas, a student whom I asked how long they were willing to continue in the streets.

“We’re in this for the long haul. We’ll persevere for as long as we have to,” he maintained.

Source: Wallace, Arturo. San Cristóbal: la ciudad de las barricadas en Venezuela, BBC Mundo. 6 de marzo de 2014. BBC. 6 de marzo de 2014. http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/03/140305_america_latina_venezuela_tachira_aa.shtml.

Main photograph: An image from San Cristobal, capital of Táchira state / AFP

Translated by #infoVnzla

@infoVnzl

Maduro tropieza con los zapatos de Chávez

Por Laura Tillman y Nick Miroff.

The Washington Post – Marzo 4, 2014

CARACAS, Venezuela — El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, también fue joven. Tocaba guitarra, tenía el pelo largo y trabajó como encargado de los equipos de un grupo de rock, Enigma.

El joven delgado y rebelde no tenía una apariencia muy diferente a la de los estudiantes y furiosos adolescentes que ahora confrontan a su gobierno en las calles. Para estos jóvenes, que crecieron durante los 14 años de mandato de su predecesor, Hugo Chávez, es Maduro quien se ha convertido en la cara de un sistema podrido.

“¡Maduro, vete ya!”, gritan.

Tras más de dos semanas de protestas diarias que han dejado al menos 14 muertos y 150 heridos, Maduro se tambalea al cumplirse el miércoles el primer aniversario de la muerte de Chávez; y se ve rodeado de dudas sobre su capacidad para mantener en pie la revolución “bolivariana” de su mentor. Los problemas que Chávez le heredó cuando murió el año pasado, incluyendo el crimen descontrolado y una economía en debacle, han empeorado.

Pero el hombre que se llama a sí mismo “un hijo de Chávez” también ha heredado el inmenso poder centralizado del estado. Maduro y el Partido Socialista Unido fundado por Chávez controlan 20 de los 23 gobiernos de los estados de Venezuela, así como la Corte Suprema, el parlamento y, aún más importante, los militares y la compañía petrolera nacional. En los barrios pobres a los que Chávez les dio nuevas escuelas, centros de atención médica y viviendas subsidiadas, la lealtad al gobierno se mantiene firme.

Venezuela no es Ucrania, dicen los analistas, donde el presidente debilitado se tambaleó, y luego huyó.

“No hay razón para creer que Maduro esté en una situación inestable”, dice Gregory Weeks,  académico experto en América Latina de la Universidad de Carolina de Norte en Charlotte. “Los militares le han declarado su respaldo y no se han visto dudas en ese sentido. A menos que se les exigiera aplicar intensas medidas represivas, es difícil imaginar un escenario en el que los líderes militares se rebelen”.

Protestas y mano dura

Maduro, de 51 años, renunció hace mucho tiempo a su carrera en el rock. Trabajó como conductor de autobús y líder sindical antes de ascender al círculo interno de Chávez gracias a su lealtad inquebrantable. A pesar de que Chávez lo respaldó desde su lecho de muerte, Maduro fue elegido en abril (2013) por un margen de sólo 1,5 por ciento; apenas logrando superar al candidato de la oposición Henrique Capriles.

Fue un arranque muy débil de su período de seis años, que se extiende hasta 2019, y sus críticos dicen que desde entonces ha tratado de compensarlo en exceso.

Como presidente, Maduro se viste con frecuencia como Chávez, habla como Chávez y hasta le ha dicho a los venezolanos que ha dormido en la tumba de Chávez. Los actos de conmemoración del miércoles le darán la oportunidad de recordarle a los ‘chavistas’ leales que él es el elegido del comandante.

“Chávez marca la ruta, Maduro toma el volante”, fue el eslogan de campaña que utilizó apelando a su pasado como simple conductor de autobús.

Chávez también enfrentó recurrentes olas de protesta, e inclusive un breve golpe de estado en 2002. Su respuesta frecuente fue reunir a sus simpatizantes en enormes concentraciones públicas para recordarle a sus oponentes que la masa pobre estaba de su lado.

Pero Maduro se enfrenta al mayor conflicto de la última década y se ha apoyado más a la fuerza bruta. Sus guardias nacionales golpean a los protestantes en las calles, les disparan perdigones y agreden a camarógrafos de la televisión. Metió a la cárcel al líder de oposición Leopoldo López bajo cargos de “conspiración” y otros crímenes. Ha censurado la cobertura crítica de la violencia, pero ha hecho poco, dicen sus críticos, para controlar los grupos motorizados pro-gobierno que han disparado armas de fuego contra los manifestantes.

En sus discursos nocturnos casi diarios, recurre algo que podría llamarse McCarthysmo inverso. Ve “fascistas” detrás de cada señal de protesta y marcha estudiantil, aunque los frustrados estudiantes universitarios no tienen parecido alguno con los ejércitos de la Europa del siglo 20.

La retórica encendida sólo parece provocar aún más a los manifestantes. Los oponentes de Maduro han articulado pocas demandas políticas concretas más allá de su renuncia y la liberación de docenas de activistas que han sido encarcelados. En algunos municipios privilegiados de Caracas y en puntos específicos como San Cristóbal, ciudad fronteriza del oeste de Venezuela, los enfrentamientos ocurren casi todas las noches y las calles permanecen bloqueadas por barricadas improvisadas y nubes de gas lacrimógeno.

Las protestas han comenzado a mostrar señales de agotamiento pero continuaron esta semana a lo largo de las festividades de carnaval. Maduro y sus acólitos han publicado fotos de playas venezolanas repletas de turistas con la intención de debilitar la percepción de que la agitación se estaba extendiendo a todo el país.

Los analistas dicen que de cualquier manera no son las protestas de los estudiantes de clase media lo que más preocupa a Maduro. Es la base de apoyo de Chávez: los venezolanos de la empobrecida clase trabajadora que se han beneficiado de años de grandes gastos del socialismo bolivariano y que son quienes más tendrían que perder si desaparece.

En ese sentido, el enemigo real de Maduro no son unos fascistas imaginarios sino los problemas económicos tangibles que ocasionan una inflación descontrolada y la escasez predominante. A pesar de tener las mayores reservas petroleras del mundo, Venezuela sufre literalmente de escasez de pan y mantequilla; por no mencionar leche, derivados del papel, azúcar y otros productos básicos.

De acuerdo al analista político Carlos Romero, establecido en Caracas, el gobierno de Maduro está estable pero no necesariamente fuerte.

“Hasta ahora hemos visto brotes de agitación social y represión selectiva”, dijo Romero. “Pero si la escasez e inflación continúa, una mayor porción de la población podría empezar a movilizarse y prestar atención a los llamados de protesta de la oposición”.

Grietas en la base de apoyo de Maduro

En algunos bastiones del apoyo a Chávez, el respaldo a Maduro ha comenzado a debilitarse.

La firma de Chávez, pintada en color rojo, se extiende hasta una altura de cinco pisos en un edificio de apartamentos financiado por el gobierno que se encuentra al lado de la autopista en la urbanización caraqueña llamada La Paz.

Afuera del edificio, Erika Salazar, de 26 años, y su hermana Doris, de 25, están sentadas cerca de un parque infantil con bolsas de papel higiénico por las que hicieron un cola durante 20 minutos antes de poder comprarlo — una espera que ellas calificaron como corta.

Las hermanas viven en un complejo de viviendas que incluye dos enormes edificios que albergan a más de 900 familias. Antes vivían en un albergue después de haber perdido su vivienda en una inundación en 2010.

Doris dijo que Maduro “es un buen presidente, pero no tiene tanta personalidad” como Chávez.

Erika salió rápidamente en defensa de Maduro. “Por supuesto que le falta mucha experiencia, pero estamos con él”, dijo.

Cerca de allí, un obrero de la construcción, Javier Sánchez, dijo que la “revolución socialista” de Venezuela es más grande que la persona que ocupa la oficina presidencial.

“Estamos luchando por la revolución”, dijo. “Si es Maduro, si es Chávez, si es cualquier revolucionario, nosotros vamos a estar ahí, hasta sin un representante”.

Pero incluso en el complejo de viviendas públicas del gobierno había señales de simpatía por los manifestantes.

Gladis Jiménez, enfermera en un hospital público, dice que votó por Maduro pero se ha visto frustrada con él desde que comenzaron las protestas de la oposición. Ella no tiene tiempo para marchar, dijo, pero apoya al movimiento liderado por los estudiantes.

“Ellos tienen que luchar por su futuro”, dijo Jiménez.

Los líderes de la oposición han dicho que quieren forzar la salida de Maduro por vías legales, pero la constitución venezolana no permite un proceso revocatorio hasta 2016.

Fuente: Tillman, Laura y Miroff, Nick. “In Chávez’s big shoes, Maduro stumbles”.

The Whashington Post. Marzo 4, 2014.

Marzo 4, 2014. <http://www.washingtonpost.com/world/in-chavezs-big-shoes-maduro-stumbles/2014/03/03/cf97cdf2-a0ac-11e3-878c-65222df220eb_story.html&gt;

Fuente foto principal: © REUTERS Tomas Bravo

Translated by #infoVnzla

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Raspando: la vida entre los desposeídos de Venezuela

Por Girish Gupta

The New Yorker – Marzo 6, 2014

Cuando conocí a Marisela Méndez en San Cristóbal, Venezuela, cerca de la frontera de ese país con Colombia, me mostró la palma de su mano. Más de siete horas antes, alguien le había escrito en la mano “1.296” con un marcador negro para indicar su puesto en la cola de Garzón, un gran automercado. La cola se extendía por cientos de metros a lo largo de una valla en las afueras de la ciudad. “Escuché que tienen harina y leche”, me dijo Méndez, de 41 años de edad. “Ya hace tiempo que no tengo de eso”. Las montañas de los Andes venezolanos estaban demasiado lejos para protegerla del sol de la tarde.

San Cristóbal es la capital del estado Táchira, en Venezuela. Hace un mes, los estudiantes comenzaron a protestar aquí después del intento de violación de una estudiante en el jardín botánico de una universidad local. Los estudiantes estaban descontentos por el reciente aumento del crimen en el campus y sentían que el gobierno local no lo había combatido adecuadamente. Algunos de los manifestantes fueron detenidos por las autoridades, lo que hizo que sus compañeros salieran a las calles tanto en San Cristóbal como otras ciudades cercanas. Con el respaldo de políticos de oposición, las protestas se extendieron desde entonces a lo largo del país con denuncias de los participantes sobre las colas en los automercados, la inseguridad económica y otros perjuicios que aseguran son síntomas del fracaso del gobierno del presidente Nicolás Maduro y el Partido Socialista Unido de Venezuela. El miércoles, el gobierno realizó un desfile para conmemorar el primer aniversario de la muerte del presidente Hugo Chávez; mientras tanto, las protestas continuaron. En ellas han participado decenas de miles de personas y han dejado al menos 20 muertos. En San Cristóbal, continúan con gran intensidad. Las calles están bloqueadas por barricadas de basura en llamas, escombros y alambre de púas; manifestantes adolescentes se pasean con cocteles Molotov y tirachinas, y reciben el apoyo de muchos residentes de mayor edad. Méndez apoya las protestas pero agregó, “La verdad, no sé qué es lo que van a lograr”.

Venezuela actualmente exhibe una tasa de inflación de más del 56 por ciento y un índice de escasez —el porcentaje de productos que no están disponibles— que registra un máximo histórico del 28 por ciento. Esta situación ha sido consecuencia en gran parte de los controles económicos del gobierno. En 2003, Chávez estableció un control de cambios después de una gran huelga petrolera que perjudicó la economía del país. Los controles anclaron la tasa de cambio frente al dólar estadounidense y limitaron la cantidad de bolívares, la moneda local, que los venezolanos podían intercambiar, con el objetivo de estabilizar la economía al tratar de frenar la inflación y la fuga de capitales. Estas políticas no tuvieron el efecto deseado. Once años después, la medida ha disminuido profundamente los incentivos a las empresas para producir e importar productos, y ha dividido al país entre aquellos con acceso a divisas fuertes y aquellos que no lo tienen.

Hoy, los dólares pueden venderse en el mercado negro por más de 10 veces la paridad oficial, según sitios web que hacen seguimiento a la tasa de cambio del mercado negro, tales como DolarToday. Aquellos con acceso a dólares pueden vivir extremadamente bien. Un vuelo de Caracas a Nueva York cuesta unos once mil bolívares —más de mil quinientos dólares al cambio oficial, pero poco más de 100 dólares a la tasa del mercado negro. Existe un sin número de trucos para aprovechar este situación. Uno de los más conocidos es conocido como el raspao. Los venezolanos pueden obtener una cantidad limitada de moneda fuerte a la tasa oficial en una tarjeta de crédito si demuestran al gobierno que tienen un motivo para gastarlo en el extranjero. Fuera del país, convierten esa cantidad a efectivo y la traen de vuelta para venderla en el mercado negro, con lo que obtienen una ganancia enorme.

Al mismo tiempo, de los anaqueles falta mucho más que harina y leche. En noviembre, los militares ocuparon la cadena de tiendas de electrodomésticos Daka, similar a Best Buy en Estados Unidos, y la obligaron a vender a los precios “justos” que el gobierno consideraba apropiados. Esta medida se extendió eventualmente a otros productos; muchas tiendas simplemente cerraron sus puertas en lugar de vender con pérdidas, mientras que otras permanecieron abiertas pero prácticamente sin inventario. Para exacerbar la situación, el presidente Maduro decretó en enero la Ley de Precios Justos, que estableció el margen de ganancia máximo para “cada agente” —incluyendo fabricantes y vendedores— en un 30 por ciento. Las vendedores dicen que tienen graves problemas para obtener dólares a la tasa oficial a través de los complicados mecanismos impuestos por el gobierno y por ello recurren al mercado negro, lo que implica cobrar precios que el gobierno califica de injustos. El gobierno ha implementado varios sistemas cambiarios para tratar de resolver la escasez de dólares, pero ninguno ha logrado cubrir la demanda, tal como lo indica la descontrolada tasa de cambio en el mercado negro.

La gente de San Cristóbal se lleva la peor parte de la escasez debido a la cercanía a la frontera. Los colombianos vienen a esta ciudad con divisas fuertes a comprar productos con precios controlados, y luego los sacan como contrabando para revenderlos en su país. Esto ocurre especialmente con la gasolina. Los precios de la gasolina en Venezuela son los más bajos del mundo —unos seis centavos de dólar por galón. Del lado colombiano de la frontera, los pimpineros, como se conoce a los contrabandistas de gasolina, hacen colas de varios kilómetros con sus bidones, generalmente ocultos en cajas de madera, para revender la gasolina a precios mucho más altos.

Los controles cambiarios anteceden a Chávez. La tasa de cambio se fijó por primera vez en 1934, cuatro años después de que el bolívar abandonara el patrón oro. Antes del llamado Viernes Negro de 1983 en Venezuela —cuando la moneda acusó una fuerte devaluación y se impusieron límites estrictos al cambio de divisas—, el bolívar era una de las monedas más estables de la región. Surgieron los problemas económicos; la situación empeoró en los años ochenta producto de las políticas económicas del presidente Jaime Lusinchi, que tuvieron mucho peso en el descontento que ayudó a llevar a Chávez al poder en 1999. Maduro, que llegó a la presidencia tras la muerte de Chávez el año pasado, atribuyó los problemas a una “guerra económica” desatada por la oposición con la ayuda de Washington. Maduro ha culpado a una “facción nazi-fascista” por la violencia ocurrida en las manifestaciones.

Las protestas continúan a lo largo del país. Aunque no parecen estar perdiendo fuerza, hay pocas señales, como me dijo Méndez, de que vayan a producir algún cambio. Mientras seguía esperando pacientemente en la cola del automercado, dijo, “No somos fascistas. ¿Ves aquí a algún fascista? Sólo queremos comida para alimentar a nuestros hijos”.

Girish Gupta es un periodista radicado en Caracas, Venezuela, que informa sobre América Latina y ocasionalmente sobre el Oriente Medio.

Fotografía por Girish Gupta.

Fuente: Gupta, Girish. “The scrape: life among Venezuela’s have-nots”. The New Yorker, 6 de marzo de 2014.

http://www.newyorker.com/online/blogs/currency/2014/03/venezuela-protests-black-market-economic-controls.html

Traducido por #infoVnzla

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El Frank Underwood de Venezuela

Detrás de las escenas diarias de protestas en contra del gobierno, otra lucha por el poder se lleva a cabo.

Por Daniel Lansberg-Rodríguez.

The Atlantic. 6 de marzo, 2014.

Conozcan a Diosdado Cabello: presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, vicepresidente del partido en poder, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), y un despiadado pragmático por excelencia. Si los creadores de “House of Cards” estuvieran interesados en expandir la franquicia hacia el sur, deberían conocer al Frank Underwood de Venezuela.

En las últimas semanas, la crisis política en Venezuela – protestas masivas ante una economía sacudida, una escasez desenfrenada, el crimen remontado, y una polarización ideológica – ha sido representada en los medios internacionales principalmente como una lucha entre un gobierno monolítico y los restos aislados de una tradicional clase media. Pero esta descripción es superficial; varias tramas, tanto personales como sociales, se llevan a cabo bajo la superficie. Una de ellas es la amarga disputa por el alma del partido y por el futuro de la nación entre el sucesor de Hugo Chávez y el casi sucesor.

Para uno de los contendientes, el presidente Nicolás Maduro, la agitación en Venezuela ha sido profundamente dañina. Se le critica por recurrir rápidamente a la violencia del estado para lidiar con manifestantes desarmados, lo cual ha dejado 18 fallecidos. En apariciones públicas se le nota cada vez más cansado y más que un poco trastornado.

Para el otro contendiente, Cabello, la agitación política ha aumentado. Repentinamente está en todas partes. Cuando la policía declaró que buscaba al famoso representante de la oposición, Leopoldo López, fue Cabello quien negoció la entrega con su familia. Luego, durante el arresto – una situación absurda donde López se entregó durante una manifestación – fue Cabello quien apareció de nuevo para escoltarlo a la cárcel (a pesar de no tener autoridad ni política ni judicial), y aparentemente para “resguardar su seguridad”. Poco después, cuando las autoridades se enfrentaron con Ángel Vivas, un ex general renegado quien se acuarteló en su hogar desafiando una orden de arresto, fue Cabello – no Maduro – quien jugó el papel oficial más visible en el dramático enfrentamiento.

Es más, tan solo días después del llamado de López a las protestas en contra del gobierno, los medios del Estado anunciaron que Cabello tendría su propio programa semanal de televisión. El primer episodio contó con una visita “sorpresa” de Maduro, y con un video musical de la hija de Cabello, Daniella, cantándole una balada al fallecido Hugo Chávez. El video se hizo viral entre los seguidores del gobierno, y Daniella se ha mantenido en los titulares luego de haber “perdonado” públicamente a un joven oponente del régimen, quien le había mandado un tweet amenazándola.

En otras palabras, mientras Venezuela conmemora el primer aniversario de la muerte de Chávez, la lucha entre Cabello y Maduro se intensifica. Y parece que Cabello va ganando.

Diosdado Cabello comenzó su carrera política como compañero de armas subalterno de Chávez en las Fuerzas Armadas, durante un golpe fallido contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez en 1992. El plan falló, y a Cabello se le encarceló brevemente por su participación. Después de salir en libertad, asistió a Chávez durante su primera exitosa candidatura presidencial en 1998, y desde temprano se caracterizó por su dureza y eficacia.

Desde entonces, su trayectoria política ha sido extraordinaria, tanto por su duración (Chávez hacía rápidamente a un lado a cualquier posible rival), como por su variedad. Sus cargos han incluido breves períodos como Ministro de Planificación, de Justicia, del Interior, de Obras Públicas, de Viviendas, junto con otras extensiones como Gobernador de Estado, Jefe de La Comisión Nacional de Telecomunicaciones, Jefe del Gabinete de Chávez y Jefe de Campaña presidencial. Luego de un fallido intento de golpe en el 2002, que sacó brevemente del poder a Chávez, Cabello, entonces vicepresidente, incluso asumió la presidencia – una ocupación efímera que duró apenas horas hasta que el mismo Chávez pudo ser ubicado y el orden constitucional (o lo que pasa por ello en Venezuela) fue restaurado. Diez años después, con un Chávez convaleciente, muchos pensaron que Cabello podría ser nombrado como su heredero, pero en vez se le otorgó el cargo al actual presidente, Nicolás Maduro.

Hoy, como presidente de una legislatura venezolana unicameral regida por el socialismo, Cabello, de 50 años de edad, manda sobre su terreno con una brutal eficacia. Para el deleite de la encarnación del personaje de Kevin Spacey, Cabello frecuentemente sobrepasa a Frank Underwood. Bajo su supervisión, se ha vuelto un hábito que la Asamblea Nacional ignore por completo los obstáculos constitucionales – impidiendo en repetidas ocasiones que los miembros de la oposición tomen la palabra durante la sesión, suspendiendo sus salarios, retirándole la inmunidad parlamentaria a legisladores problemáticos y, en una ocasión, hasta presidió la golpiza física a legisladores opositores durante una sesión de la Asamblea Nacional.

En una parte del mundo, donde el carisma lo es todo, Cabello – cuyo primer nombre es Diosdado, lo que significa “Dado por Dios” – es bastante peculiar. No acumula su influencia como encantador de las masas, sino como un maestro manipulador de los que están a su alrededor. Haciendo uso artísticamente de su posición e influencias, destruye a sus enemigos sin misericordia, remunera generosamente a sus amigos, y hasta ayuda a llenar puestos del gobierno con miembros de su propia familia. Su esposa es miembro de la Asamblea Nacional, su hermano está a cargo de la autoridad de impuestos nacional, y su hermana es delegada de Venezuela en las Naciones Unidas.

De estas maneras, Cabello ha acumulado influencia con los principales votantes, tales como hombres de negocio adinerados y de las fuerzas armadas, de los cuales 36 generales se graduaron de la Academia Militar en la misma promoción que Cabello. Se rumora que las actividades de Cabello se extienden a terrenos más sospechosos, incluyendo supuestos vínculos con gremios narcotraficantes y con organizaciones criminales. Un telegrama de 2009 de la Embajada de los Estados Unidos que se filtró a través de Wikileaks, señala a Cabello como un “polo principal” de corrupción dentro del régimen, y lo describe como “acumulando gran poder y control sobre los sistemas del régimen, al igual que una fortuna privada, frecuentemente lograda a través de intimidación tras bastidores”. El comunicado también contempló la especulación de que “el propio Chávez podría estar preocupado por la creciente influencia de Cabello, pero incapaz de disminuirlo”.

Esta estrategia tiene sus desventajas. Los opositores al régimen detestan personalmente a Cabello, quienes lo ven como un mafioso abusador, y que también crea profunda desconfianza dentro de muchos de los propios seguidores del gobierno, quienes lo ven como un corrupto, oportunista, excesivamente ambicioso, y no lo suficientemente comprometido con los principios del Partido Unido Socialista.

Y tal como el personaje de Frank Underwood, Cabello es excelente obteniendo puestos elevados, pero menos habilidoso en las urnas de electorales. En 2008 – a pesar de disfrutar del amplio apoyo financiero y logístico del gobierno, y la asistencia tácita de las famosamente parcializadas autoridades electorales venezolanas – perdió su apuesta a la reelección como gobernador de Miranda, el segundo estado más popular en Venezuela, ante Henrique Capriles: un contrincante quien eventualmente ascendería a medirse para la presidencia contra el propio Chávez en 2012.

La influencia de Cabello surge a raíz de la convergencia de dos grupos políticos divergentes dentro del partido rector: uno pragmático, y el otro ideológico. El primero tipificado por Cabello, es el más clásico movimiento ideológico populista: nacionalista, corrupto y trillado. El segundo busca una revolución internacional y una transformación a gran escala de la sociedad de América Latina. A través de la diplomacia petrolera, este segundo grupo ha buscado convertir a la Venezuela socialista en una potencia regional y mundial, inyectando fondos del estado para mantener amistosos regímenes clientelares en Bolivia, Cuba, Ecuador y Nicaragua. Supuestamente, sus miembros también han trabajado para influir en las elecciones tan lejos como en México, mientras se fortalecen vínculos con países como Irán y Rusia.

En la cúspide del poder, Chávez fue capaz de manejar estas divisiones a través de la mera fuerza de su personalidad. Sin embargo, antes de su muerte apostó su legado al campo ideológico. A medida que su salud se deterioraba, la influencia cubana dentro del gobierno venezolano aumentaba, y el régimen de La Habana – altamente dependiente en su economía de las grandes dádivas venezolanas en forma de petróleo subsidiado y otras ayudas – impulsó fuertemente a Maduro, un idealista con fuertes vínculos con los Castro, para que fuera el sucesor. Adicionalmente, el diagnóstico del cáncer de Chávez llegó en un momento donde la influencia de Cabello parecía disminuir. Este distanciamiento pareció llegar a un clímax en 2012, cuando durante una trasmisión televisiva, Chávez inesperadamente recomendó que Cabello se postulara para la gobernación del remoto estado de Monagas. La región es el sitio de nacimiento de Cabello, pero la propuesta era una bofetada de exilio político. Cabello retrocedió.

Después de la muerte de Chávez, y la consagración de Maduro como su heredero, la constitución de Venezuela apuntaba a Cabello, jefe de la legislación, como presidente encargado hasta que se sostuvieran elecciones. Pero el equipo de Maduro logró convencer a las autoridades relevantes de que ignoraran dicha provisión, permitiendo que el cargo pasara a manos de Maduro, despojando a Cabello de otra oportunidad truncada a la presidencia.

Aunque que ambos hombres se han apoyado públicamente desde entonces, la relación puede ser mucho más tensa de lo que parece. En abril de 2013, luego de que Maduro ganara, a duras penas, la contienda electoral contra Capriles; Cabello envió un tweet a sus casi un millón de seguidores diciendo que el gobierno debía entrar en una “profunda auto reflexión” sobre el por qué les había ido tan mal en comparación con la última elección de Chávez. Dicha contienda se había llevado a cabo tan solo unos meses antes, contra el mismo oponente y con las mismas ventajas del régimen. El significado del mensaje de Cabello fue claro: “Maduro es un riesgo.”

Una serie de filtraciones han ofrecido evidencia adicional de una rivalidad prolongada. En mayo de 2013, la oposición misteriosamente obtuvo una grabación de Mario Silva, un popular presentador de televisión e ideólogo a favor del gobierno, donde discutía asuntos internos del régimen con un alto oficial de la policía secreta de Cuba. En el audio, Silva describió a Cabello como “un grandísimo hijo de puta” y fue representado como un cleptómano mafioso, desesperado por el poder, y una constante pero inamovible espina en el costado de Maduro.

Públicamente, el gobierno trató de desacreditar las grabaciones diciendo que fueron falsificadas por la CIA y el Mossad, pero a Silva lo quitaron rápidamente del aire. Cabello salió del escándalo relativamente ileso y poco después apareció junto a Maduro en la televisión del Estado, viéndose intocable y dejando a algunos venezolanos pensando si no habría organizado él mismo la filtración.

A medida que las protestas entran en su cuarta semana, la meta definitiva de su próxima ofensiva carismática permanece incierta. Los líderes de la oposición han manifestado preocupación sobre, si al enfrentarse a Maduro, no se corre el riesgo de que Cabello tome el poder. Sin embargo, en el evento poco probable de que Maduro renuncie o sea destituido, una presidencia para Cabello aún requeriría unas elecciones nacionales, a menos que se dé una abierta suspensión de la constitución. Y las elecciones nunca han sido el fuerte de Cabello.

Pero es mejor no preocuparse mucho por los inconvenientes. A diferencia de su equivalente de Netflix, el final del juego para Cabello podría no ser la presidencia como tal. En cambio, lo que busca es poder con impunidad. Si Maduro cae, sería difícil imaginar un escenario donde Cabello no juegue una parte primordial en decidir quién y qué lo substituirá. Con una baraja marcada y ordenada a su antojo, puede que a Diosdado Cabello no le importe mucho quién sea el rey —siempre y cuando él siga siendo el as.

Fuente Original: Lansberg-Rodríguez, Daniel. “The Frank Underwood of Venezuela.” The Altantic. 03-06-2014

http://www.theatlantic.com/international/archive/2014/03/the-frank-underwood-of-venezuela/284259/

Venezuelan students gather thousands of protesters

The streets of Caracas have been once again the stage of mass protests despite seven days of Carnival.

EWALD SCHARFENBERG. El País. 03- 10- 2014.

Last Sunday, tenths of thousands of people took to the streets once more to keep the pressure on the government of Venezuelan President, Nicolás Maduro.

The student movement, which since April 12th has led protests throughout the country that have claimed 18 lives, called a demonstration that started in four different points of the city – symbolizing the student’s four main demands – and then gathered in Chacaito’s Brión Square.

Although mass protests have occurred in the last several days and Sunday’s demonstration only went through middle-class neighborhoods traditionally aligned with the opposition, high attendance to the event was considered a victory for the opposition in yet another skirmish of what could be called Battle of Carnival in Venezuela.

The government, challenged by focalized riots for almost three weeks, assumed that Carnival vacations – which traditionally have been seized by Venezuelans as an opportunity to go to the beach or go hiking – would dissolve the protests and unmask the leaders organizing them.

In order to reinforce that awaited ‘freezing effect’, president Maduro announced his decision to extent the holidays three more days to include Ash Wednesday, which coincides with the first anniversary of the passing of former President Hugo Chávez.

That the students were able to fill the streets of Caracas and other cities around the country, such as Mérida and Barquisimeto, on the Sunday before a major holiday – made all the more tempting by the offer of seven days off from work – speaks volumes of the movement’s organization and political abilities.

Enfrentamientos después de las protestas. / RODRIGO ABD (AP)

Clashes after protests. / RODRIGO ABD (AP)

On the final leg of the demonstration, the president of the University Student Council of the oldest and most important public university in the country, Central University of Venezuela, Juan Requesens, assured that the students were “not tired, and [they] will never get tired: the student movement is committed to the country; that’s what motivates [them] to keep taking the streets.”

Requesens, the event’s only speaker, also used his half-hour speech to publicly answer the invitation extended by several government authorities – including President Maduro and Vice President Jorge Arreaza – to hold a round table with the protesting students.

The student leader seemed willing to attend a meeting with the Revolution’s high officers as long as some conditions are met, such as a mandatory, media-wide broadcast of the event, the adoption of an agreed agenda, and the disclosure of who will be the other attendees.

However, Requesens assured that if the government intends to make them “go to Miraflores to demobilize the people” – making reference to Venezuela’s Presidential Palace – they would not be attending.

Almost simultaneously, President Maduro addressed the nation in a televised event.

In Paseo de Los Próceres, a long track used for military parades located in southeastern Caracas, the head-of-state attempted to rekindle a holiday celebration that seemed already lost.

President Maduro congratulated himself all the same, assuring that “the Venezuelan people has triumphed, because happiness and peace have triumphed”, and that “Venezuela is at peace and its people enjoy its rivers, mountains, and beaches.”

However, social media users and tourism agencies have acknowledged that traditional vacation spots have received a fairly modest amount of visitors this year.

Protests supporting the opposition have been registered even in traditional tourist destinations like Margarita Island and Colonia Tovar – a town founded by German immigrants in the XIX century and located just outside Caracas.

Roadblocks in Colonia Tovar – in which visitors were also involved – were dispersed by police forces with tear gas.

On Sunday, groups of protesters that separated from the opposition’s main demonstration clashed with anti-riot forces in Las Mercedes, Santa Fe and Altamira, areas located in the Venezuelan capital.

In Mérida – capital of the State of the same name and an important college town – protesters were able to fend off ‘chavista’ groups from their barricades.

In San Cristóbal, in the Andean state of Táchira, protesters seemed to control many areas of the city.

The fact that tourism during Carnival fell in relation to previous years doesn’t mean that would-be tourists are joining the protests.

In fact, many Venezuelans decided to stay at home as a result of the high cost of life, food shortages, or the fear of rampant insecurity in highways and of the roadblocks set up by protesters.

Shortages of several staple products have been more harshly felt over the last few days as a big part of the already insufficient fleet of trucks used to distribute food and supplies has been used during the holidays. In other cases the supply has been interrupted by barricades or through the threat of violence – as is the case in Táchira.

The government of President Maduro has appeared hesitant regarding the way in which protests could be quenched; and seems to be more interested in controlling the way the crisis is perceived rather than actually resolving it.

On Friday, 41 people were arrested by National Guardsmen after protests were dispersed in Altamira’s Plaza Francia, an opposition stronghold.

Even though State media alerted that “8 international terrorists” were captured during the raid, it was later known that, in reality, there were only two foreigners detained, one of them being an Italian photojournalist, Francesca Comissari.

After being kept in custody for a day, she was taken to court and later released without charges.

Once released, however, the reporter denounced that her photographic equipment – confiscated by the military – was not returned to her.

On Sunday, the government also decried that a right-wing campaign was being advanced on social networking platforms to urge celebrities to comment on the Venezuelan situation during the Oscars Awards ceremony, held in Los Angeles, California.

This annual event obtains some of the highest ratings in Venezuela, a nation addicted to pageantry and celebrities.

As a precaution, Venevisión, the biggest commercial TV network in the country and part of the powerful Organización Cisneros, announced that they wouldn’t air the show – the first time in decades.

Although they argued that financial difficulties were the only reason behind this decision, since 2004, Venevisión has famously tried to avoid any kind of friction with the Venezuelan government.

Source: SHARFENBERG, EWALD.  “Los estudiantes venezolanos reúnen a miles de manifestantes”. El País. 03-03-2014. http://internacional.elpais.com/internacional/2014/03/03/actualidad/1393810047_427757.html

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