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250 kilómetros de Voluntad (ida y vuelta)

Esa es la distancia total que debimos recorrer muchos venezolanos este martes para poder validar nuestras firmas con el fin de que se convoque el referendo revocatorio. Quizás algunos tuvieron que transitar una distancia mayor y con más dificultades para poder hacerlo.

Esta es una semana en la que la voluntad se muestra con su fuerza, es la sangre, el motor que nos impulsa. Hoy es un día para celebrarla. Al menos yo la celebro porque la constaté, la olí y disfruté su sabor.

Hoy, como tantos otros, decidí que sería el día en que iría a validar mi firma. Al igual que otras 600 personas o más, no imaginé que terminaría montada en una buseta rumbo a Barlovento para hacer efectivo un ejercicio de voluntad y un derecho.

¿La razón? De los cuatro municipios del estado Miranda que forman parte de la Gran Caracas, sólo en dos existen centros para la validación de firmas, uno en el Municipio Sucre y otro en El Hatillo. Los firmantes de Chacao y Baruta tendrán que validar sus firmas en esos dos puntos sino quieren trasladarse a otros centros autorizados en el estado, ubicados mucho más lejos.

Por ser votante en un centro del Municipio Sucre, me acerqué a la Escuela Técnica Don Bosco, ubicada en Los Ruices. Estacioné en el Centro Comercial Los Ruices. Ya había colas. La primera para el Central Madeirense; la segunda para comprar pan en la panadería en frente al centro comercial, la tercera para un abasto. Finalmente llegué a la cuarta cola, mi destino. Eran las 8:45 am y ya hacían fila cerca de 2.000 personas, esperando para confirmar su deseo de que se convoque el RR. La diferencia con las otras colas eran las sonrisas, los ojos brillantes de esperanza y la actitud firme de cumplir con la propia voluntad.

Al poco tiempo de estar en la fila, apareció el diputado Miguel Pizarro anunciando la salida de autobusetas para puntos de validación en Río Chico y Santa Lucía. Explicó que el centro en el que tratábamos de entrar, sólo cuenta con dos máquinas captahuellas y que por la experiencia del primer día de validación, únicamente tenía capacidad para 1.500 personas por día. Es decir, a esa hora de la mañana (9:00 am) ya no tendría chance de reafirmar mi deseo de que se active el revocatorio.

Me embarqué en una de las 10 busetas destinadas a Río Chico. Según entiendo era la segunda caravana que salía hoy y ya la primera venía de regreso a Caracas.

Fuimos muchos, y después se decidieron muchos otros, a recorrer 250 kilómetros, ida y vuelta, para sólo colocar nuestras huellas dactilares en una maquinita, para insistir en nuestro mensaje de rechazo al régimen. Sé que en todo el país hubo miles haciendo lo mismo hoy y que lo harán en los próximos días.

Un ejemplo emblemático fue el señor Luis Guzmán (90) sentado junto a mí a lo largo del viaje. Delgado, limpiecito, callado, pero decidido. Se fue solito, sin que sus hijos supieran dónde andaba su viejo.

El señor Luis se echó su viaje y no pudo validar su firma. Estoicamente se montó de nuevo en su buseta y dijo que no importaba porque ya iría a firmar cuando se requiera recopilar el 20% de las rubricas. Todos los demás, muchos escapados de sus trabajos, otros con permiso de sus empleadores, otros tantos apurados por regresar para buscar a sus muchachos a la escuela, veníamos con una sonrisa de satisfacción en el rostro por el deber cumplido gracias a la buena logística de los organizadores.

Cuando ya estábamos muy cerca de llegar a Caracas, una señora dijo: “para la próxima tendremos que irnos para la Gran Sabana, pero iremos” ¡Así es! Ayer como hoy y mañana la voluntad individual recorrerá los kilómetros necesarios por el bien común. Es lo que creo y es lo que hoy pude comprobar.

 

Claudia Astor M.

Derechos de publicación cedidos por la autora a Infovzla.

Esta historia será la historia

La manifestación de solicitud de revocatoria de un mandato es un acto público. Votar es secreto, pero exigir que te vayas del poder sí es algo que requiere que digas quién eres.
De allí se aprovecha la hegemonía para exigir la revisión de las listas de firmantes. Con eso presionará para generar más temores sobre la próxima recolección de firmas.
Esta era del 1% de los electores, unas 200 mil personas. La segunda, del 20% del padrón electoral, unas 4 millones de personas.
Hacerlo tan público y permitir la revisión del PSUV-Gobierno genera temores entre funcionarios (unas 3 millones de personas), militares, sus familiares, beneficiarios de misiones sociales, becas, cupos, tratamientos médicos, seguros, contratistas, empresas… y un poco más allá, gente que espera aprobaciones de divisas, renovación de documentos, juicios pendientes, amenazas latentes, y muchas cosas. Tantas como el miedo necesite.
Las razones para temer son sólidas: el chavismo ha tenido en el pasado, y sigue teniendo, prácticas de exclusión, persecución y hostigamiento contra ciudadanos por su disidencia. Ya en el pasado violó derechos al trabajo, la salud, la vivienda, la justicia y otros más, sólo por considerar opositora a una persona. Los más vulnerables temen, y vulnerable es cada vez más gente.
Sin embargo hay malas noticias para Nicolás Maduro, Jorge Rodríguez y toda la galería de villanos que juegan con el miedo de la gente: robaron tanto que hasta el miedo se lo robaron. Tienen a tanta gente cabreada, a tanta gente convencida de que su gestión ha fracasado, que se la van a jugar y van a manifestar públicamente su rechazo con firma, huella, foto, perfil 20, muestra de ADN y lo que pidan. Si exigen una prueba de heces, pues se les entrega un espejo.
Se esperaban 200 mil firmas y se recogieron más de 2 millones 300 mil. Se entregaron menos por logística y por diferencias de formatos, pero se recogieron más de 2 millones. ¿Vieron que a los centros de recolección pautados les salieron hijitos? ¿Vieron a los cientos de voluntarios? ¿Vieron a la gente firmando el segundo y el tercer día aún cuando ya en pocas horas estaban completas las 200 mil firmas? Era el poder individual y el deseo de hacer las cosas en paz, pero presionando a las autoridades. Era hacerse cargo del destino.
Eso significa que en el primer escenario había que buscar 19 personas por cada una que hubiese firmado.
Ahora no… ahora sólo basta que cada firmante busque a otro. Sólo eso. Tú y uno más. Se necesitan 4 millones de personas sin miedo. Y se necesita una buena estructura de acuerdos entre los liderazgos opositores que puedan canalizar esa fuerza y saber jugar políticamente.
Sí, algunos tendrán que sentarse en mesas de diálogo con el Gobierno, otros tendrán que hacer lobby internacional, otros en las calles y otros tejiendo las estrategias para empujar hacia el mismo lado y reducir las trabas que cada día pondrá la hegemonía.
Si se fijan: el mismo Gobierno-CNE-PSUV, con sus decisiones, le ha permitido a la gente construir su propia épica.
Esta historia será la historia.

 

Luis Carlos Díaz Vázquez
Derechos de publicación cedidos por el autor a InfoVzla.