Tag Archives: protestas

60 dias, 66 muertos: Goldman SUCKS.

El chavismo no es una ideología, es solo una superstición. Mallory Knox

War is Peace, Ignorance is Strength, Chavismo is Love. Luis Hrmgns

Queda mes y medio para vivir en Venezuela o en la esclavitud. Cada uno que decida. Thays Peñalver

Se vota, pero no se elige. Enaly Pachano Barazarte

Lo que el Bobo Feroz le hace al piano, se lo hace al país… Marcel Rasquin

No se extrañen que Nicolás se gane el próximo Concurso de Cuentos de El Nacional. Salvador Flejan

Muere una persona diaria por intentar sacar a Maduro, pero también setenta y siete personas más mueren diariamente por no lograrlo, todavía! Axel Capriles

Insólito que unos muertos son mártires y otros se los merecían… Tragedia! María Carolina Agüero

Tu muerto no esta mas muerto que el mio. Nuestros muertos son todos iguales. Yva Tapia

Mi hijo mayor tenía dos años cuando Chávez llegó al poder. Hoy tiene 21 y nueve proyectiles incrustados en su espalda por desear Libertad. Juan C. Sosa Azpúrua

‪Sólo dos palabras, camarada: Goldman Sachs. Carlos Caridad Montero

WSJ: BCV vendió bonos de PDVSA a Goldman Sachs. Obtuvieron 865 millones de dólares a cambio de pagar 2.800 millones en 2022. José Eduardo González Vargas

Te pido 100 prestados, pero aunque tú solo me entregas 3, yo te prometo pagarte tus 100 completos. Nelson Matamoros.

Sumar, sumar, sumar… también es el lema de Wall Street para Venezuela. Luis Yslas Prado

En Venezuela los juegos del hambre no son malos sino bonos. Fernando Nunez-Noda

Dear Goldman Sachs thank you for the new supply of tear gas you just helped buy! Enjoy your bonds. Sincerely, the people of Venezuela. Toto Aguerrevere

Acabo de ver a un policía poniéndole una multa a un carro… Me pareció tan cuchi… Tan vieja escuela. Ana Chin A Loy

Locos de metra. Joaquin Ortega

La GNB se lució… Desde Henrique Capriles hasta el heladero. Arianna Arteaga Quintero

Gobierno de inclusión, la GNB le dio con todo a un gobernador, un diputado y un heladero entre otros. Gustavo Alemán

La policía roba mientras reprime. Ese es el hombre nuevo del socialismo del siglo XXI. Juan Manuel Trak

No puede el gobierno luchar contra la delincuencia. El gobierno es la delincuencia. Jacqueline Goldberg

“¡Las fan no han matado a nadie.!” IL PADRINO. Alejandro Ledezma

Bonuscrack
Cuando pienso en todas las experiencias que tuve con la policía y la Guardia Nacional, en Venezuela y desde siempre, me doy cuenta de que el 90% fueron desagradables. Desde los tipos que, en 1998, subrepticiamente amenazaron con llevarme a una comisaría y abusar de mi (me salvó un ángel ciclista, cuando en Caracas ni remotamente había movimiento de ciclistas) hasta todas las veces que me matraquearon en distintas zonas del país, pal “fresco” o aquella vez que nos dejaban en paz a todos, a cambio de llevarse a mi amiga, la catira de ojos azules (no los dejamos).

Cuando sacaba mi “cedulita” amarilla de residente y leían “cubana”, se espantaban. Obvio, no podían meterse en problemas con el malandro mayor. Pienso en todo esto y me doy cuenta de que lo que pasa en Venezuela no es nuevo. A lo putrefacto le salieron gusanos. Usan botas militares y lanzan bombas lacrimógenas. Matan. Pero es la misma carme podrida de siempre, sometida al calor implacable de la revolución.

Aunque se vista de seda, el paco, paco se queda.
Kelly M. Grandal

Recopilación realizada por Guaritoto González

3 razones por las que los manifestantes no ganarán en Venezuela

Por Ishaan Tharoor

Time Magazine – Publicado el 6 de Marzo de 2014

Un día después de que Venezuela celebrara el primer aniversario de la muerte de su carismático y demagogo ex presidente Hugo Chávez, los enfrentamientos y protestas que han asolado el país desde hace semanas no muestran señales de remitir. Al menos dos personas han muerto este jueves en Caracas durante una confrontación entre manifestantes levantando barricadas en la calle, y paramilitares y la Guardia Nacional intentando dispersarlos. Esto aumenta el número de muertos a 20 en menos de un mes de disturbios.

Lo que empezó como protestas estudiantiles provocadas por el desastroso estado de la economía del país – sacudido, tal cual, por un récord de inflación y escasez de alimentos y bienes básicos – ha mutado en tal vez el mayor reto al que haya tenido que enfrentarse el régimen levantado por Chávez, que en los últimos años se ha visto atascado entre alegaciones de corrupción e incompetencia. La oposición acusa al sucesor escogido a dedo por Chávez, el presidente Nicolás Maduro, de tomar medidas brutales contra la disidencia y sofocar la libertad de expresión. Maduro ha arremetido con furia contra sus opositores locales, así como a la crítica en el extranjero, lo más reciente ha sido romper relaciones diplomáticas con la vecina Panamá. Pero a pesar de la conmoción, los que buscan el colapso del estado chavista probablemente queden decepcionados. He aquí el por qué:

Venezuela no es Ucrania. Incluso desde que comenzaron los disturbios en el país, Venezuela ha sido eclipsada por la atención global dirigida hacia la crisis en Ucrania. El enfrentamiento en Kiev, seguido por el caos político que generó el juego de poder de Rusia en la guerra de Crimea, es una narración más urgente para los observadores externos, ambientada en un paisaje de la Guerra Fría familiar a Occidente. Venezuela, en comparación, parece una pantomima caribeña. Un líder izquierdista que arremete contra mitos fascistas y imperialistas yanquis; sus enemigos murmuran oscuramente sobre el alcance de los agentes cubanos. Pero Maduro no representa una amenaza geopolítica tan grave como el ya derrocado presidente Viktor Yanukovich en Ucrania. Sin duda, son muchos los eventos que están sucediendo en la región, y recordemos que Venezuela se asienta sobre una de las mayores reservas de petróleo del mundo. Pero Maduro mantiene un considerable apoyo popular entre todo un sector de la sociedad sublevada, o al menos puede persuadido, por el populismo socialista de Chávez. Y si bien parece haber desplegado las fuerzas gubernamentales y paramilitares – pandillas grupos motorizados conocidos como colectivos – para viciar el efecto de las manifestaciones, incluso hay, entre los manifestantes que están enojados y sufriendo, quienes parecen dudar de obtener beneficios protestando.

La oposición es débil. A pesar de sus mejores esfuerzos en promocionarse a sí mismo a través del legado dejado por Chávez, Maduro claramente carece de la fuerza de la personalidad de su predecesor. Sin embargo, los políticos de la oposición han sido incapaces de sacar provecho de las debilidades políticas del ex-conductor de autobús. Algunos parecen estar estigmatizados por sus conexiones a la élite tradicional del país – cuya corrupción y abuso de poder en décadas pasadas provocaron el advenimiento de la Revolución Bolivariana de Chávez. El egresado de Estados Unidos Leopoldo López, ahora líder que se ofreció voluntariamente para su encarcelamiento durante las protestas, consiguió levantar apoyo popular con este valiente esfuerzo. Pero su intransigente postura anti-gobierno parece haber molestado a la otra figura de la oposición prominente, Henrique Capriles, quien perdiera por estrecho margen a Maduro en las elecciones del año pasado y fue poco a poco, ampliando cuidadosamente su base en la esperanza de éxito electoral. Y parece haber molestado también al bando del Chavismo que tiene un fuerte control sobre los órganos del Estado como para ser derrocado por las protestas, al menos de momento. Y, como el colaborador de TIME Girish Gupta informó el mes pasado, muchos de los concentrados en las barricadas tampoco tienen mucho amor hacia la oposición.

Si Maduro cae, será en manos de un rival Chavista. De hecho, tal vez la historia política real que subyace de este lamentable año de Maduro en el poder, es el de las maquinaciones del hombre que casi obtuvo su cargo, Diosdado Cabello, otro lugarteniente favorito de Chávez. Cabello ahora timonea la legislatura principal de Venezuela y es visto como una especie de maestro de la manipulación detrás del escenario, un acosador profundamente dedicado a la supervivencia del estado chavista y su posesión de grandes reservas de petróleo. Pero en las últimas semanas, hay indicios de que la lucha tácita entre él y Maduro sea “más evidente”, escribe Daniel Lansberg-Rodríguez, columnista del diario venezolano El Universal. Mientras que la reputación de Maduro se desploma, Cabello comienza a aparecer más en público – emitiendo incluso su propio programa de televisión semanal al estilo de Chávez. Se cree que se llevará el respaldo de gran parte del ejército, así como de ricos hombres de negocios a favor del gobierno. Incluso si no reemplaza a Maduro, sugiere Lansberg-Rodríguez en el Atlantic, él sería el asesor gubernamental de Venezuela: “Si Maduro cae, es difícil imaginar un escenario en el que Cabello no juegue un papel integral en la decisión de quién y qué será exitoso para él.” Es un escenario poco alentador para alegrar a las masas angustiadas que están haciendo frente ahora a gases lacrimógenos y perdigones en las calles de Venezuela.

Fuente Original: Tharoor, Ishaan. “3 Reasons Venezuela’s Protesters Won’t Win“. Time Magazine. 6 de Marzo de 2014.

 http://time.com/15068/venezuelas-protesters-maduro/

Foto:  Eduardo Leal—Polaris

Traducido por #infoVnzla

@infoVnzl

Venezuela se vuelve loca

Por: Rafael Osío Cabrices.

The New York Times. Publicado el 10 de Marzo, 2014.

Caracas, Venezuela. Las demostraciones violentas que han sacudido a Venezuela durante semanas, amenazan con eliminar la poca democracia que allí queda tras 15 años de erosión sistemática por parte del estado. El gobierno de Nicolás Maduro ha respondido con una fuerza militar rotunda: asaltando oficinas y residencias sin órdenes judiciales, y apresando a civiles mientras grupos paramilitares aplauden la muerte de manifestantes.

Sin embargo, las protestas no auguran una Primavera Venezolana. Para el gobierno, son una bienvenida desviación del ojo público sobre una economía tambaleante y un crimen en aumento. Podrían, incluso, revitalizar esta flácida dictadura.

La agitación comenzó el 4 de febrero, tras el abuso sexual de una estudiante encendiera protestas en las instalaciones de una universidad cerca de la frontera con Colombia. La Guardia Nacional respondió con una fuerza desproporcionada, y las protestas se multiplicaron a través del país. Había mucha ira a punto de estallar. Durante el primer año de la presidencia de Maduro, Venezuela ha vivido la violencia urbana y la escasez de productos de primera necesidad comúnmente asociadas a una situación de guerra. La tasa de inflación anual, que sobrepasa el 56%, es una de las más altas del mundo.

El 5 de marzo, cuando el gobierno más militar que civil del presidente Maduro conmemoró el primer aniversario de la muerte de su venerado comandante, Hugo Chávez, cerca de 20 personas habían muerto y más de 1000 habían sido detenidas. La mayoría de los prisioneros fueron liberados en pocos días, pero algunos denunciaron haber sido violados y torturados. Hoy, grandes protestas continúan llevándose a cabo en localidades de clase media de las principales ciudades. Los manifestantes, en un gesto que mezcla una resistencia anárquica con la defensa propia, bloquean las calles con barricadas improvisadas, o guarimbas, y las incineran. Esto sólo incita más violencia por parte de la Guardia Nacional y los colectivos, los grupos paramilitares chavistas.

Creando congestión de tráfico y reteniendo el alimento y otras provisiones fuera del alcance de los mercados, las guarimbas también aumentan la tensión entre los manifestantes y los ciudadanos comunes. Mientras escribo este artículo, el humo llena las calles a las afueras de la casa de mi familia; las barricadas ardían después de otra batalla entre los manifestantes y las fuerzas públicas. Pero tuvimos suerte. En otras urbanizaciones, la Guardia Nacional y los colectivos irrumpen en los edificios buscando a manifestantes, arrestando no sólo a jóvenes encapuchados, sino también a amas de casas furiosas que los insultaron por arremeter contra los manifestantes.

Por el momento, nadie – ningún partido político, ni movimiento social, ningún líder – está a cargo de las protestas. Las manifestaciones han creado una crisis política, de acuerdo, pero es una crisis menor para el gobierno que para sus oponentes. Después de años de lucha para formar una coalición, la oposición parece estar dividida otra vez.

Aparte de los estudiantes que comenzaron las protestas, hay dos ramas dentro de la oposición. Uno es un grupo de fanáticos dirigidos por María Corina Machado, una congresista de la oposición con un fuerte apoyo en Caracas; y Leopoldo López, un ex alcalde del municipio antichavista de Chacao. Ellos quieren que caiga el gobierno; su gente está activa en la calle y escupen insultos tanto a chavistas como a antichavistas moderados por Twitter (Leopoldo ha estado bajo custodia militar desde el 18 de febrero bajo los cargos de promover la violencia). Otra fuerza de la oposición intenta mantener con vida a la Mesa de la Unidad Democrática, una organización que abriga partidos antichavistas y que cree en políticas institucionales.

En este momento, los más radicales parecen ser los más populares entre los manifestantes; sin duda, son los más ruidosos. Y mientras más gritan, más reprimen las fuerzas de seguridad a los manifestantes, mientras más reprimen las fuerzas de seguridad a los manifestantes, más incendios generan en las barricadas los manifestantes. La situación más descabellada es en el Táchira, donde comenzó el alzamiento y donde la violencia y la escasez de bienes domésticos básicos se han extendido durante más tiempo que en el resto del país. Allí, las protestas ya se han propagado de las zonas de clase media a los barrios. Ocasionalmente, un jet militar cruza el cielo.

Sin embargo, el levantamiento en Venezuela no es una versión Latinoamericana de la Primavera Árabe. Tan sólo un miembro de la Guardia Nacional ha fallecido hasta ahora; y los manifestantes no van en contra de las fuerzas del estado. Aún así, construyen barricadas y las queman, y gritan que no aceptarán una dictadura a la cubana. No hay ningún grupo que esté respaldando a los manifestantes venezolanos como la Hermandad Musulmana, con una plataforma, un sistema y la logística necesaria para derrocar al gobierno actual. A pesar de lo que afirman los chavistas en el poder, repitiendo la trillada línea izquierdista sobre la injerencia estadounidense, estas marchas y protestas no son una conspiración para derrocar un gobierno electo. Los fanáticos dentro de la oposición que quieren un cambio del régimen, no pueden sacar a Nicolás Maduro del poder, y mucho menos reemplazar la creciente institución chavista. Los militares permanecen firmemente alineados con el heredero de Hugo Chávez.

El gobierno no muestra señales de colapso; nada, y los oficialistas insisten que nada podrá detener la revolución socialista de Hugo Chávez. Al contrario, las protestas podrían inyectar una nueva energía a una dictadura débil e ineficiente. El gobierno parece estar ganando tiempo hasta que la silente mayoría se vuelva impaciente con los manifestantes. Está tratando de solicitar préstamos a China, su nuevo aliado clave, para reiniciar la economía. También parece estar contactándose con líderes de negocios locales con la esperanza de reavivar la producción agrícola y la actividad industrial.

La violencia continuará mientras tanto, incluso aunque esta oleada de protestas sea aplastada bajo la bota de los soldados. Puedo verlo en la ira de los conductores que encuentras haciendo barricadas de camino a sus casas; en los insultos que se intercambian los vecinos; en el sinnúmero de reportes en los medios sociales sobre asaltos, incendios, entradas forzadas y vandalismo. El crimen y la inflación, que ya está fuera de control, y hará más difícil la vida para casi todos.

Desde hace tiempo ya, Venezuela es un país sin espacios para medios independientes, las reglas de las leyes o la política competitiva. Ahora bien, también es un país donde miles de manifestantes, absurdamente, toman órdenes de un profeta auto-proclamado desde Miami, Reinaldo Dos Santos, quien anunciara la caída de Nicolás Maduro. Y es un país donde miles de chavistas exigen el encarcelamiento, el exilio, o la desaparición de los oponentes de su gobierno represivo. Venezuela no está atravesando ninguna revolución. Venezuela se está volviendo loca.

Fuente Original: Osío Cabrices, Rafael. “Venezuela Goes Mad.” The New York Times. 10 de Marzo, 2014.

http://www.nytimes.com/2014/03/11/opinion/venezuela-goes-mad.html?_r=2&referrer

Ilustración: Tom Jay (http://www.tomjay.com/)

Traducido por #infoVnzla

@infoVnzl