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Una apuesta muy costosa de Naky Soto Parra

Contexto
El día comenzó con la noticia del asesinato de la cantante criolla Elisa Guerrero, en Tinaquillo. También asesinaron a un militar -luego de atarlo a un árbol- en la vía a Güigüe. A mitad de mañana se conoció de una situación de rehenes en el Banco de Venezuela de Bello Monte, y, de una joyería del CCCT, se robaron 7 kilos en oro. Mientras tanto, por la partidización de la Fuerza Armada, se conmemoraron los 40 años de graduado del finado, y el ministro de la Defensa entregó la medalla “Hugo Chávez” por alta fidelidad bolivariana. La Contraloría ratificó la inhabilitación política de Daniel Ceballos, y el ministro de Finanzas, celebró el envío desde Uruguay de 265 mil toneladas de alimentos que pagaremos con más petróleo. La UCV declaró paro indefinido por incumplimiento del contrato colectivo. Las lluvias en Apure continúan afectando a más personas.

Las líneas de Chombur
Con ese prólogo y con 4 horas de retraso, llegó Nicolás a la Asamblea Nacional. Venía con el alma renovada por haber hablado con Alexis Tsipras. Ahora Grecia es el ejemplo a seguir, el default es la traducción “del coraje y la dignidad del pueblo griego que no se deja doblegar por los poderes financieros del mundo”. Lo dice con un dólar paralelo a 519 bolívares, y después que Aristóbulo Istúriz ratificara en su discurso, que el control cambiario es una medida política y no económica.

Nicolás denunció “una grave campaña, promoviendo el odio, la desconfianza, elementos negativos sobre el carácter y el ser venezolano”, pero no hablaba de la línea editorial de VTV contra los opositores, ni de autoridades venezolanas contra defensores de Derechos Humanos. Nicolás quería denunciar una escalada del conflicto con Guyana, la que finalmente protagonizó, haciendo evidente el uso electoral del tema del Esequibo. Pero hasta el chauvinismo reclama talento.

“Hay una operación política, mediática, económica, contra Venezuela (…) una operación tenaza para implantar conflictos de alta intensidad”, denunció a gritos. Habló de los intereses geo-ideológicos, geo-económicos y geo-estratégicos contra su mandato; pero reconoció que Obama es chévere, que el canal diplomático con EEUU está aceitado; aunque 15 minutos después acusara al Pentágono y a la Exxon Mobil de ser los artífices de la campaña de Guyana contra Venezuela. Because, fuck logic.

Declaró írrito el tratado de París (1899) y a todo el show de indignación, no fue capaz de agregar información de Guyana como beneficiario directo de Petrocaribe. En cambio, y como si se tratara de un bachiller en una exposición de Geografía económica, utilizó más de una hora en leer -mal- el material que el equipo de Cancillería le preparó sobre el Esequibo. Tantos minutos desperdiciados para explicar las líneas de Chombur (sic), porque Schomburgk no lo iba a decir jamás.

Las acciones
Además de tratar de convertir en popular y nacional un conflicto diplomático, anunció que:
1. Llamará a consulta a la embajadora venezolana en Guyana.
2. Reducirá el personal diplomático en Guyana.
3. Revisarán integralmente la relación con Guyana.
4. Irán a la ONU, Celac y Unasur -con Delcy como Canciller- a denunciar las agresiones de Guyana.
5. Llamará a Ban Ki-moon, no se ha enterado que David Granger le lleva una larga ventaja.
6. Realizarán una gira por el Caribe y América Latina para explicar la postura de Venezuela, justo ahora, en plena bonanza petrol… oh, wait!
7. Mañana sale en Gaceta Oficial el Decreto 1859 -que sustituye al decreto 1787- en el que resume “la postura de Venezuela”. Me queda la duda con la explicación que brindó, si rectificó los términos del 1787 con Colombia.
8. Vía Ley Habilitante, crea la Comisión Presidencial para asuntos limítrofes, que será dirigida por Jorge Arreaza.

¿Y ahora?
Nicolás tiene difícil hacer del conflicto con Guyana su nueva campaña “No somos amenaza, somos esperanza”. Guyana no ha agredido a los venezolanos, sino que ha criticado con solvencia la postura del Estado venezolano con la emisión del Decreto 1787, por eso logró el apoyo pleno del Caricom. En consecuencia, la gestión de la unidad para defender la soberanía nacional es una locura. 2 años después, Nicolás recordó que es Presidente de todos los venezolanos, incluso de los que se le oponen, y sueña con el diálogo y el entendimiento después de 16 años de agresiones y a pesar de haber amenazado con acciones de calle, ante el escenario probable de una victoria opositora en las elecciones del 6 de diciembre.

Como objetivos de cierre planteó: “garantizar la paz, defender los derechos sobre el Esequibo y proteger la unión de la América Latina”. No puede garantizar la paz en el país, es incapaz de defender los derechos de sus conciudadanos y fomenta la polarización, pero quiere la unidad de todos ante el riesgo de una supuesta amenaza bélica. La peor cortina de humo para tapar nuestra crisis, una apuesta muy costosa.

Naky Soto Parra

Derechos de publicación cedidos por la autora a Infovzla.

http://zaperoqueando.blogspot.fr/

UN PAÍS POR PEDACITOS

Recopilación realizada por: Guaritoto González

Abril 20, 2015

1. Dispuesta a darle una “ayudaíta” a María Bolívar. Belén Orsini

2. Hay que ser bien arrecho para enamorarse en medio de esta locura de país. Kiki Pertiñez Heidenreich

3. “Qué cascada de cagadas” (Ionesco), que de ser venezolano y contemporáneo, sería cronista local… Todo muy Dadá…
Ciencia Ficción: La Patria. Rogelio

4. No se han puesto a pensar que Chavez podría tener la culpa de esto?
Digo, el chavismo dice que Chavez no murió sino que fue sembrado.
Y si esta es la cosecha… Manaure Quintero

5. Estoy a punto de Bachaquero, la baja en las reservas es inminente. María Isabel Otero

6. Escasean medicinas, comida y cualquier producto de primera necesidad, pero no el perico, el crack y la heroína? como se llama eso? Tomas Ayala Zawisza

7. Diosdado: “para darle comida al pueblo jamás faltará plata”… la labor de un gobierno no es “darle” comida a nadie, sino generar las condiciones para que todos, con su trabajo, se procuren lo necesario para vivir. Víctor Miguel Pineda Arrevillales

8. Durante su habitual programa televisivo Con El Mazo Dando, exhortó a los venezolanos a no meterse en las decisiones de Venezuela. Camilo Cesarino

9. Cuándo entenderemos que hacer chistes sobre la situación del país no hará ésta más llevadera ni mucho menos la hará cambiar? Marianella Torres Wagner

10. Una marcha de policías pidiendo seguridad en Caracas. Fin de mundo. Fran Monroy Moret

Bonuscrack x tres (cortesía de Banesco)
No sé, que pena, pero yo me sentí mil veces más emocionada con el teaser de Star Wars que con la cuña de Banesco donde la muchacha no da las gracias al don del ascensor… ni a nadie… Adriana Terán

Héroes anónimos: El vídeo que demuestra la solidaridad de los venezolanos. Runrunes

Había una vez un país de locos donde se creía que la publicidad de un banco era su mejor estudio sociológico. Erik Del Bufalo

Ratón mundial

Ha caducado la tregua mundialista que siempre se ha dado en Venezuela. Está bien, todos en el país la merecían. La delegación de los afectos tan típica en nosotros que nunca hemos ido a un Mundial, pero que tenemos vínculos de ascendencia con tantos países, no tiene por qué justificarse. Ahora queda volver a la canción pavosa de lo jodido que están los que viven en el país y en lo nostálgicos que estamos los pendejos que vivimos afuera. Al final no importa, la cursilería del absolutismo militante de los blancos o los rojos palidece ante esos inversionistas a largo plazo que tienen la razón. Me quedo con esos poetas, mejores que yo, más cojonudos, más locos de lo que yo jamás pude ser: ES-TU-DIAN-TES, ES-TU-DIAN-TES, ES-TU-DIAN-TES.

 

Producido por #infoVnzla

@infovnzl

Conoce a los manifestantes de las barricadas que protestan contra el crimen en Venezuela

Por Nathalie Iriarte V.

Vice News — Publicado Mayo 7, 2014

Durante la última semana de abril, la morgue de Bello Monte en Caracas recibió un récord de 56 cadáveres. Ochenta y cinco por ciento de los cuerpos eran de víctimas de asesinato.

Venezuela tiene cinco ciudades entre las 50 más violentas del mundo; con su capital —Caracas— en el segundo lugar.

De acuerdo a los informes de febrero de la organización no-gubernamental mexicana Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, Caracas es la tercera ciudad más violenta del mundo. El país tiene un índice de asesinatos de 134 homicidios por cada 100.000 habitantes, de acuerdo con un informe de Seguridad, Justicia y Paz.

Porque más personas son asesinadas en Caracas que en Baghdad. Leer mas aquí. (en ingles)

Detrás de estas estadísticas están personas como Freddy Fragachán, camarógrafo de una estación de TV local que recibió seis disparos por parte de un compañero de trabajo en la terraza del edificio de la estación —aparentemente debido a una discusión por dinero. Pedro López, de 63 años, fue golpeado hasta producirle un edema cerebral durante un robo cuando trabajaba como guardia de seguridad en una empresa metalera.

Junior Martínez, de 20 años, murió porque se encontró con una muchacha cuyo novio le dijo “no te metas con mi chica” y luego le disparó. Y a Rafael Betancourt alguien le disparó desde una motocicleta en la urbanización donde vivía, mientras compraba un pollo asado.

No siempre ha sido así. Hace pocos años, Venezuela era un destino turístico popular; pero la violencia desenfrenada cambió el panorama.

Es esa falta de seguridad lo que tiene preocupados a los venezolanos.

“Violencia y violaciones son nuestro pan de cada día”, dijo Gala Garrido, artista y educadora de Caracas, a VICE News en marzo. “Los primeros linchamientos salieron en las noticias, ahora ya no salen, y eso es malo. Nosotros, como sociedad, nos hemos acostumbrado a la violencia”.

“Los extranjeros ya no vienen, pero ¿y qué pasa con la gente que vive aquí?”, dijo Alberto Aristeguieta, profesor de la Universidad Católica Andrés Bello, con sede en Caracas.

“Yo ni siquiera me atrevo a visitar mi pueblo, sé que viajar de noche por las autopistas venezolanas es una sentencia de muerte”, le dijo Aristeguieta a VICE News.

Aristeguieta se refiere a la muerte de Mónica Spear, Miss Venezuela 2004, que fue asesinada a tiros junto a su esposo a principios de año en una importante autopista costera.

El asesinato de Spear causó un gran revuelo entre la gente de Venezuela y dio más fuerza a las protestas violentas que sacudieron al país durante varias semanas en febrero y marcaron el surgimiento de las “guarimbas”.

Protestas por Falta de Seguridad

En Venezuela, todo el mundo habla de las guarimba —barricadas puestas por los estudiantes en varias ciudades para protestar por la falta de seguridad que amenaza a la nación.

La palabra guarimba viene de un dialecto indígena caribeño y originalmente significa “refugio”, por lo que los estudiantes dicen que las guarimbas son áreas para protegerse de los ataques de la policía durante los enfrentamientos.

Aunque el número de manifestantes ha descendido, las guarimbas siguen activas y se han vuelto parte de la vida diaria en Venezuela.

Muchos vecinos las critican por obstaculizar el tráfico, mientras otros las apoyan y les llevan comida, agua y medicinas a los estudiantes.

“Aquí nadie nos oye; el gobierno trata de señalarnos como ‘sifrinos’ [niños ricos], pero sólo somos estudiantes. Aquí hay gente que es de pueblos pequeños, gente de todas las clases sociales —estamos buscando lo mismo: vivir libremente y en paz”, dijo a VICE News una estudiante apodada como La China.

Colectivos y Guarimbas se enfrentan en Venezuela. Leer mas aquí. (en ingles)

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha calificado en varias ocasiones a las guarimbas como intentos vandálicos por parte de la oposición —en su esfuerzo para derrocar al gobierno.

El gobierno también ha asegurado que los guarimberos que encabezan las protestas en Venezuela reciben respaldo financiero del partido conservador de oposición del país.

Además de las guarimbas, los colectivos —chavistas armados en motocicletas que son considerados por una parte como “los defensores de la revolución del pueblo o —por el otro— una pandilla en moto empleada por el estado”— también han estado involucrados en las protestas.

Algunos líderes de oposición —un grupo heterogéneo formado por más de 20 grupos políticos— ya han liderado marchas a lo largo de Caracas y otras ciudades importantes. Leopoldo López, un de los líderes principales, terminó encerrado en la cárcel de Ramo Verde por incitar a la multitud a dañar propiedades personales.

Manifestantes Versus la Policía

Si el problema inicialmente había sido la inseguridad, luego los manifestantes se han quejado de la forma cómo el gobierno y la policía respondieron a las protestas.

En una entrevista con VICE News, La China mostró sus brazos y piernas amoratados tras su último encuentro con la policía.

“La primera vez que me agarraron fue hace dos meses. Hicimos una protesta pacífica, donde todos nos pintamos las manos de blanco. Fui encarcelada por tres días, me golpearon y me envolvieron en goma espuma. Después me arrestaron dos veces más”, dijo. “También me arrancaron la uña de un dedo del pie. Son expertos en guerra psicológica. Dijeron, ‘¿te gusta protestar?, bueno, nunca volverás a ver una guarimba”.

Cuando VICE News intentó hablar con los guardias que vigilan los campamentos de estudiantes, dijeron que “se les había ordenado no hacer declaraciones” y que “sólo estaban haciendo sus trabajo”.

Vladimir Padrino, jefe del comando operativo estratégico de las Fuerzas Armadas Venezolanas, dijo previamente en una conferencia de prensa que “hay varios incidentes de fuerza excesiva que han sido cometido en los últimos días. Podemos decir que 97 oficiales de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional han sido investigados por tratos crueles —por tortura”.

En este momento, la cifra de muertes en las confrontaciones entre la policía y los estudiantes es de 41 —nueve eran oficiales de servicio público. Unas 674 personas han resultado heridas y ha habido más de 2.200 arrestos —de los cuales 175 personas están aún detenidas esperando el proceso judicial.

El Secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, condenó las acciones de Maduro para limitar la libertad de expresión y las restricciones al acceso a Internet en Venezuela.

“En Venezuela, el gobierno ha usado a las fuerzas de seguridad para perturbar las protestas pacíficas y limitar la libertad de expresión y reunión. Y esto ha incluido impedir el acceso a ciertas páginas web y limitar el acceso al servicio de Internet en ciertas partes del país”, dijo Kerry el 28 de abril en la Conferencia de la Coalición de Libertad Online.

Los estudiantes de Venezuela repiten las denuncias de Kerry cada vez que organizan una protesta a través de Facebook o Twitter y ven que sus teléfonos celulares repentinamente pierden recepción y urbanizaciones enteras se quedan sin Internet.

“Quieren silenciarnos, pero no lo lograrán. Ya no le tenemos miedo a la policía, porque todo aquí está tan mal que es igual de probable que te maten yendo al cine o en una protesta donde los policías te llenan de balas”, comentó un estudiante de 23 años que ha pasado el último mes durmiendo en una tienda de campaña en el Campamento de la Libertad, ubicado en la céntrica urbanización de Chacao.

El 26 de abril, en Caracas y otras ciudades, miles de personas salieron a protestar y llevaban carteles que decían; “La Libertad no es Negociable”, “No Queremos Comunismo”, “No Más Silencio” y “Devuélvanos a Nuestros Muertos y Entonces Podemos Conversar”.

La policía dispersó a los manifestantes y, una vez más, el intercambio de gas lacrimógeno, balas de goma, piedras y canicas produjo docenas de heridos en ambos lados.

Es una escena familiar para una manifestante conocida como La Bomba.

La Bomba —que tiene en la muñeca izquierda un tatuaje de un tirachinas que dice “Venezuela”— comentó sobre las quemaduras por el gas, las costillas rotas y los siete puntos de sutura en la boca como consecuencia de la paliza que recibió por parte de un policía en una protesta pasada.

“Soy más que una muchacha que le tira canicas a los policías con mi tirachinas, quiero ser alguien. Para poder hacerlo, tenemos que vivir en un país libre”, dijo La Bomba.

 

Fuente Original: Iriarte V., Nathalie.  “Meet Venezuela’s ‘Roadblock’ Protesters Who Are Rallying Against Crime”. VICE News. Mayo 7, 2014.

https://news.vice.com/article/meet-venezuelas-roadblock-protesters-who-are-rallying-against-crime

Foto principal: Andrés Kerese

Traducido por #infoVnzla

@infoVnzl

El método Rodríguez Torres

Por Alberto Barrera Tyszka

El Nacional – Publicado Mayo 11, 2014

La realidad es un exceso. Vivimos sobre-indignados. Ahora, producimos más asombros que barriles de petróleo. Me senté a revisar las noticias para escribir las líneas de este domingo y, nuevamente, me encontré con una gran oferta de oportunidades para entrar en contacto con la locura. Una posibilidad era escribir sobre la confirmación que esta semana nos ha dado el Banco Central sobre la escasez de 50% en insumos médicos. En una protesta en el Hospital Periférico de Coche, una cirujana alzó una pancarta que decía: “No solo las balas matan, la falta de medicinas también”. ¿Qué pasó con el pomposo “Estado Mayor para la Salud” que se instaló en agosto del año pasado? ¿Cuántas jeringas caben en el presupuesto de Pastor Maldonado?

Otra posibilidad era escribir sobre la nueva campaña publicitaria del presidente. “Maduro es pueblo”, reza el eslogan. Y ahí está él, sonriente, siempre con una chaquetica que casi nadie se pone, donde parece un oso grande vestido de astroboy bolivariano, jugando beisbol, jugando a abrazar a una viejita, jugando a llevar un casco de obrero… Es una campaña que, sobre todo, delata su carencia. Es la lógica de la publicidad y del mercado. Si Maduro fuera pueblo, no necesitaría gritarlo.

Estaba todavía revisando más posibilidades cuando, de pronto, llegó la madrugada del jueves. Los más de 900 oficiales de la policía y de la Guardia Nacional Bolivariana terminaron desalojando también cualquier otra noticia y ocupando firmemente el lugar de la irritación. Casi 250 detenidos, en su inmensa mayoría jóvenes y estudiantes. Se trata de una invasión militar al espacio y a la experiencia ciudadana. Es un secuestro. Un ejercicio de poder que solo puede entenderse como una provocación, como un intento de sabotear el diálogo, de desviar la atención de la crisis económica y pretender mantener la calle como un espectáculo. Cualquier interpretación es posible. Pero la rabia y la impotencia no cambian. Las heridas siguen intactas.

Polonio, al referirse a Hamlet, decía que “hay un método en su locura”. Así ocurre. En medio de la generalizada sensación de descontrol, de marea sin rumbo, que envuelve al país, el gobierno ha terminado encontrando en la aplicación de la fuerza su método. Han institucionalizado la represión. Gradualmente, la han ido convirtiendo en un procedimiento legítimo y legal. Quieren que aceptemos que la represión es lo natural. Que la fuerza bruta es la mejor inteligencia que pueden ofrecernos.

“Sería bien bueno que la gente pudiera ver cómo reprimían las manifestaciones, cómo trataban al pueblo, a los viejitos le metían la ballena, a los estudiantes… Recuerdo que a un estudiante le tiraron un autobús encima, y eran estudiantes de bachillerato. Había un movimiento, una efervescencia popular en la calle y, bueno, la decisión que tomó un gobierno de espaldas al pueblo fue reprimirlo”. Esto no lo dijo CNN. No lo declaró Henri Falcón. Esto es una frase de Diosdado Cabello, recordando los sucesos de 1992, criticando cómo era el gobierno de aquel entonces. Ahora el discurso es distinto. Ahora que están del lado del poder y de sus privilegios, la represión no es una máquina endemoniada sino un noble sistema de defensa.

En el zócalo de la ciudad de México, frente al Palacio Nacional, es muy común ver diferentes carpas levantadas, improvisados refugios de manifestantes que, por diversas razones, permanecen durante días, a veces semanas y meses, en “plantón”. Si Nicolás Maduro gobernara en ese país, la próxima madrugada disponible pondría a un enorme contingente de oficiales a invadir la plaza, repartiendo golpes y patadas, deshaciendo la protesta pacífica y llevándose detenido a todo el mundo.

En la mañana de este jueves, el ministro Rodríguez Torres, al declarar, se refirió al “bochorno social”, a la “la promiscuidad” que supuestamente se vivía en los campamentos de los estudiantes. Ese es su método. Reprimirnos es su forma de salvarnos.

 

Fuente Original: Barrera Tyszka, Alberto.”El método Rodríguez Torres”. El Nacional. Mayo 11, 2014. C.A. Editorial El Nacional. Mayo 14, 2014.

http://www.el-nacional.com/opinion/metodo-Rodriguez-Torres_0_406159553.html#.U28iGOMfmNY.facebook

Derechos de publicación cedidos a  #infoVnzla por: Alberto Barrera Tyszka

Foto principal:

@infoVnzl

 

 

Tortura en Revolución

Por Francisco Olivares

El Universal – Publicado el Abril 20, 2014

Una de las situaciones más dramáticas sufridas en estos dos meses por los detenidos en manifestaciones ha sido “el sufrimiento físico y mental” al que han sido sometidos la mayoría de ellos con “tratos crueles, inhumanos y degradantes que se ajustan a la definición de tortura”. Así lo destaca el informe elaborado por el Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).

La UCAB realizó entrevistas en profundidad sobre un grupo de 30 detenidos, de los cuales 27 fueron estudiantes. Las entrevistas se realizaron entre el 24 de febrero y el 7 de marzo, en Caracas y Altos Mirandinos. El cuestionario utilizado se adapta a los estándares internacionales sobre derechos vulnerados.

Si bien las entrevistas se realizaron sobre 30 detenidos, entre más de 2 mil que han sido llevados a prisión, los relatos provenientes de todas las zonas del país en donde se han producido manifestaciones, indican que se trata de una generalidad.

Los testimonios recogidos por la UCAB, así como los medios de comunicación y otras organizaciones de DDHH, dan cuenta de “la existencia de patrones de represión y control del orden público contrarios al uso proporcional de la fuerza y a las garantías mínimas de toda persona sometida a cualquier forma de detención y a los estándares básicos de prevención de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes”, destaca el informe.

Golpes y agresiones 

La definición de tortura, vigente en la Convención contra la tortura de la ONU señala que es: “todo acto que inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión, de castigarla por una acto que haya cometido, o de intimidarla o coaccionar a esa persona o otras, cuando dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un funcionario público u otra persona en el ejerció de funciones públicas, a instigación suya, o su consentimiento.”

El tipo de maltrato físico que más fue reportado entre los entrevistados fue el de golpes con puños y patadas. La tercera parte de estas acciones fueron durante el traslado y en especial en los centros de reclusión de la GNB y CICPC. Cabe destacar que la mayoría de los detenidos estuvieron incomunicados al menos durante 48 horas antes de que pudieran contactar a un familiar. Los golpes reportados también se realizaron con las cachas de las armas tal como lo relata Joaquín Sumalla: “A mí me golpearon entre 5 a 6 funcionarios, me dieron como siete cachazos en la cabeza”.

Este tipo de violencia, fuera de este informe, ha sido reportado en numerosos casos en todo el país. El que más se difundió fue la agresión que recibió Marvinia Jiménez, atacada por una funcionaria con un casco. A Jorge Luis León de Valencia le reventaron los vidrios de los lentes en los ojos y le pasaron por encima en una moto. Edberg Cantillo, detenido el 28 de febrero, lo atropellaron con una moto y luego entre varios lo golpearon con rolos por la espalda y la cabeza hasta que lo dejaron inconciente. En camino al Destacamento 52 de la GNB lo despertaron con descargas eléctricas para luego rematar la acción golpeándolo con los cascos.

De rodillas sin alimentos 

Una vez en el centro de detención, algunos reportaron haber pernoctado a la intemperie sin ingerir alimentos ni agua. Del grupo de entrevistados 11 señalaron haber sido puestos de rodilla sobre una alcantarilla por largos períodos. Tal fue el caso de Angel González quien relató que lo dejaron unas 5 horas arrodillado a pesar de que sufre de una lesión en una de ellas. Si volteaban a se movían eran golpeados. Otras funcionarias les pisaban los dedos con los tacones.

Varios detenidos reportaron la aplicación de sustancias químicas tales como gas pimienta y combustible El relato de Damián Martín da cuenta de ello. Martín fue capturado por el CICPC y narra cómo le aplicaron gas pimienta en la cara y lo golpearon con cascos en el trayecto hacia la sede en Parque Carabobo. Una vez allí, los funcionarios hicieron una fila donde cada uno le pegaba y le gritaban ¡opositor maldito! ¡te las das de arrecho carajito! Uno de ellos le dio una patada en el estómago que lo dejó casi inconciente. Luego lo metieron en un cuarto y un funcionario alto y fornido le dio un golpe en la cara luego otro hizo lo mismo. Allí terminó vomitando por el gas y los golpes frente a la burla de los funcionarios.

Gasolina y kerosene 

Otros casos reportaron la aplicación de sustancias como gasolina, kerosene y pólvora, para incriminarlos. Nelson Gil manifiesta que los funcionarios seleccionaron a un grupo para incriminarlos en la quema de una patrulla. “Nos llevaron uno por uno a una habitación”. Allí mientras un funcionario lo retenía, otro le rociaba las manos con gasolina y le ordenaba que se limpiara con el pantalón. A Marco Coello lo arrodillaron le rociaron las manos con pólvora y más tarde le hicieron una prueba balística. Coello fue detenido el 12 de febrero y aún permanece tras las rejas.

A Luis Boada lo pusieron de rodillas con la cara tapada, le rociaron todo el cuerpo con gasolina y lo amenazaron con quemarlo.

Técnicas sin rastro

Las técnicas para torturar sin dejar rastro también se han utilizado. Marco Coello refiere que estando arrodillado le presentaron una declaración ya redactada por los funcionarios en la que le dijeron: “firma esta declaración en la que dice que tu eres responsable de la quema de las patrullas”. Al negarse a firmar la declaración lo amenazaron con volver a golpearlo. Al negarse lo llevaron esposado a un cuarto oscuro, le envolvieron el cuerpo con goma espuma. Así lo golpearon con bates y palos de golf y un extinguidor. También le dieron tres choques eléctricos y patadas. Todos estos hechos fueron ejecutados por siete funcionarios. La narración está en el informe de la UCAB.

Destaca el informe que muchas de las secuelas físicas de dolor, así como hematomas y heridas, permanecía presentes al momento de las entrevistas, a pesar de que éstas se realizaron con más de 10 días de haber ocurrido las torturas, lo que para los autores del informe, evidencia la aplicación de un sufrimiento físico orientado a ocasionar dolor o sufrimiento, independientemente que su propósito haya sido la obtención de información o la intimidación y coacción de los detenidos.

Maltrato sicológico

Entre los 30 entrevistados por los expertos de la UCAB se encontró que siete de los detenidos fueron amenazados con abuso sexual a los que fueron expuestos cuatro hombres y tres víctimas de sexo femenino, una de ellas menor de edad.

A la periodista Andrea Jiménez se le amenazó con abusar sexualmente de ella, con mutilarle extremidades, con matarla y con llevarla al INOF en donde sería igualmente violada. A Lisset Francis, además de amenazarla con dispararle, sus captores le hicieron insinuaciones de acoso sexual al referirse a ella como “carne fresca”. A la menor de edad, cuyo nombre está en reserva, la amenazaron con abusar sexualmente de ella y que luego la matarían. No le permitieron tener contacto con los abogados hasta pocas horas antes de la audiencia.

Algunos fueron obligados a escuchar los golpes y gritos que se producían en otra habitación donde otra persona estaba siendo sometida a torturas. Pierluigi Di Silvestre fue detenido con sus tres hijos, lo obligaron a presenciar cómo efectivos de la GNB golpeaban a sus hijos.

Como mecanismo de intimidación, para evitar que los detenidos denunciaran la violación a sus derechos, se les amenazaba con que podían “hacerles algo más adelante”; “no vayas a decir nada, tengo las llaves de tu casa y sé dónde vives”; “cuidado en la calle los vamos a estar siguiendo”.

Fuente Original: Olivares, Francisco.”Tortura en revolución”. ElUniversal.com. Abril 20, 2014. El Universal. Abril 21, 2014.

http://m.eluniversal.com/nacional-y-politica/140420/torturas-en-revolucion

twitter: folivares10

Foto principal: EFE / MIGUEL GUTIÉRREZ

Derechos cedidos a @infoVnzla por: Francisco Olivares

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El sueño venezolano se desvanece

Por Wyre Davies, Corresponsal en Río de Janeiro.

BBC – Publicado el 9 de abril de 2014

“Lo siento mucho señor, pero no tenemos jabón en las habitaciones.  Es por la situación de acá, sabe usted.”

Así comenzaba mi estancia no programada en la ciudad fronteriza venezolana de Pinal.

El propietario del hostal se mostraba muy pesaroso y resignado a su suerte.

Los habitantes de esta ciudad se han acostumbrado a la escasez o a la ausencia de productos básicos como el jabón, el papel higiénico, el café, el azúcar como consecuencia del agravamiento de la crisis económica venezolana.

Con su inmensa riqueza petrolera, este país debería ser una de las naciones más ricas del planeta.  Sorprende, por tanto, que a menudo sea imposible hallar artículos de primera necesidad en las tiendas del Pinal, o incluso, de la capital – Caracas.

Los estrictos controles monetarios, la mala administración de la economía, la corrupción y la inflación son algunas de las causas del problema.

El gobierno de Nicolás Maduro culpa de la escasez a “los especuladores”, “los empresarios burgueses” y los Estados Unidos.  Muchos de sus partidarios están de acuerdo con él.

Habíamos llegado al Pinal tras un viaje en automóvil, más largo de lo esperado, desde San Cristóbal, la ciudad universitaria donde comenzó la actual oleada de protestas a principios de febrero.

La semilla del descontento

En aquellas fechas, una manifestación estudiantil en protesta por el aumento del crimen, que a menudo queda impune, fue brutalmente reprimida por la policía militar local.

La detención de varios estudiantes y varias denuncias de maltrato policial provocaron nuevas protestas por todo el país.

Miles de soldados fueron enviados por avión a esta remota región del país para restaurar el orden y limpiar las calles de barricadas.

Por ahora, el ejército y la policía han vuelto a tomar control de San Cristóbal.

Algunos de los líderes estudiantiles se encuentran bajo custodia policial.  Otros estudiantes, con los que logramos hablar, escaparon y han declarado que continuarán sus protestas contra la corrupción y la violencia.

Pero su número está decreciendo.

Batallas nocturnas

Es difícil saber con exactitud el grado de popularidad del que gozan las protestas anti-gubernamentales.

Pese a que las barricadas que levantan los estudiantes radicales por todo Caracas no generan la simpatía de los residentes locales, muchos en la sociedad venezolana siguen respaldando los objetivos de los estudiantes.

A instancias de los ministros de asuntos exteriores de la región, líderes de la oposición y funcionarios del gobierno están preparándose para mantener un diálogo formal con el fin de intentar detener la oleada de protestas que se ha extendido desde San Cristóbal hasta Caracas y otras ciudades venezolanas.

Sin embargo, casi todas las noches se libran batallas entre partidarios del gobierno y de la oposición.

Desde que comenzaron los enfrentamientos, ha habido casi 40 muertos y cientos de heridos, dado que en ambos bandos se han utilizado armas de fuego.

La gasolina, que a menudo ha resultado ser una maldición más que una bendición para Venezuela, es usada ahora por los estudiantes para sus cócteles Molotov.

Muchos residentes caraqueños dicen que sus vidas se han visto interrumpidas por las protestas, que estallan casi todas las noches -una situación que les resulta completamente insostenible.

Durante el día se hacen evidentes las dificultades económicas que atraviesa el país, cuando en el exterior de los supermercados, de propiedad estatal, se forman colas de gente que espera para comprar productos de primera necesidad.

“Llevo hacienda cola más de tres horas para comprar leche, harina y pan, pero no hay azúcar,” me dijo un hombre visiblemente frustrado, mientras detrás de él la cola avanzaba despacio alrededor de la colina cercana a Petare, un enorme  barrio obrero de la capital.

Otra urgente preocupación de los venezolanos son las altísimas tasas de criminalidad.

Los actuales índices de asesinatos se encuentran entre los más altos del mundo y los crímenes más violentos quedan sin resolver.

El precio más alto

Algunos han pagado un alto precio por protestar contra la creciente criminalidad.

En el patio de una casa modesta en uno de los vecindarios más tranquilos de San Cristóbal, deambula un perro que espera que su amo vuelva a casa.

En el interior de la vivienda, Carmen González sostiene las gafas manchadas de sangre que su hijo Jimmy Vargas llevaba cuando murió.

Me enseña las fotos de su cuerpo almacenadas en su teléfono móvil, e insiste que su hijo fue víctima de los disparos del ejército mientras tomaba parte en una protesta.

La oficina del fiscal ha decretado que la causa de su muerte fue accidental y que el muchacho murió al caer tras perder el equilibrio mientras intentaba descender de un tejado al que se había subido.

“Él amaba a este país pero decía que no podía vivir en una dictadura y que sentía que tenía que hacer algo”, la madre recuerda. “El gobierno pagará por lo que hicieron a mi hijo.”

Oposición dividida

La oposición al gobierno de Nicolás Maduro está dividida entre quienes hacen llamamientos  a la acción directa y los moderados que ven en el diálogo con el gobierno el camino a seguir.

En un mitin en el centro de Caracas, una intervención tras otra exige la liberación del encarcelado líder de la oposición, Leopoldo López.

Los oradores también demandaron la caída de un régimen que consideran cada vez más autoritario, incluso dictatorial.

En estos momentos de la crisis, no cabe duda de la impopularidad del gobierno entre muchos.

También se le ha acusado de politizar descaradamente lo que deberían ser oficinas estatales independientes o de utilizar decretos gubernamentales para saltarse la autoridad del parlamento.

Pero el comodín con el que cuenta este gobierno es que ha sido elegido democráticamente.

Tras una rueda de prensa para informar del progreso de las investigaciones policiales sobre el conflicto, entrevisté a la Fiscal General de Venezuela, Luisa Ortega.

Ella es uno de esos funcionarios, cuyas oficinas han sido acusadas de actuar de manera patentemente partisana.

Es una acusación que Ortega rechaza, alegando que los enemigos de Venezuela en el exterior y en el interior del país están intentando minar el sistema y el gobierno.

“Estas llamadas para derrocar el gobierno son hostiles y totalmente inaceptables”, me dice.

“En Venezuela contamos con controles y mecanismos democráticos para cambiar el gobierno si es lo que el pueblo quiere.”

Núcleo de apoyo

El apoyo al gobierno procede de barrios obreros como el 23 de enero, donde Hugo Chávez gastó millones de dólares en proyectos sociales.

El anterior presidente murió de cáncer hace poco más de un año, pero su imagen aparece pintada en los edificios desde los que contempla la cuidad abajo.

Los devotos prestan homenaje a “El Comandante”, todavía es reverenciado aquí como el hombre que finalmente compartió parte de la riqueza petrolera con las clases trabajadoras, rompiendo las cadenas impuestas por una élite económica, y que alentó a estas gentes a convertirse en activistas.

Nicolás Maduro fue el sucesor elegido por Chávez y ha intentado continuar en la misma tónica. Pero pese a sus apariciones, casi diarias, en los medios pro-gubernamentales, Nicolás Maduro no es Hugo Chávez.

Incluso, entre sus partidarios hay quienes dicen que no tiene el mismo carisma ni autoridad para unir a la nación en estos tiempos difíciles.

Aunque ahora hay cierta esperanza que el gobierno y algunos miembros de la oposición entren en diálogo, el lenguaje empleado por los dos bandos ha sido preocupantemente belicoso y divisivo.

En un país profundamente dividido por clase e ideología, muchos creen que el sueño de Chávez de una utopía en Venezuela puede estar desvaneciéndose.

 

Fuente Original: Davies, Wyre.”Venezuela’s fading dreams”. BBC. 9 de abril de 2014. BBC. 13 de abril de 2014.

http://www.bbc.com/news/world-latin-america-26951573

Foto: Sacada de la fuente original “Venezuela’s fading dreams”. BBC. 

Traducido por #infoVnzla

@infoVnzla

Otro ataque a la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV

¿Cuál es la sombra a vencer?

Por Hernán Zamora*

Crónicas del Asterión. Publicado el20 de marzo 2014 en Caracas, Venezuela

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El miércoles 19 de marzo de 2014 nuestros temores se hicieron realidad: llegaron la violencia y la muerte a escupirnos los rostros e invadirnos los ojos; a advertirnos que estábamos a merced de su voluntad; a intentar quebrarnos porque sí; porque le da su más abyecta y arbitraria gana de someter nuestra voces, porque sí.

Aproximadamente la 1:15 p.m. se instaló la asamblea convocada por el Centro de Estudiantes de la FAU UCV. Su objetivo no era otro sino reconocer e incluir la voz de los compañeros que no se sentían representados en el llamado a paro promovido por el Movimiento Estudiantil. Dicha asamblea se desarrolló en paz y sin sobresaltos, pero a las 4:45 p.m., cuando ya el debate llegaba a su fin y yo estaba a punto de irme, alcancé a ver un grupo de seis hombres que no reconocí como estudiantes de la FAU subiendo al ascensor. Aunque me pareció raro, pues se suponía que no había actividades en la torre de aulas, no les presté mucha atención. Sin embargo, muy pronto descubrí que los estudiantes también se habían percatado de la presencia de esas personas extrañas y, por esa razón, se dispusieron a tomar el control de los accesos en la Planta Baja y a obstruir las escaleras y el único ascensor (de cuatro) en funcionamiento desde hace años.

Me di cuenta de que en ese momento yo era el único profesor presente junto al grupo de 60 ó 70 estudiantes de la asamblea. Estaban también dos vigilantes y el señor y la señora que gestionan la cafetería. Me sentí en el deber de quedarme y acompañar a los estudiantes. No sabía qué otra cosa debía o podía hacer.

Las personas que habían subido se encontraban en el piso 8, donde está el Decanato, así que fuimos al mostrador de vigilancia a observar los monitores de las cámaras de seguridad. Ahí pudimos ver claramente a un grupo de hombres deshaciendo el mural de palabras que días atrás los estudiantes de la FAU habían realizado en las paredes de bloques huecos, para hacer visible hacia la ciudad nuestras demandas de SEGURIDAD, LIBERTAD, JUSTICIA, RESPETO y PAZ.

Aquello alteró aún más los ánimos. La mayoría de los estudiantes trataban de mantenerse unidos y presentes, pero el miedo y la rabia comenzaron a extenderse entre todos.

Me dirigí hacia los dos vigilantes y pregunté si habían solicitado ayuda al cuerpo de vigilancia central de la UCV. Dijeron que nadie acudiría y supe que estábamos completamente solos. Justo después alguien que apareció corriendo por las escaleras gritó que uno de los hombres, que ya se encontraban en el primer piso, estaba armado. Entonces los estudiantes bloquearon con más cosas las salidas de la escalera y del ascensor. Me comuniqué con una profesora amiga para que solicitara apoyo. Intenté comunicarme vía Twitter con Juan Requesens, con la Rectora y con el Secretario de la UCV. Les advertí de una situación que ameritaba el auxilio de vigilancia central. En ese momento recibí un Twitter que me advertía que un grupo de profesores se encontraba dentro de un salón del piso 1. Eran de un curso de postgrado y estaban ahí desde el principio de la tarde, tratando de sostener algún grado de “normalidad” académica. Seguí insistiendo, ahora con más ahínco, en tratar de convocar ayuda.

Los desconocidos llegaron al descanso de la escalera próximo a la Planta Baja. Por la pared de bloques huecos pregunté a uno de ellos quién era. Respondió que era de la UCV y que los teníamos secuestrados ahí. Algunos estudiantes también hablaron con ellos, les reclamaron haber deshecho el mural de la FAU, y ellos arguyeron que no estaban de acuerdo con esas consignas y que tenían el derecho a quitarlas. Creo haber escuchado que se definían “chavistas” y que no aceptaban “el fascismo” en la UCV.

Comencé a interceder ante los estudiantes para que los dejaran salir, pero ni siquiera logré calmarlos. Uno de los dirigentes del Centro de Estudiantes trataba de hacer lo propio, a él lo escuchaba una parte. Otra de las dirigentes insistía en que para dejar salir a los desconocidos debía exigírseles que repusieran el mural. A ella, otra parte la apoyaba.

Entonces los profesores que se encontraban en el piso 1 lograron bajar por el ascensor. Estaban nerviosos, pero se unieron a quienes tratábamos de interceder para dejar salir a los desconocidos. Los estudiantes entraron en razón y abrieron paso. En la Planta Baja ya sólo quedaba la mitad de los estudiantes reunidos al principio de la asamblea.

Fue cuando vimos llegar a dos o tres motorizados. Quienes estaban encerrados en la escalera se habían comunicado con gente de fuera de la Facultad. Eran las 5:59 p.m.

El horror

Justo en ese instante un grupo de personas con capuchas y armas entró gritando y desparramándose en todas direcciones. Unos venían hacia mí.

La mayor parte de los estudiantes salieron corriendo hacia el fondo de los pasillos de la Planta Baja, donde quedaron atrapados. Otro grupo se dirigió hacia el estacionamiento y logró salir a tiempo. Yo me quedé paralizado en el vestíbulo de los ascensores. No sabía qué hacer. Observé a uno de los encapuchados arrojar algo hacia el fondo de los pasillos, y a otros dos con armas. Todos portaban palos o barras, forrados de algo que no identifiqué. Amenazaron a los señores de la cafetería y uno de los que iba armado con pistola se dirigió hacia mí, me empujó, me arrinconó contra una columna y me preguntó si yo era profesor. Balbuceé que sí. Bajé la mirada y comencé a sentir una presión intensa dentro de mi cabeza (temí una subida de tensión). Me dejó tranquilo y se dirigió hacia otro profesor joven, que estaba frente a nosotros. Lo empujó y lo golpeó, acusándolo de ser uno de los que armó las barricadas y de atreverse a secuestrar a la gente. Le quitó el celular y lo golpeó otra vez. Pero, en realidad, los profesores no les interesábamos. Me di cuenta de que habían entrado para cazar a los estudiantes. Los otros encapuchados perseguían, atrapaban y arrastraban a los jóvenes mientras los golpeaban con palos. Escuché algunas detonaciones. Oí gritos y llantos de horror. Temí que estuviesen disparando y que ya hubiesen herido a alguien. Me moví hacia el foyer del auditorio y me apoyé contra la pared esperando que en cualquier momento me pusieran una pistola en la cabeza y hasta ahí llegaría mi vida.

Fui testigo de cómo llevaban a un estudiante a rastras hacia la antesala de la biblioteca. No pude correr a ayudarlo y me avergoncé de mi cobardía. Sólo me movía pegado a la pared tratando de escurrirme hacia la salida, al mismo tiempo que el gas lacrimógeno se extendía por doquier. Atravesé aquella nube, casi sin ver ni respirar. En todo momento esperaba sentir un golpe, un tiro, una mano en mi cuello. Llegué al corredor oeste, que se dirige hacia Ingeniería. Me detuve, sintiéndome miserable por no tener la entereza para ayudar a los estudiantes. Junto a mí estaba el otro profesor. Comenzamos a caminar, tratando de huir sin correr, y vimos cómo unos encapuchados que montaban guardia detuvieron al dirigente estudiantil. Él levantó las manos y temí lo peor, pero le requisaron el bolso y luego lo dejaron ir. Los tres seguimos despavoridos, caminando en dirección hacia el Decanato de Ingeniería. Todas las personas que veíamos alrededor, sin importar lo que estuviesen haciendo, nos parecían asociadas al grupo armado que estaba atacando a la FAU.

Alcanzamos la salida de las Tres Gracias, llegamos a la estación del Metro. Eran las 6:17 p.m. Ahí estaban varios de los estudiantes de la FAU y otras personas de la UCV. Nos sentimos aliviados al vernos los unos a los otros y, al mismo tiempo, compartimos la angustia de no saber nada del resto de nuestros compañeros. Entonces un grupo de motorizados llegó desde la UCV al portal de las Tres Gracias y presos del miedo bajamos corriendo hacia el interior de la estación. El pánico derrumbó a una estudiante y varios jóvenes tuvieron que asistirla. Alcanzamos el andén y esperamos el tren. Ya adentro, muchos reventaron en llanto. La gente en el tren nos miraba con incredulidad, y una pasajera le decía a su amiga que es el Tweeter lo que nos ha vuelto locos. Sentí agrietarme de tristeza.

Cuando llegamos a la estación de Plaza Venezuela percibía como una amenaza a todas las personas que había a mí alrededor. Apenas pude, llamé a mi esposa para avisarle que estaba sano y salvo aunque humillado y aterrado. Eran las 6:30 p.m. y el trayecto de las dos simples cuadras que hay entre esa estación y mi casa fue el más largo que he recorrido en toda mi vida.

Cuando pude traspasar el portón del edificio donde vivo, creí respirar de nuevo.

Al ver a mi esposa y a mi hijo esperándome, supe que Dios me había llevado con bien hasta sus brazos. Hasta mi verdadero hogar.

El parte del Director de la Escuela de Arquitectura

Los desconocidos que inicialmente ingresaron a la FAU sustituyeron la palabra SEGURIDAD del mural, por la palabra CHÁVEZ, que no completaron. Luego de haber salido de la FAU, ese grupo de personas regresó con un refuerzo de aproximadamente 20 a 30 sujetos, algunos de ellos motorizados y con armas de fuego. Ese grupo persiguió a los estudiantes y los acorraló en la Planta Baja. Allí los desnudaron, vejaron y golpearon con mucha agresividad. Además, les robaron todas sus pertenencias.

La acción de esta banda delictiva dejó un saldo de 12 heridos, de los cuales 8 ingresaron al Hospital Clínico Universitario y 4 en la Clínica Las Ciencias de Los Chaguaramos. Fueron tratados por múltiples contusiones en cráneo y por heridas, cortadas, fracturas de tabique nasal y de cúbito, a causa de los golpes que recibieron con tubos y palos en distintas partes del cuerpo.

El Decano y el Director acompañaron a los estudiantes que ingresaron al HCU hasta que todos fueron dados de alta. Dos de ellos con supervisión médica, uno con reducción ortopédica de fractura de cúbito y otro con reducción quirúrgica de fractura de tabique nasal.

La Rectora visitó a los heridos que estaban en la Clínica Las Ciencias de Los Chaguaramos y decidió suspender las actividades de la UCV.

El Decano, por su parte, también suspendió las actividades de la FAU indefinidamente.

Mi reflexión acerca de lo vivido

Como una de las actividades promovidas dentro del espíritu del Paro Activo, el profesor de filosofía en la USB, Erick del Búfalo, tuvo la gentileza de aceptar la invitación que le hicieran algunos compañeros para que nos permitiera escuchar en la FAU su disertación que sobre el fascismo él había hecho hace pocos días en la Librería Lugar Común.

Su exposición, iniciada a las 10:10 am, fue magistral y amablemente pedagógica. Esclarecedora, equilibrada y sumamente responsable. Dos lecciones interpreto y destaco ahora de lo que trató de comunicarnos: una, que el fascismo se ejerce desde el poder de un Estado que identifica como enemigo a quien no lo reconozca y acepte con absoluta veneración; la otra, que la dictadura de las mayorías es oclocracia y eso nada tiene que ver con la verdadera democracia, la cual es el irrestricto respeto por los derechos universales del ser humano.

La asamblea de los estudiantes de Arquitectura fue un hermosísimo y valioso esfuerzo por poner en práctica una verdadera democracia, al desear reconocer, respetar y valorar la voz de quienes disienten de los propósitos y acciones del Movimiento Estudiantil, orientándose a la búsqueda de propuestas responsables que incluyan todas las versiones y procuren una conciliación entre todos los miembros de nuestra comunidad universitaria.

Los eventos posteriores a la asamblea me mostraron cómo el miedo y la rabia nos enajenan y nos ponen en situación de peligro y de peligrosidad hacia nuestros conciudadanos. Nuestras reacciones nos situaron al borde de una locura colectiva. La irrupción del grupo armado y violento dentro de la FAU es otro caso más de las agresiones que sufren la Universidad y la sociedad venezolanas por causa de la política que el “gobierno” (régimen) ha sostenido al fomentar y mantener grupos paramilitares, adoctrinados para atacar a una parte de la ciudadanía, bajo la excusa de “defender a la revolución”.

Lo que vivimos ayer es sólo una fracción de la realidad que, en mayor escala y gravedad, han estado viviendo nuestros conciudadanos de San Cristóbal, Mérida, Valencia, Maracay, Ciudad Guayana, Altamira, Chacao, Los Ruices, Montalbán y tantas otras localidades de nuestro país. Es apenas un pálido reflejo del miedo con el que diariamente viven los venezolanos que habitan en los barrios.

Desde otra perspectiva, a los datos concretos de más de setenta actos vandálicos y criminales que han asediado a la comunidad y al patrimonio de la UCV durante estos quince años, nunca resueltos por la justicia, se suman este ataque a la FAU y las condiciones de allanamiento de nuestra autonomía universitaria, ejecutada por fases por parte del régimen en todo este tiempo: insuficiencia presupuestaria plena, intervención política, discriminación y represión.

Ante este brutal ataque, en mi opinión, es evidente que la Universidad está prácticamente imposibilitada de cumplir con la misión que la sociedad le exige. Y sin embargo, la universidad es el único bastión que el régimen no ha podido conquistar para tener el control total y absoluto de todo el sistema institucional del Estado.

Es esta es la verdad que actualmente los universitarios venezolanos estamos en el deber de reconocer y exponer ante el país y el mundo: estamos enfrentados a un régimen dictatorial militarista, oclocrático, autocrático, anómico, corrupto, forajido, de rasgos fascistoides y talante tiránico.

Es un régimen enemigo de la Universidad.

En este momento, esa es la sombra que la UCV y todas las Universidades venezolanas estamos en el deber de vencer]

 

*Hernán Zambrano Arquitecto y escritor. Desde 1998 es profesor en Diseño arquitectónico, docente adscrito al Taller de Arquitectura y Urbanismo Escuela Popular de Arquitectura (TAU+EPA) e investigador del Centro de Estudios del Espacio Arquitectónico (CEEA), en la Escuela de Arquitectura Carlos Raúl Villanueva de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo en la Universidad Central de Venezuela.

Foto: sacada de la fuente original “crónicas del asterión”.

http://cronicasdelasterion.blogspot.com.es/2014/03/otro-ataque-la-facultad-de-arquitectura.html

#infoVnzla

 Traducción de esta crónica al inglés

 

3 razones por las que los manifestantes no ganarán en Venezuela

Por Ishaan Tharoor

Time Magazine – Publicado el 6 de Marzo de 2014

Un día después de que Venezuela celebrara el primer aniversario de la muerte de su carismático y demagogo ex presidente Hugo Chávez, los enfrentamientos y protestas que han asolado el país desde hace semanas no muestran señales de remitir. Al menos dos personas han muerto este jueves en Caracas durante una confrontación entre manifestantes levantando barricadas en la calle, y paramilitares y la Guardia Nacional intentando dispersarlos. Esto aumenta el número de muertos a 20 en menos de un mes de disturbios.

Lo que empezó como protestas estudiantiles provocadas por el desastroso estado de la economía del país – sacudido, tal cual, por un récord de inflación y escasez de alimentos y bienes básicos – ha mutado en tal vez el mayor reto al que haya tenido que enfrentarse el régimen levantado por Chávez, que en los últimos años se ha visto atascado entre alegaciones de corrupción e incompetencia. La oposición acusa al sucesor escogido a dedo por Chávez, el presidente Nicolás Maduro, de tomar medidas brutales contra la disidencia y sofocar la libertad de expresión. Maduro ha arremetido con furia contra sus opositores locales, así como a la crítica en el extranjero, lo más reciente ha sido romper relaciones diplomáticas con la vecina Panamá. Pero a pesar de la conmoción, los que buscan el colapso del estado chavista probablemente queden decepcionados. He aquí el por qué:

Venezuela no es Ucrania. Incluso desde que comenzaron los disturbios en el país, Venezuela ha sido eclipsada por la atención global dirigida hacia la crisis en Ucrania. El enfrentamiento en Kiev, seguido por el caos político que generó el juego de poder de Rusia en la guerra de Crimea, es una narración más urgente para los observadores externos, ambientada en un paisaje de la Guerra Fría familiar a Occidente. Venezuela, en comparación, parece una pantomima caribeña. Un líder izquierdista que arremete contra mitos fascistas y imperialistas yanquis; sus enemigos murmuran oscuramente sobre el alcance de los agentes cubanos. Pero Maduro no representa una amenaza geopolítica tan grave como el ya derrocado presidente Viktor Yanukovich en Ucrania. Sin duda, son muchos los eventos que están sucediendo en la región, y recordemos que Venezuela se asienta sobre una de las mayores reservas de petróleo del mundo. Pero Maduro mantiene un considerable apoyo popular entre todo un sector de la sociedad sublevada, o al menos puede persuadido, por el populismo socialista de Chávez. Y si bien parece haber desplegado las fuerzas gubernamentales y paramilitares – pandillas grupos motorizados conocidos como colectivos – para viciar el efecto de las manifestaciones, incluso hay, entre los manifestantes que están enojados y sufriendo, quienes parecen dudar de obtener beneficios protestando.

La oposición es débil. A pesar de sus mejores esfuerzos en promocionarse a sí mismo a través del legado dejado por Chávez, Maduro claramente carece de la fuerza de la personalidad de su predecesor. Sin embargo, los políticos de la oposición han sido incapaces de sacar provecho de las debilidades políticas del ex-conductor de autobús. Algunos parecen estar estigmatizados por sus conexiones a la élite tradicional del país – cuya corrupción y abuso de poder en décadas pasadas provocaron el advenimiento de la Revolución Bolivariana de Chávez. El egresado de Estados Unidos Leopoldo López, ahora líder que se ofreció voluntariamente para su encarcelamiento durante las protestas, consiguió levantar apoyo popular con este valiente esfuerzo. Pero su intransigente postura anti-gobierno parece haber molestado a la otra figura de la oposición prominente, Henrique Capriles, quien perdiera por estrecho margen a Maduro en las elecciones del año pasado y fue poco a poco, ampliando cuidadosamente su base en la esperanza de éxito electoral. Y parece haber molestado también al bando del Chavismo que tiene un fuerte control sobre los órganos del Estado como para ser derrocado por las protestas, al menos de momento. Y, como el colaborador de TIME Girish Gupta informó el mes pasado, muchos de los concentrados en las barricadas tampoco tienen mucho amor hacia la oposición.

Si Maduro cae, será en manos de un rival Chavista. De hecho, tal vez la historia política real que subyace de este lamentable año de Maduro en el poder, es el de las maquinaciones del hombre que casi obtuvo su cargo, Diosdado Cabello, otro lugarteniente favorito de Chávez. Cabello ahora timonea la legislatura principal de Venezuela y es visto como una especie de maestro de la manipulación detrás del escenario, un acosador profundamente dedicado a la supervivencia del estado chavista y su posesión de grandes reservas de petróleo. Pero en las últimas semanas, hay indicios de que la lucha tácita entre él y Maduro sea “más evidente”, escribe Daniel Lansberg-Rodríguez, columnista del diario venezolano El Universal. Mientras que la reputación de Maduro se desploma, Cabello comienza a aparecer más en público – emitiendo incluso su propio programa de televisión semanal al estilo de Chávez. Se cree que se llevará el respaldo de gran parte del ejército, así como de ricos hombres de negocios a favor del gobierno. Incluso si no reemplaza a Maduro, sugiere Lansberg-Rodríguez en el Atlantic, él sería el asesor gubernamental de Venezuela: “Si Maduro cae, es difícil imaginar un escenario en el que Cabello no juegue un papel integral en la decisión de quién y qué será exitoso para él.” Es un escenario poco alentador para alegrar a las masas angustiadas que están haciendo frente ahora a gases lacrimógenos y perdigones en las calles de Venezuela.

Fuente Original: Tharoor, Ishaan. “3 Reasons Venezuela’s Protesters Won’t Win“. Time Magazine. 6 de Marzo de 2014.

 http://time.com/15068/venezuelas-protesters-maduro/

Foto:  Eduardo Leal—Polaris

Traducido por #infoVnzla

@infoVnzl

Febrero: cuando los pumas tiemblan de cólera; por Rodrigo Blanco Calderón

Por Rodrigo Blanco Calderon*

Prodavinci – Publicado el 8 de marzo 2014

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Protestas estudiantiles, By Elyxandro Cegarra Gomez

Para los venezolanos de las últimas décadas, febrero es el mes más cruel. El Caracazo el 27 de febrero de 1989, la intentona golpista de Chávez el 4 de febrero de 1992 y ahora la ola de protestas de febrero de 2014 confirman que es en este mes y no en abril cuando en nosotros se agita el deseo y la memoria.

El trópico hizo de Venezuela un tren insomne que no se detiene en estaciones. Sólo la sequía y la lluvia, el calor y la humedad van marcando el paso de un tiempo que tiene más que ver con el ánimo que con el clima.

Para nosotros, la primavera está más relacionada con cierto vigor colectivo que nos invade de vez en cuando, que con el florecimiento de las plantas y el reverdecer de nuestros árboles (siempre verdes). En un país de por sí agitado, en un país joven en todos los sentidos de la expresión, añadir una carga de energía puede tener consecuencias impredecibles.

Aplicada a la política, la palabra primavera parece subrayar esta relación entre juventud y arrojo. Se habla de la Primavera de Praga y de la Primavera árabe, por ejemplo. Andrea Daza Tapia, periodista venezolana radicada en Barcelona, España, se refiere en un artículo reciente a “la primavera venezolana”. Son modos de nombrar el impulso revolucionario (la revuelta) en su etapa más irascible, espontánea y honesta. Esos momentos de conmoción donde todo es capullo y promesa.

Los sucesos que se han desencadenado en Venezuela en febrero de este año, han hecho sentir a muchos no sólo la bota opresiva del gobierno militar y autoritario de Nicolás Maduro, sino el inevitable reflejo de libertad, de juventud, que semejantes fuerzas activan. En Caracas, la plaza Francia de nuevo se ha convertido en uno de los lugares claves para dirimir la eterna e injusta batalla de Goliat frente a David, del armamento de guerra de la Guardia del Pueblo y la Policial Nacional Bolivariana frente a las consignas, las barricadas, las piedras y las bombas molotov de los jóvenes.

La avenida Ávila sur, donde está ubicada la Librería Lugar Común, es la arena específica de los enfrentamientos. A la librería, que inauguramos hace poco más de un año, le ha tocado recibir su bautismo de fuego. No solemos quedarnos hasta muy tarde, de modo que seguimos los choques nocturnos, los más peligrosos, desde nuestras computadoras y teléfonos celulares.

Durante el día, en cambio, hemos sido testigos y hasta polemistas en algunas discusiones. Algunos muchachos trasnochados (literalmente) arman cada día lo que se conoce como una guarimba. Palabra extraña, pegajosa, que no sé de dónde viene ni por qué la aplicamos al acto de protesta que consiste en cerrar arbitrariamente, con escombros y basura, una vía pública o una urbanización.

Garcilaso Pumar y yo hemos intentado dialogar con los muchachos, tratando de que entiendan que la lucha por la libertad no puede ampararse en el pisoteo de los derechos ajenos. Hemos recibido respuestas agresivas, burlas, insultos y, al final, el diagnóstico inevitable: chavistas. Más que los insultos, lo que nos ha impactado es la imposibilidad de comunicarnos con ellos. Esa incomunicación puede ser síntoma de la irracionalidad o el fanatismo con que están asumiendo el conflicto, pero lo es también de un hecho no menos cierto: ya no somos jóvenes.

Apenas empezando la treintena no puedo sino ver a esos muchachos, casi niños, que nos llaman cobardes, con la fascinación, la indulgencia y el temor que tan bien captó Roque Dalton en una frase que parece un verso: “los jóvenes, bellos pumas que tiemblan de cólera”.

Uno de ellos, una muchachita hermosa e insolente, llegó a decirnos que nosotros, que llevábamos quince años oponiéndonos al gobierno, no habíamos logrado nada. Yo pensé responderle que el sólo hecho de estar ahí, de estar vivos, hablando con ella, era un mérito. En cambio, le pregunté la edad.

– 17 –me dijo.

La edad que yo tenía cuando entré a la Escuela de Letras de la UCV en octubre de 1998. Un par de meses después, Hugo Chávez ganaba sus primeras elecciones presidenciales.

La muchacha nos hizo un desplante y se fue. Yo traté de asimilar el hecho de que esta joven, que aún no es mayor de edad, ya desprecia elementos básicos de una democracia: la paz, el respeto a los derechos de los otros, el diálogo y la importancia del voto.

En los primeros días del conflicto, percibí la falta de contenido y de dirección de las protestas. Un juicio que creo compartió en buena medida la sociedad venezolana, tanto oficialista como opositora. Después, el movimiento estudiantil publicó una carta donde señalaban, punto por punto, sus objetivos. Esta carta la difundió Juan Requesens, el presidente de la Federación de Centros Universitarios de la UCV, el 21 de febrero a través de su cuenta personal en Twitter. De los seis puntos que contiene esa declaración de objetivos, los cuatro primeros son en realidad consecuencias de la represión a la protesta: exigen la libertad de todos los estudiantes detenidos; el cese inmediato de torturas y violaciones de los derechos humanos; el fin de la criminalización de la protesta y de la intimidación; el desarme de los grupos violentos que se hacen pasar por colectivos comunitarios y causan terror en la sociedad venezolana.

Los puntos cinco y seis (la necesidad de renovar y relegitimar los poderes públicos y el cese de la censura en los medios de comunicación) son los únicos que hacen referencia a problemas estructurales y de libertades públicas que apuntan a la dramática crisis que vive Venezuela desde hace años.

Al momento de iniciarse la ola de protestas (varios días antes del 12F en Táchira y a partir de esa fecha, de manera coordinada, en todo el país) se creía, como diría Joaquín Sabina, que nos sobraban los motivos. Y, en efecto, cualquier persona que viva en Venezuela o que siga de cerca su día a día, sabe que es así. Ante la nubosidad inicial sobre las metas planteadas, ya vimos que el gobierno le brindó al movimiento estudiantil unos objetivos claros de protesta al asesinar, detener y torturar a varios estudiantes.

Sin embargo, no todos los jóvenes que protestan hoy contra el gobierno de Nicolás Maduro son estudiantes. No todos ellos son mayores de edad. En los alrededores de la Plaza Francia, en Altamira, hay un sector conformado por adolescentes que no han terminado el bachillerato, por muchachos que sí lo han terminado pero aún no ingresan a la Universidad, por niños de la calle, por jóvenes que parecen haberse ido de sus casas. Un sector de la protesta, que a su vez se subdivide en distintas parcelas y que forman parte importante de los grupos de choque que se enfrentan a la Guardia del Pueblo y a la Policía Nacional Bolivariana.

Yo tuve la oportunidad de conversar con unos de estos chamos, uno de estos pumas de Dalton. A diferencia del Movimiento Estudiantil, él y su grupo, el MRA (Movimiento Revolucionario Altamira), tienen un solo objetivo de lucha, aunque muy bien definido: derrocar al gobierno de Nicolás Maduro.

2

A Silvio –llamémoslo así, pues no puedo revelar su verdadera identidad– lo conocí durante uno de los llamados “pancartazos” que realizamos en la avenida Ávila sur.

Hacíamos las pancartas y pedíamos a los transeúntes que nos ayudaran a portarlas en la calle por algunos minutos. Uno de estos ayudantes era Silvio. Tomó una pancarta que decía “La protesta es en paz” y se colocó junto a mí en la acera opuesta a la librería.

Silvio tiene diecisiete años. El 12 de febrero se encontraba por la plaza y vio a un grupo de muchachos formando una barricada. Le preguntaron si quería unirse a ellos, él les preguntó por qué protestaban, ellos le explicaron y entonces aceptó. Como el comienzo de Los detectives salvajes, sólo que los jóvenes que conforman el MRA han decidido saltarse el escalón de la poesía (que nunca se plantearon) y pasar directamente a la acción.

– El MRA suena al MBR-200 –le digo a Silvio al día siguiente de nuestro encuentro, cuando me siento a conversar con él–, el que fundó Chávez.

Silvio no sabe a qué me refiero.

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Protestas estudiantiles. Foto: Elyxandro Cegarra Gomez

El Movimiento Revolucionario Altamira tiene dos tipos de actividades. Las actividades de paz y las actividades de choque. Las primeras consisten en protestar en relativa calma, con pancartas, en la calle, a veces trancándola o dejando una vía libre. Las segundas corresponden al turno de la tarde o de la noche. Todo depende de la hora a la que comience la represión.

Silvio sabe construir una bomba molotov. Sólo se necesita un poco de gasolina y otro poco de glicerina, dice, para crear la onda expansiva. Le preguntó cómo aprendió todo eso.

– La química es fácil –responde con tono sereno– y, además, yo aprendo rápido. Yo observo lo que los otros hacen y ya lo sé hacer. Tengo buena capacidad de adaptación. La gente normalmente tiene una capacidad del 30 %. Yo tengo una capacidad de 70 %.

– ¿Y cómo sabes eso?

– Me han hecho exámenes.

Silvio es bajo de estatura, delgado, con ojos verdes o azules. Tiene la seriedad de El Principito. Me impacta tanto su seguridad y aplomo que presto atención a cada palabra que me dice, tratando siempre de ver al elefante tragado por la boa y no un simple sombrero.

Quien no tenga la oportunidad de observar a estos jóvenes cada día puede formarse un juicio errado o parcial de lo que está sucediendo. Hay algunos que creen estar, al fin, protagonizando un video juego pero en la vida real. Son los que se encapuchan cuando apenas son las dos de la tarde y aún falta mucho para la contienda. O esos otros que portan su máscara de Guy Fawkes y se comportan como si hubieran sido los hermanos Wachowsky y no Leopoldo López quienes convocaron La Salida. O esos otros que fabrican escudos con láminas de zinc robadas a las construcciones aledañas tratando de imitar a los legendarios “gochos”, que pelean en Táchira, versión patria de los X-Men.

Otro de los prejuicios comunes es el socioeconómico. Por ser la plaza Altamira el espacio emblemático del municipio más adinerado de Caracas, se cree que los jóvenes que allí protestan pertenecen todos a las clases medias y altas. Muchos de ellos dicen vivir en sectores populosos como Petare, Catia o el 23 de enero, donde los grupos paramilitares del gobierno les impiden manifestarse libremente.

Silvio parece una excepción a estas categorías. Dice vivir en el sureste de Caracas, no porta ni máscaras ni escudos de zinc. Es decir: no quiere parecer un indignado europeo ni un gocho venezolano. De hecho, no se parece a nadie a quien yo haya conocido previamente. Tampoco me recuerda a mí mismo ni a ningún muchacho de su edad.

Le pregunto qué quiere estudiar.

– Ingeniería –dice.

– Y después, ¿qué quieres hacer?

– Ir a Rusia a especializarme en Ingeniería de Armamentos.

El gusto por las armas le viene por un tío que trabaja en la Marina de los Estados Unidos.

– El armamento es fácil –repite. Me interesa como conocimiento, como práctica y acción.

Al preguntarle por su familia, me dice que se la pasan preocupados por él. Sus familiares están en Estados Unidos. Se mudaron hace un año y vive solo.

– ¿Por qué te quedaste?

– Yo quiero estar aquí. Éste es mi país.

En este punto, le aclaro que para poder escribir este texto debo hacerlo creíble. Le confieso que muchas de las cosas que me dice puede que no sean verosímiles para los lectores. Silvio asiente, me entiende, pero tampoco trata de convencerme.

– ¿Cómo te ves dentro de diez años?

Silvio se toma unos segundos para reflexionar.

– Aquí. Como profesor, tal vez, enseñando lo que aprendí.

– Pero si eres ingeniero de armamentos, muy probablemente tengas que trabajar para el gobierno. ¿Cómo harías?

Silvio se queda pensando.

– Vería si el gobierno del momento me convence. Si no, trataría de tumbarlo con mis conocimientos.

Cuando busqué un nombre para él pensé inmediatamente en Silvio Astier, el joven protagonista deEl juguete rabioso, la primera novela de Roberto Arlt. Ahora pienso en Augusto Remo Erdosaín y su terrible afirmación en Lossiete locos: “Sí, algo aprende uno para tratar de destruir la sociedad”.

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Pero tampoco hay que alarmarse. Es difícil determinar cuánto hay de disposición verdadera y cuánto de pose en lo que dice Silvio. Cuánto responde a un genuino hastío contra el gobierno y cuánto a la simple, pero no menos peligrosa, efervescencia de la tribu.

Otro de los muchachos de la guarimba afirmaba estar cansando de la inseguridad, incluso dentro de las universidades. De su propio bolso, le robaron la computadora y la tesis. De hecho, las protestas estudiantiles originadas hacia el 4 de febrero en San Cristóbal, estado Táchira, tuvieron que ver con la violación (o el intento de violación, según otras fuentes) de una estudiante en el recinto universitario. Ese mismo muchacho también se quejaba de que por la inseguridad no podía salir en las noches a rumbear.

Según el Observatorio Venezolano de Violencia, en 2013 un total de 24.763 personas fueron asesinadas. Baste ese número (también podríamos hablar de las espeluznantes estadísticas de robos y secuestros) y el de la impunidad (92 % de casos no resueltos) para entender el estado de sitio que se vive en Venezuela.

En 1998 yo y mis amigos salíamos de la UCV por Plaza Venezuela, parábamos en el Cordon Blue a tomar las primeras cervezas y luego caminábamos por Sabana Grande hasta llegar al O’Gran Sol o hasta El Maní es así. Bailábamos toda la noche, para después salir a las cinco de la mañana a buscar una arepera de la avenida Solano donde desayunar. Ya en ese entonces la caminata tenía su dosis de riesgo y aventura. Éramos libres y no lo sabíamos.

Los jóvenes venezolanos de ahora no tienen esa posibilidad. O se la ganan jugándose un numerito en la ruleta rusa de la violencia urbana. Además de las otras reivindicaciones, esto también es un fight for your right to party donde el gobierno hace de terrible padre castigador.

Si uno ve el aspecto de la plaza Altamira estos días, encuentra desolación, destrucción y podredumbre. La guerra ignorada que hemos vivido los últimos quince años revela al fin, en el espacio público, su rostro viejo y descascarado.

Después del mediodía, la guarimba deviene barricada. Se hace oficial el bloqueo de las vías con basura, alcantarillas volteadas y alambres. La plaza empieza a llenarse de gente. Los que de verdad van a enfrentarse a las fuerzas del gobierno refuerzan las barricadas, derriban los muros de una construcción cercana que pecó en morosidad, suben y bajan desde la avenida Francisco de Miranda hacia el Distribuidor Altamira, donde se apuesta la Guardia del Pueblo y la Policial Nacional Bolivariana, para chequear las posiciones del enemigo.

También se puede ver a hermosas muchachas con sus respectivas gorras tricolor paseando a sus perros por lo que se ha convertido en el lugar de moda del este de Caracas. Los no tan jóvenes aparcan sus motos en el comienzo de la avenida Luis Roche. Si por misteriosos designios el gobierno decide no reprimir con saña ese día, uno puede merodear por la plaza hasta el final de la tarde y sentir que se está en un pueblo y no en Caracas, en el pasado y no en el presente.

En un sentido, la guerrilla que practican estos jóvenes busca reconquistar los espacios que la delincuencia y la inocultable crisis económica les ha quitado. Sólo que lo han conseguido con resistencia, violencia y sacrificios: dieciocho personas asesinadas, más de mil estudiantes que han sido detenidos, decenas de ellos torturados, algunos incluso violados con el cañón de un fusil. Lo han conseguido por ahora y no por mucho tiempo.

Cuando le pregunto a Silvio si está consciente de que esta lucha no puede terminar bien ni durar para siempre, me dice que sí.

– ¿Qué piensan hacer en el MRA cuando todo esto pase?

– No sé. Supongo que nos seguiremos viendo como amigos –dice.

Entonces decido creer todo lo que me ha contado. Entiendo por qué se unió un día cualquiera a este grupo de choque, por qué acepta sin dramatismo la posibilidad de morir o matar.

A mi generación le tocó ser testigo del cambio de siglo, de la polarización del país y del surgimiento de una nueva religión política. Vimos familias separarse, amistades romperse, el chispazo inicial de rencores que prometen la combustión infinita del petróleo. Nos tocó vivir esto, pero al menos tuvimos la posibilidad de ver y comprender cómo sucedió.

A la generación de Silvio, en cambio, les tocó el infierno directo, sin caída, sin mitad de camino recorrido, sin explicación.

Quizás por eso han resonado en sus oídos los consejos del zorro, quizás por eso se han dejado tentar por el deseo de una nueva revolución. Creen que su sibilina mordedura los puede llevar de regreso a un imposible asteroide y a una imposible rosa, como han creído otros antes que ellos: los mismos que ahora son sus verdugos, por ejemplo.

Fuente Original: Blanco Calderon, Rodrigo.”Febrero: cuando los pumas tiemblan de cólera; por Rodrigo Blanco Calderón”. Prodavinci. 8 de marzo 2014.

http://prodavinci.com/2014/03/08/actualidad/febrero-los-pumas-tiemblan-de-colera-por-rodrigo-blanco-calderon/

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