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“Yo era un hígado”

Por Leonardo Padrón

leonardopadron.com – Mayo 25, 2014

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“Mamá, ¿estás ahí?”, preguntó con un hilo de voz. “Sí, hija, aquí estoy”, le respondió Gloria a la menor de sus hijas. Estaban solo a dos metros de distancia, pero ninguna podía ver nada porque tenían vendados los ojos. Ella, con un trapo maloliente. La hija con el propio suéter que vestía el día que el ejército la detuvo en una calle de Rubio, Estado Táchira. La hija respiró aliviada. Estaba en mitad del horror y saberse junto a su madre hacía todo menos amargo.

El miércoles 19 de marzo, como todos los días de su vida desde que está desempleada, Gloria Tobón, de 47 años, se quedó lidiando con el trajín del hogar. Katheriin, la hija, fue a la tienda de bisutería donde gana un sueldo de 3.500 Bs. mensuales que penosamente alcanza para la supervivencia de ellas y tres nietos de Gloria (el mayor de 7, la menor de 4). La madre de esos niños los abandonó para irse con un hombre del pueblo. Gloria no perdió el tiempo quejándose y se dispuso a criar a los nietos. Pero ese es otro cuento. El miércoles, el Táchira entera ardía en protestas contra el gobierno nacional.

Katheriin (así, con dos “i”) la llamó a las 9 y 30 de la mañana y le contó que unos motorizados habían llegado al negocio a decirles que tenían que cerrar. Aprovecharían para ir a San Cristóbal a hacer mercado. “En Rubio no se consigue nada. Usted viera. Eso da vergüenza”, me comenta. Yamilet, otra de sus hijas, se quedó al cuidado de los niños. “Acordamos en vernos en la farmacia. Había una protesta pacífica. De hecho, algunos muchachos hasta conversaban con los guardias. Un militar me dijo que no me fuera a San Cristóbal porque eso estaba muy feo. Entonces nos sentamos un ratico a apoyar la protesta”. Gloria habla con marcado acento andino. Su voz tiene la templanza de las serranías. Solo en los riscos muy empinados se agrieta.

No pasó mucho tiempo para que apareciera una nube de motorizados, me cuenta. Habla de más de veinte, con sus respectivos parrilleros. “Arremetieron contra todo el mundo. Salimos corriendo y oí unos gritos espantosos. Yo me volteé a ver y era una muchacha. La estaban cacheteando horrible. La agarraron por el cabello y la iban a arrastrar por el suelo con la moto andando. Yo me devolví a defenderla”. Un gesto intolerable para los efectivos. Uno se bajó de la moto y la empujó contra la reja del terminal de autobuses.  Le cayó a patadas. Una. Dos. Tres. Muchas veces. El otro le puso una pistola en la frente. El primero, encolerizado, le gritaba: “¡Mátala, mata a esa perra. Dispara!”. Katheriin intercedió. Era su madre, por dios. Los hombres entonces giraron el periscopio de su violencia hacia la muchacha de apenas 21 años. “La golpearon muchísimo. Yo les gritaba que me mataran a mí y la soltaran a ella”. Madre e hija en encarnizada defensa una de la otra. La calle entera era un caos. Los soldados distrajeron sus golpes en otra gente. Alguien las sacó de ahí en una moto hasta la entrada de Rubio. “Fuimos adonde la suegra de mi hermana a pasar el susto”. Faltaba lo peor.

***

Luego de un largo rato salieron, con ánimo de volver a su casa. Pero vino una nueva arremetida: “Salimos corriendo todos otra vez. En mitad del gentío se me perdió mi hija”. Se desesperó. Gritaba su nombre. Corría de un lado a otro. La autoridad era una jauría hambrienta. Vio la reja abierta de una casa y se metió. La gente de la casa la sacó a patadas. La entregaron a los efectivos. “Uno me empezó a ahorcar. Yo me estaba asfixiando. Otro me echaba vinagre en la cara: “¡Te gusta el vinagre, guarimberita! Abre los ojos, coño de tu madre!””. Una mujer de uniforme le propinó otra ración de patadas. La tiraron dentro de una camioneta, de cabeza. “Vamos a ver si cuando te pongamos electricidad no vas a decir quién te financia”. Ella no  entendía nada. Mientras se la llevaban detenida, solo pensaba en su hija.

***

Apenas entró al salón vio a Katheriin, vendada, descalza. Pero no tuvo tiempo de mucho. La trasladaron a un cuarto: “Allí me echaban agua encima. Eso era a cada rato. Luego me colocaron descargas eléctricas en las uñas y en los pies. Unos corrientazos muy fuertes. También me lo hicieron en los senos…”

(Gloria dejó de hablar, se le atascaron las palabras en la garganta, en el cielo de la boca, en el recuerdo. Se puso a llorar, como partiéndose en  pedazos. Se excusó conmigo: “Ay, discúlpeme, es que esto es muy fuerte”. Narrar los hechos le hizo exhumar el pánico. Tomó aire. Y siguió.)

“Entonces llegó una mujer que regañó a los soldados. Me llevó junto a mi hija. Ahí nos tenían esposadas. Y nos fueron pasando a otro cuarto una por una. Nos tomaban fotos. Yo no sabía para qué. Cada vez que traían a un estudiante detenido era horrible, los gritos, lo que le hacían. A mi hija la pusieron a ver cómo golpeaban a un muchacho, un enfermero. Katheriin lo conocía. Lo arrodillaron y le daban patadas en la cara. Le partieron la nariz y casi la mitad de la dentadura. Sangraba tanto que mi hija casi se desmaya. Se burlaron de ella. Decían: ‘¡Malditos, los vamos a llevar a una fosa, los vamos a picar en pedacitos!’. A mi hija le decían que la iban a trasladar para la cárcel de Santa Ana para que la violara un pran. Yo era puro llorar, estaba demasiado asustada. Duré doce horas con los ojos vendados, imagínese eso. A cada rato pasaban y nos golpeaban. Había uno que se paraba encima de los pies descalzos de mi hija, por puro gusto. Nos agarraron los teléfonos y ponían cosas horribles. Cuando alguien me llamaba le decían que ya yo estaba muerta”. Gloria se detiene. El llanto le tapa la boca otra vez. Le amarra las frases. Es devastador cuando se calla.

A la medianoche llegaron el alcalde de Rubio y varios concejales a ver el estado de los detenidos. Previamente, los efectivos se encargaron de desesposarlas, quitarles las vendas, limpiar los golpes, peinarlas. A los estudiantes los vistieron con cualquier franela a mano. Un concejal, cuando vio el estado de la madre y la hija, no dudó en decirle a un sargento: “Yo me cambio por esas dos mujeres”. Lo ignoraron por completo. A las dos de la madrugada llegó el CICPC. A Gloria le dieron para que firmara una declaración donde reconocía que le habían respetado todos sus derechos. Ella se indignó, dijo que no lo iba a firmar porque era falso. Demasiado falso. De paso, ya le había contado Yamilet, en un momento que logró verla, que un guardia había montado en el facebook una foto suya, vendada, rodeada de bombas molotov, morteros, clavos y botellas de vinagre. La postal de una terrorista.

***

Eran 22 detenidos, dos profesores, un fotógrafo, estudiantes, gente que no estaba protestando y un discapacitado con la pierna llena de perdigones. Entonces las montaron en un convoy. Las llevaban agachadas. A Gloria le tenían un pie montado sobre la cabeza: “Aquí va esta perra maldita”, decían. Les quitaron los 2.600 Bs. que llevaban para hacer mercado. Las llevaron hasta el comando de San Antonio del Táchira. Allí duraron tres días detenidas. Nunca les dejaron ver a la familia. Les servían sólo arroz en las comidas. Arroz. Arroz. Arroz. “Allí estuvimos, desde el miércoles hasta el viernes, sentadas, sin poder acostarnos, sin bañarnos ni cambiarnos de ropa. Decían que nos iban a hacer un juicio militar, imagínese. Nosotras no entendíamos nada. ¿Juicio por qué? Nos querían llevar al Centro Penitenciario de Barinas”.

“Mamá, estoy asustada”. “Yo también, hija. Vamos a rezar”.

***

Finalmente, gracias a la marcación cerrada de los abogados del Foro Penal Venezolano, lograron salir. Tienen una medida cautelar. Madre e hija deben presentarse todos los 24 de cada mes en la fiscalía de San Antonio.

Gloria, a pesar de tanto, es irreductible. “Yo quería demandar porque me violaron mis derechos”. Cuenta que la hija, aterrada, le rogaba: “Mamá, nosotros somos muy humildes, somos pobres, ¿quién nos va a escuchar?”. La juez le dio un argumento mayor: si demandaba todo sería peor.

Le pregunto si le parece más apropiado que use un seudónimo para esta crónica. “No me importa que diga mi nombre. No quiero que esto le pase a ningún otro venezolano”. Me quedo en silencio. “Claro”, apenas respondo.

Me habla de las secuelas. Contusiones, golpes internos, inflamación de la cervical, dislocación del hombro. Y el sueño, que se le fue no sabe para dónde. Aun conserva algunos morados en el rostro. Entonces me suelta una frase que resume toda la violencia: “Yo era un hígado….Mi cara era un monstruo”.

“¿Tiene miedo?”, le pregunto. Me confiesa que teme que en una de las presentaciones la dejen detenida. “¿No prefiere callar?”,  insisto. “Todo esto tiene que saberse”, explica. Anoté su nombre por segunda vez: Gloria Tobón.

“Yo estudié hasta cuarto año de bachillerato. He trabajado como repostera, en mantenimiento, cosas así. Ahora soy una perseguida política, ¿qué me le parece?”. Un nieto la requiere con llanto y persistencia. Cuando terminamos de hablar me asomo a la ventana. En la calle veo una pancarta: “Maduro es Pueblo”.

Esta es sólo una de las 160 historias de tortura que nunca se han contado en cadena nacional.

 

Fuente Original: Padrón, Leonardo.”Yo era un hígado”. leonardopadron.com. 25 de mayo 2014.

http://leonardopadron.com

Derechos de publicación cedidos a #infoVnzla por: Leonardo Padrón

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“En Venezuela, la violencia de Estado se ha convertido en la norma.”

Por Axel Gyldén, publicado el 09/05/2014 y actualizado el 14/05/2014

Al tiempo que Human Rights Watch (HRW) publica un reporte abrumador sobre la violencia de Estado en Venezuela, la abogada de los derechos humanos Delphine Patétif estima que el presidente Maduro se embarcó en una espiral represiva infernal.

¿El abrumador reporte de HRW, difundido el 5 de mayo de 2014, que reporta la violación “sistemática” de los derechos humanos en Venezuela, corresponde a la realidad? 

Lamentablemente si. (Leer y descargar el reporte de HRW aquí). La situación es extremadamente grave. Desde el inicio de las manifestaciones el 4 de febrero (hasta la fecha de esta publicación el 14/5/2014), se han reportado 2700 detenciones arbitrarias, 43 muertos y 80 casos de tortura. Se cuentan 361 detenidos políticos. Finalmente, fueron destituidos de sus cargos tres funcionarios electos: la diputada de oposición María Corina Machado, y los alcaldes de San Cristóbal y de San Antonio del Táchira, en el oeste del país. Somos testigos también de procesos judiciales “resumen” que duran apenas dos horas: el tiempo que les toma a los jueces que sirven al poder de ejecutar decisiones dictadas directamente por el palacio presidencial.

La violencia de Estado se ha convertido en la norma, siendo el ejemplo más reciente  la vasta operación de la policía llevada a cabo ayer jueves 8 de mayo. Dos días antes, otra acción igualmente atroz tuvo lugar: el 6 de mayo el ejército irrumpió dentro de la segunda universidad del país, la Universidad Católica Andrés Bello (la cual, contrariamente a lo que su nombre indica, es laica) disparando  balas de vidrio y dejando un saldo de 9 heridos graves, uno de los cuales se debate entre la vida y la muerte.

Justo antes de ésta intervención, hombres del gobierno allanaron a las 4:00 a.m. la residencia de una joven pareja con el fin de detenerlos (ella embarazada de 8 meses). Y todo ello sin ninguna orden oficial. La justicia, si se le puede llamar así, tardó apenas dos horas para decidir que la joven sería condenada a tres años de prisión. Fue recluida embarazada en la prisión de mujeres mas peligrosa del país, el Instituto Nacional de Orientación Femenina (INOF). A su marido, a quien señalaron como “terrorista” solo por el hecho de manifestar, aun haciéndolo pacíficamente, lo detuvieron por tres años en la prisión de Yare III, ubicada igualmente cerca de Caracas.

¿Se trata de un caso aislado?

No. Este es sólo un ejemplo entre miles, incluyendo muchos de ellos a menores de edad. La particularidad de éstos arrestos es que los agraviados son mantenidos ocultos durante periodos más o menos largos, aislados de todo, de sus familias y abogados. Jurídicamente se pueden catalogar como “desaparecidos”. A veces reaparecen después de diez días de aislamiento. Se trata de una tortura moral, que se suma a todas las demás violaciones de derechos humanos ya descritas.

La gente es maltratada frecuentemente. Los defensores de derechos humanos han registrado 80 casos de tortura (de hecho existen 500 pero sólo 80 se han atrevido a declarar) y 1500 victimas de  malos tratos.  Se obliga a la gente a  mantenerse de pie “en el rincón” durante horas, sin agua, siendo golpeados fuertemente, incluso sobre heridas ya existentes. Se utilizan también ciertos métodos del ejército israelí como por ejemplo hacerlos circular por horas dentro camiones con la finalidad de desorientarlos.

Todos los casos de los que hablo están plenamente documentados. Por citar algunos casos trágicos, evocaré el caso de Geraldine Moreno, 22 años, ejecutada de una bala en la frente disparada a 50 cm de su cara ; el de José Alejandro Márquez, ingeniero de 34 años torturado a muerte (cuyo expediente llevamos ante la ONU); el de la buhonera Marvinia Jiménez, 30 años, abatida a golpes (con un casco de motorizado) en el suelo, por una funcionaria de la policía bolivariana. Marvinia conserva graves secuelas de éste hecho.

Hay muchos otros ejemplos, como el de Juan Manuel Carrasco, 18 años, detenido por la policía y violado por un cañón de fusil… Su caso fue llevado igualmente a la instancia de “Procedimientos Especiales” del Alto Comisariado de los Derechos Humanos de la ONU en Ginebra.

¿Son eficaces éste tipo de mecanismos?

Hasta cierto punto sí, ya que tienen un pequeño efecto disuasivo. Cada vez que presentamos un informe delante la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos en Washington o delante de la ONU, en Ginebra, la violencia policial se calma temporalmente: durante una semana el gobierno venezolano se ocupa más de criticar estas instancias (diciendo que son auspiciadas por la Casa Blanca) que de torturar o matar estudiantes. Pese a esto, la cobertura mediática de la crisis venezolana es, en Francia, mínima. Aun pasando hechos graves. Tratándose del gobierno francés,  supuesto representante de los derechos humanos, su silencio es, desde mi punto vista, grave, y tiende a enviar el mensaje de la complicidad de facto. En Derecho el silencio es equivalente a consentimiento.

El mes pasado Jean-Luc Melenchon se expresó para decir  básicamente que los estudiantes provienen sólo de clases privilegiadas y que son auspiciados por los fascistas …

El primer signo de honestidad intelectual sería el venir en persona,  para vivir in situ lo que esta sucediendo. Y hacerlo no en carácter de diputado invitado sino como ciudadano común, y absteniéndose de comentar y criticar la situación públicamente según lo que le informa  el gobierno venezolano. De cualquier manera, sus declaraciones demuestran lo poco que conoce de la historia de Venezuela, de la estructura de su sociedad y del perfil político de los manifestantes. De los 43 muertos (de los cuales 9 pertenecían a fuerzas del orden), 35 pertenecen a la clase media-baja.

La gente que protesta en Caracas y en el resto del país son estudiantes universitarios que pagan el equivalente a 180 euros de escolaridad por semestre. Para darles un equivalente francés, yo diría que el perfil sociológico de los estudiantes que protestan corresponde mucho más a la Facultad de Nanterre que a la de Dauphine.

Si ciertos observadores fuesen menos superficiales y tuvieran un mejor conocimiento de Venezuela, sabrían que la aplastante mayoría de la población venezolana es culturalmente el resultado de influencias políticas que van del centro, centro-izquierda a la social-democracia.  Y esto por reacción al régimen dictatorial de derecha que los venezolanos conocieron hasta 1958. De hecho, en Venezuela, no hay una derecha como la de Chile o Francia, por ejemplo.

Una última precisión: la mayoría de la gente verdaderamente rica que estaba en desacuerdo con Hugo Chávez, y aún menos con su sucesor Nicolás Maduro, han ido abandonando Venezuela para instalarse en Paris, Madrid o los E.E.U.U.

En cuanto a mi, yo defiendo los derechos humanos. Si mañana es la oposición la responsable de atrocidades similares a las cometidas por el gobierno actual, su policía y su ejército, las denunciaría con la misma fuerza.

¿Cómo ves el futuro?

Mas bien oscuro. Asistimos a una escalada de represión. La prueba: la mitad de los 2500 detenidos a los que hacía referencia tuvieron lugar durante el último mes. Pero la situación es cada vez mas incontrolable por causa de la escasez de alimentos y la falta de medicamentos en los hospitales, como por ejemplo, los antirretrovirales. Esta escasez alcanza, en efecto, a todos por igual, sean chavistas o no.

En los barrios mas pobres, cada vez más gente que alguna vez apoyara -y hasta idolatrara- a Chávez, están hoy descontentos. Por primera vez, una encuesta publicada esta semana indica que más del 60% de la población rechaza la manera en la que el gobierno de Maduro ha gestionado la crisis. Más que nunca, Venezuela es hoy en día un polvorín. Es por esto sin duda que, el pasado 28 de abril la Corte Suprema limitó el derecho de protesta, reforzando aún mas los poderes ya ilimitados de la policía y el ejército. La represión no se debilitará.

¿Cuál es la diferencia entre Maduro y Chávez?

Chávez era mucho mas humano: por ejemplo, permitía que el Comité  Internacional de la Cruz Roja Internacional (CICR) accediera a las prisiones, porque él mismo se había beneficiado de su ayuda  estando preso de 1992 a 1994, después de su intento fallido de golpe de estado el 4 de febrero de 1992. El presidente Maduro no permite el acceso del CICR a las cárceles.

Tomemos el caso de Iván Simonovis, un antiguo comisario de policía que se encuentra preso desde hace ya 9 años, quien sufre de osteoporosis porque no ha visto el sol más de dos horas en 10 años, y que actualmente esta agonizando. Sus abogados, médicos e incluso Amnistía Internacional han pedido que se le autoricen visitas y ayuda médica por “razones humanitarias.” En diciembre Maduro hizo conocer su respuesta diciendo: “Yo no creo en medidas humanitarias”.

Es por esto que deseo fervientemente que Francia utilice su influencia para hacer cesar la masacre y que se respeten los derechos humanos en Venezuela.

 

Fuente Original: Gyldén, Axel.” Au Venezuela, la violence d’Etat est devenue la norme” Amérique du Sud. Mayo 09, 2014. L’Express. Mayo 21, 2014.

http://www.lexpress.fr/actualite/monde/amerique/venezuela-hugo-chavez-etait-plus-humain-que-l-actuel-president-nicolas-maduro_1536905.html

Foto: Caracas, el 8 de mayo 2014. Desde el comienzo de las protestas el 4 de febrero, se han registrado 2700 detenciones arbitrarias, 43 muertos y 80 casos de tortura, según HRW.  Reuters/Carlos García Rawlins

Traducido por #infoVnzla

@infoVnzla

 

La Moral del Poder Moral

Autor: Alberto BarreraTyszka

El  Nacional. Publicado el 18 de mayo de 2014

Todavía no he podido olvidar a Marvinia Jiménez. Ni la marea diaria de noticias, ni los rumores hirviendo en el Twitter; ni siquiera el espanto de otros brutales casos de violencia oficial han logrado mover o tapar sus imágenes. Marvinia viste de negro y se defiende, en medio de un coro de uniformados. Una guardia la jala, la somete, la lanza al suelo. Se sienta sobre ella y la golpea. Los otros soldados miran como si no miraran. La guardia se quita el casco y lo usa como arma sobre el rostro de Marvinia. Varias veces. Los otros soldados siguen mirando. Como si no ocurriera nada.

Marvinia Jiménez no estaba manifestando. Solo estaba viendo. Grabando con su celular. El Estado la atrapó, la golpeó salvajemente, la secuestró y, después, encima, le imputó 5 delitos. Le prohibieron protestar y la sometieron a un régimen de presentación cada 45 días. Ella es una alegoría trágica de lo que ocurre en Venezuela. No estaba conspirando pero ya fue castigada y enjuiciada. Ya también tiene conculcados sus derechos políticos. Solo pasaba por ahí. Ese fue su delito. Ser testigo es un crimen.

Frente a todo esto, sin embargo, la Defensoría del Pueblo jamás se escandalizó, jamás alzó la voz de manera particular. He buscado alguna declaración de Gabriela Ramírez sobre este caso y no he encontrado nada. La violencia de estos meses también ha dejado en cruda evidencia la absoluta parcialidad del llamado Poder Moral. Su falta de independencia ya no necesita debates. Los intentos que realizan por tratar de reponer una imagen más o menos equilibrada son ahora muecas patéticas. Es fácil juzgar y pontificar sobre la represión del pasado. Es difícil justificar y legitimar la represión del presente. En estos días hemos asistido al suicidio moral del Poder Moral.

Nunca está de más repetir la anotación de Elías Canetti: “La historia le pone los cuernos a los poderosos”. Los gobiernos chavistas que se han empeñado en juzgar los infames sucesos de Cantaura (1982), Yumare (1986), El Amparo (1988) o el Caracazo (1989), a la vuelta de los años han terminado empantanados, chapoteando en el mismo asco, ejerciendo la represión, el abuso, la tortura, invocando incluso argumentos similares a los que invocó el oficialismo de aquel entonces. También antes nos hablaron de conspiraciones, de grupos armados, de terrorismo, de la sagrada defensa de la patria.

Pero, según ellos, ahora todo es distinto. ¿Por qué? ¿Cuál es la diferencia? En febrero de 1938, León Trotski escribió un breve texto que puede iluminar esas preguntas. “Su moral y la nuestra”, se llama. ¿Qué es lo que está éticamente permitido?, se pregunta Trotski. Y se responde: “Todo lo que conduce a la liberación de la humanidad”. Son moralmente válidos los medios que   “acrecen la cohesión revolucionaria del proletariado, inflaman su alma con un odio implacable por la opresión, le enseñan a despreciar la moral oficial y a sus súbditos demócratas, le impregnan con la conciencia de su misión histórica, aumentan su bravura y su abnegación en la lucha”. La diferencia no está en las balas, no está en las heridas, no está en los muertos. La diferencia es una opinión personal: ellos son los buenos.

Por eso, esta semana, el oficialismo impidió que en la Asamblea Nacional se realizara un debate sobre la tortura aplicada por las fuerzas de seguridad a los detenidos. Por eso, esta misma semana, la Asamblea Nacional designó una comisión para investigar una denuncia de una ciudadana, afecta al gobierno, acosada por sus vecinos en Cabudare. La justicia no es ciega sino daltónica: lo ve todo rojo.

La fiscal nos dice que “vivimos en un nuevo Estado; uno en el que se respetan y se les da preeminencia a los derechos humanos”. No importa lo que pase. No importa lo que denuncien los medios de comunicación. Todo es mentira. La única verdad es que hay un nuevo Estado. Ellos son distintos. Ellos son buenos. Quieren repetirlo una y mil veces. Para crear una maraña de palabras. Para no ver la calle. Para no recordar que Marvinia Jiménez todavía existe.

Fuente original: Barrera Tyszka, Alberto. “La Moral del Poder Moral”, El Nacional, 18 de mayo 2014.

http://www.el-nacional.com/opinion/moral-Poder-Moral_0_409759071.html#.U3i9ZvP1-Ac.twitter

Derechos cedidos por Alberto Barrera Tyszka a #InfoVnzla

Foto principal: El Carabobeño

El método Rodríguez Torres

Por Alberto Barrera Tyszka

El Nacional – Publicado Mayo 11, 2014

La realidad es un exceso. Vivimos sobre-indignados. Ahora, producimos más asombros que barriles de petróleo. Me senté a revisar las noticias para escribir las líneas de este domingo y, nuevamente, me encontré con una gran oferta de oportunidades para entrar en contacto con la locura. Una posibilidad era escribir sobre la confirmación que esta semana nos ha dado el Banco Central sobre la escasez de 50% en insumos médicos. En una protesta en el Hospital Periférico de Coche, una cirujana alzó una pancarta que decía: “No solo las balas matan, la falta de medicinas también”. ¿Qué pasó con el pomposo “Estado Mayor para la Salud” que se instaló en agosto del año pasado? ¿Cuántas jeringas caben en el presupuesto de Pastor Maldonado?

Otra posibilidad era escribir sobre la nueva campaña publicitaria del presidente. “Maduro es pueblo”, reza el eslogan. Y ahí está él, sonriente, siempre con una chaquetica que casi nadie se pone, donde parece un oso grande vestido de astroboy bolivariano, jugando beisbol, jugando a abrazar a una viejita, jugando a llevar un casco de obrero… Es una campaña que, sobre todo, delata su carencia. Es la lógica de la publicidad y del mercado. Si Maduro fuera pueblo, no necesitaría gritarlo.

Estaba todavía revisando más posibilidades cuando, de pronto, llegó la madrugada del jueves. Los más de 900 oficiales de la policía y de la Guardia Nacional Bolivariana terminaron desalojando también cualquier otra noticia y ocupando firmemente el lugar de la irritación. Casi 250 detenidos, en su inmensa mayoría jóvenes y estudiantes. Se trata de una invasión militar al espacio y a la experiencia ciudadana. Es un secuestro. Un ejercicio de poder que solo puede entenderse como una provocación, como un intento de sabotear el diálogo, de desviar la atención de la crisis económica y pretender mantener la calle como un espectáculo. Cualquier interpretación es posible. Pero la rabia y la impotencia no cambian. Las heridas siguen intactas.

Polonio, al referirse a Hamlet, decía que “hay un método en su locura”. Así ocurre. En medio de la generalizada sensación de descontrol, de marea sin rumbo, que envuelve al país, el gobierno ha terminado encontrando en la aplicación de la fuerza su método. Han institucionalizado la represión. Gradualmente, la han ido convirtiendo en un procedimiento legítimo y legal. Quieren que aceptemos que la represión es lo natural. Que la fuerza bruta es la mejor inteligencia que pueden ofrecernos.

“Sería bien bueno que la gente pudiera ver cómo reprimían las manifestaciones, cómo trataban al pueblo, a los viejitos le metían la ballena, a los estudiantes… Recuerdo que a un estudiante le tiraron un autobús encima, y eran estudiantes de bachillerato. Había un movimiento, una efervescencia popular en la calle y, bueno, la decisión que tomó un gobierno de espaldas al pueblo fue reprimirlo”. Esto no lo dijo CNN. No lo declaró Henri Falcón. Esto es una frase de Diosdado Cabello, recordando los sucesos de 1992, criticando cómo era el gobierno de aquel entonces. Ahora el discurso es distinto. Ahora que están del lado del poder y de sus privilegios, la represión no es una máquina endemoniada sino un noble sistema de defensa.

En el zócalo de la ciudad de México, frente al Palacio Nacional, es muy común ver diferentes carpas levantadas, improvisados refugios de manifestantes que, por diversas razones, permanecen durante días, a veces semanas y meses, en “plantón”. Si Nicolás Maduro gobernara en ese país, la próxima madrugada disponible pondría a un enorme contingente de oficiales a invadir la plaza, repartiendo golpes y patadas, deshaciendo la protesta pacífica y llevándose detenido a todo el mundo.

En la mañana de este jueves, el ministro Rodríguez Torres, al declarar, se refirió al “bochorno social”, a la “la promiscuidad” que supuestamente se vivía en los campamentos de los estudiantes. Ese es su método. Reprimirnos es su forma de salvarnos.

 

Fuente Original: Barrera Tyszka, Alberto.”El método Rodríguez Torres”. El Nacional. Mayo 11, 2014. C.A. Editorial El Nacional. Mayo 14, 2014.

http://www.el-nacional.com/opinion/metodo-Rodriguez-Torres_0_406159553.html#.U28iGOMfmNY.facebook

Derechos de publicación cedidos a  #infoVnzla por: Alberto Barrera Tyszka

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En Venezuela los manifestantes apuntan a sus cicatrices

Por  WILLIAM NEUMAN

The New York Times – 27 de Abril, 2014

VALENCIA, Venezuela – Durante una protesta, Clipso Martínez recibió un disparo por parte de un soldado, a tan corta distancia, que su cirujano explicó que tuvo que sacarle de la pierna piezas plásticas del cartucho de escopeta junto a fragmentos de llaves, que el Sr. Martínez llevaba en su bolsillo,  destrozadas por la estallido.

Jorchual Gregorio fue detenido junto a otras 10 personas quienes declararon que a lo largo de tres días, fueron pateados​​, apuntados con revolver, rociados con gas pimienta y golpeados con cascos y culatas de escopeta.

“Querían que la gente sintiera miedo y dejara las calles”, dijo Gregorio, 19. “Pero lo que ocurrió fueron más protestas y más muertes”.

Venezuela ha sido sacudida por más de dos meses de protestas, a menudo violentas, que según el presidente Nicolás Maduro, están diseñadas para derrocarlo. Ha declarado a la oposición como responsables de la violencia que ha cobrado más de 40 vidas, incluidos  manifestantes, observadores y seis soldados de la Guardia Nacional.

Hasta hace poco, la mayoría de países de la región habían apoyado, otros se habían pronunciado poco y otros tantos han persuadido al presidente Maduro hacia la moderación inmediata. Sin embargo, hay fuertes indicios en la región de que el apoyo al Sr. Maduro se está debilitando. Algunos de los países vecinos de Venezuela muestran malestar ante la respuesta del gobierno a la crisis, incluyendo el tratamiento agresivo a los manifestantes.

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Rosa Maria Orozco Seijas, 54, sostiene una foto de su hija, Geraldín Moreno, que dijo fue herida de bala fatalmente por la policía durante la represión a las protestas contra el gobierno en febrero.

Este mes (Abril), los ministros de la Unión de Naciones de América del Sur, un grupo en el que Venezuela jugó un papel decisivo en su creación, presionaron al Sr. Maduro para que sostenga una conversaciones cara a cara con los partidos de oposición. Con los diplomáticos de Brasil, Colombia y Ecuador presentes, el gobierno y la oposición acordaron la creación de una Comisión de la verdad para investigar las denuncias de abusos contra los derechos humanos durante las protestas, los cuales fueron alimentados por la frustración con el crimen rampante, la creciente inflación, la escasez de bienes básicos y una campaña contra la disidencia del gobierno.

Sumándose a la presión, este mes (Abril) el ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, hizo una inusual crítica pública al Sr. Maduro, diciendo que él debe “establecer una política de coalición” y “bajar la tensión.”

Los comentarios fueron particularmente notables ya que el Sr. da Silva, firme defensor de su antecesor Hugo Chávez, quien murió el año pasado, hizo un reconocimiento audiovisual para el Sr. Maduro cuando se postuló para la presidencia en abril de la año pasado. El Sr. Maduro ganó las elecciones por un estrecho margen.

Michael Shifter, presidente de Diálogo Interamericano, un grupo de políticas en Washington, dijo que la intervención de otros países de América del Sur fue impulsada por la escalada de violencia.

“La principal preocupación es que, sin moderación alguna, sin espacio para el diálogo, sería muy probable la existencia de un riesgo y una continua represión que estimularía más violencia”, dijo Shifter.

La creciente preocupación en la región coincide con la creciente evidencia de un patrón de conducta violenta por parte de las fuerzas de seguridad. El Sr. Maduro ha dicho que “un número muy pequeño de las fuerzas de seguridad personal” han sido “acusados ​​de cometer actos de violencia,” y que el gobierno los ha detenido. Sin embargo, las acusaciones de abusos continúan aumentando, sobre todo contra la Guardia Nacional, una rama de la milicia a la vanguardia de la respuesta gubernamental a las protestas.

Los soldados han sido acusados ​​de disparar escopetas cargadas con perdigones de plástico duro a quemarropa, hiriendo a numerosos manifestantes y matando a una mujer de 23 años de edad. Soldados y policías también han sido ampliamente acusados de golpear a los detenidos, a menudo con severidad. Son muchos los que dicen que  las fuerzas de seguridad luego les han robado teléfonos celulares, dinero y joyas.

El gobierno, quien se ha enfrentado a las violentas tácticas de los manifestantes, entre ellos bombas Molotov, dijo que está comprometido con la protección de los derechos humanos mientras  mantienen el orden. El mes pasado, el Sr. Maduro creó un Consejo de Estado de los Derechos Humanos para investigar acusaciones. Los críticos se quejaron que el Consejo incluye a los mismos funcionarios del gobierno responsables de las fuerzas de seguridad implicados en los abusos: el ministro de Defensa y el Ministro del Interior.

“Han habido excesos por parte de la policía, pero lo estamos investigando”, dijo la fiscal nacional, Luisa Ortega en una entrevista televisada el pasado mes. Defendió a la Guardia Nacional, diciendo que las acusaciones en su contra ascendió a “un ataque desproporcionado”.

Dijo,”Si bien es cierto que ha habido excesos por parte de algunos agentes de policía, no significa que el comandante de la Guardia Nacional reúne a su gente y les dice: ‘Tú vas a salir a violar los derechos humanos’ ”.

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha expresado su preocupación por las denuncias contra los fuerzas de seguridad en Venezuela por abusos, y este mes (Abril) la Conferencia venezolana de obispos católicos se opuso a “la brutal represión de la disidencia política.”

“El gobierno se equivoca al querer resolver la crisis a través de la fuerza”, dijeron los obispos.

Aquí en Valencia, la tercera ciudad más grande de Venezuela, Geraldin Moreno, una estudiante que se encontraba caceroleando, el 19 de febrero, en una protesta a escasos pasos de su vivienda, cuando soldados llegaron en motocicletas, según su padre, Saúl Moreno. Ella cayó tratando de correr hacia el complejo.

Testigos dijeron que un soldado se bajó de la motocicleta, apuntó con su escopeta a la cabeza y disparó. Los perdigones de plástico duro fueron directo a su cerebro a través de su cuenca ocular, dijo su padre. Ella murió después de una larga cirugía el 22 de febrero, ocho días previos a su cumpleaños número 24.  “El dolor nunca desaparecerá”, dijo Moreno. “Cada día su ausencia es mayor.”

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Oswaldo Torres dijo que fue torturado por la policía por participar en protestas, aunque negó haber estado involucrado en protesta alguna. 

El Sr. Gregorio, quien dijo ser detenido con otras 10 personas, había ido a una protesta aquí el 13 de febrero con su amigo Juan Carrasco, 21, y Jorge León, 25. Cuando vieron a soldados disparando gases lacrimógenos y escopetas corrió de vuelta al carro del Sr. León. Según ellos, los soldados rodearon el vehículo, rompieron las ventanas y lanzaron una granada de gas lacrimógeno al interior. El Sr. Gregorio dijo que un soldado disparó con una escopeta a quemarropa mientras se sentaba en el asiento del pasajero y lo golpeó en los brazos y la parte posterior de la cabeza.

Los hombres dijeron que fueron sacados del coche y golpeados brutalmente. En un momento dado, dijo Gregorio, un soldado le destrozó las manos con la culata de su escopeta, diciéndoles que era un castigo por arrojar piedras. Los hombres dijeron que los soldados le prendieron fuego al coche del señor León.

Luego fueron pasados a un camión con otros detenidos y les llevaron a un puesto de la Guardia Nacional. Uno de los detenidos, Oswaldo Torres, de 25 años, vendedor en una tienda de frenos, dijo que los soldados fingieron que ellos eran un balón de fútbol y los patearon una y otra vez. Los hombres explicaron que estaban esposados ​​juntos, fueron amenazados con un perro de ataque, les hicieron agachar en cuclillas por largos períodos de tiempo, les rociaron con gas pimienta y posteriormente les golpearon.

El Sr. Torres mencionó que fue golpeado con tanta fuerza en la cabeza con el casco de un soldado que escuchó cuando este se rompió. “Todo se volvió negro”, dijo.

El Foro Penal, un grupo legal, expresó que han documentado 70 casos de supuestos abusos hasta ahora. “Es continuo y sistemático”, apuntó Gonzalo Himiob, director del grupo. “La forma en que son maltratados es muy similar en todas las regiones del país.”

Las entrevistas con más de dos docenas de personas que dijeron que fueron maltratados por las fuerzas de seguridad mostraron patrones similares de abuso. En San Antonio de los Altos, en las afueras de Caracas, Luis Gutiérrez, 26 años, dijo que él y otros fueron arrinconados en un estacionamiento el 19 de febrero por soldados quienes les ordenaron acostarse y los patearon.

El Sr. Gutiérrez indicó que a uno de ellos le dieron una patada en la cara. Cirujanos tuvieron que utilizar tornillos y placas de metal para reparar su frente y nariz fracturadas.

“Ellos tienen derecho a detenernos porque estábamos bloqueando la carretera”, dijo el Sr. Gutiérrez. “Pero no hay ninguna justificación para hacernos este tipo de lesiones.”

La oficina del fiscal dijo que estaba investigando 145 denuncias de abusos y que 17 funcionarios de seguridad están en la cárcel. Los críticos cuestionaron la agresividad de las investigaciones. El número de personal de seguridad encarcelados no ha cambiado en más de un mes. Según el recuento del fiscal el mes pasado, sólo un miembro de la Guardia Nacional, la fuerza de seguridad que había sido ampliamente acusada de abusos, estaba en la cárcel.

El soldado que disparó fatalmente a la Srta. Moreno en la cara no había sido arrestado, dijo Rafael Ramírez, abogado de su padre. “Si bien es cierto que los fiscales han sido receptivos, hemos visto que la investigación no ha avanzado, dijo el Sr. Ramírez.

Al igual que muchos de los manifestantes, al Sr. Martínez, a quien le encontraron fragmentos de llaves incrustados en la pierna cuando le dispararon el 20 de marzo, se le imputaron cargos de alteración del orden público.

“Fue fácil para ellos imponerme un arresto domiciliario y decirme a la cara los cargos que se me atribuyen”, dijo. “Pero nunca dijeron: vamos a buscar al soldado que le disparó. ”

Keyla Brito, de 41 años, una ama de casa en Barquisimeto, comentó que cuando iba en camino a la carnicería con su hija de 17 años de edad el 12 de marzo. Fueron detenidas por los soldados de la Guardia Nacional, junto con otras seis mujeres, llevadas a un puesto militar y entregadas a las mujeres soldados. Las golpearon, las patearon y amenazaron con matarlas, según la Sra. Brito, su hija y otras dos mujeres. También dijeron que soldados amenazaron con violarlas. La Sra. Brito dijo que un soldado le cortó su larga cabellera, dejándolo desigual. Su hija y las otras mujeres fueron sometidas a cortes de cabello similares, señalaron.

Las mujeres dijeron que fueron puestas en libertad después de haber sido obligadas a firmar un documento declarando que no habían sido maltratadas.

Fuente: Neuman, William. “En Venezuela los manifestantes apuntan a sus cicatrices”. The New York Times. 27 de Abril, 2014. The New York Times Company. 28 de Abril, 2014.

http://www.nytimes.com/2014/04/28/world/americas/in-venezuela-protesters-point-to-their-scars.html?smid=tw-nytimesworld&_r=2

Foto principal: Meridith Kohut (Clipso Martínez, recuperándose de la cirugía en su pierna, dijo que recibió un disparo a quemaropa de un soldado durante una protesta).

Traducido por #infoVnzla

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Tortura en Revolución

Por Francisco Olivares

El Universal – Publicado el Abril 20, 2014

Una de las situaciones más dramáticas sufridas en estos dos meses por los detenidos en manifestaciones ha sido “el sufrimiento físico y mental” al que han sido sometidos la mayoría de ellos con “tratos crueles, inhumanos y degradantes que se ajustan a la definición de tortura”. Así lo destaca el informe elaborado por el Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).

La UCAB realizó entrevistas en profundidad sobre un grupo de 30 detenidos, de los cuales 27 fueron estudiantes. Las entrevistas se realizaron entre el 24 de febrero y el 7 de marzo, en Caracas y Altos Mirandinos. El cuestionario utilizado se adapta a los estándares internacionales sobre derechos vulnerados.

Si bien las entrevistas se realizaron sobre 30 detenidos, entre más de 2 mil que han sido llevados a prisión, los relatos provenientes de todas las zonas del país en donde se han producido manifestaciones, indican que se trata de una generalidad.

Los testimonios recogidos por la UCAB, así como los medios de comunicación y otras organizaciones de DDHH, dan cuenta de “la existencia de patrones de represión y control del orden público contrarios al uso proporcional de la fuerza y a las garantías mínimas de toda persona sometida a cualquier forma de detención y a los estándares básicos de prevención de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes”, destaca el informe.

Golpes y agresiones 

La definición de tortura, vigente en la Convención contra la tortura de la ONU señala que es: “todo acto que inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión, de castigarla por una acto que haya cometido, o de intimidarla o coaccionar a esa persona o otras, cuando dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un funcionario público u otra persona en el ejerció de funciones públicas, a instigación suya, o su consentimiento.”

El tipo de maltrato físico que más fue reportado entre los entrevistados fue el de golpes con puños y patadas. La tercera parte de estas acciones fueron durante el traslado y en especial en los centros de reclusión de la GNB y CICPC. Cabe destacar que la mayoría de los detenidos estuvieron incomunicados al menos durante 48 horas antes de que pudieran contactar a un familiar. Los golpes reportados también se realizaron con las cachas de las armas tal como lo relata Joaquín Sumalla: “A mí me golpearon entre 5 a 6 funcionarios, me dieron como siete cachazos en la cabeza”.

Este tipo de violencia, fuera de este informe, ha sido reportado en numerosos casos en todo el país. El que más se difundió fue la agresión que recibió Marvinia Jiménez, atacada por una funcionaria con un casco. A Jorge Luis León de Valencia le reventaron los vidrios de los lentes en los ojos y le pasaron por encima en una moto. Edberg Cantillo, detenido el 28 de febrero, lo atropellaron con una moto y luego entre varios lo golpearon con rolos por la espalda y la cabeza hasta que lo dejaron inconciente. En camino al Destacamento 52 de la GNB lo despertaron con descargas eléctricas para luego rematar la acción golpeándolo con los cascos.

De rodillas sin alimentos 

Una vez en el centro de detención, algunos reportaron haber pernoctado a la intemperie sin ingerir alimentos ni agua. Del grupo de entrevistados 11 señalaron haber sido puestos de rodilla sobre una alcantarilla por largos períodos. Tal fue el caso de Angel González quien relató que lo dejaron unas 5 horas arrodillado a pesar de que sufre de una lesión en una de ellas. Si volteaban a se movían eran golpeados. Otras funcionarias les pisaban los dedos con los tacones.

Varios detenidos reportaron la aplicación de sustancias químicas tales como gas pimienta y combustible El relato de Damián Martín da cuenta de ello. Martín fue capturado por el CICPC y narra cómo le aplicaron gas pimienta en la cara y lo golpearon con cascos en el trayecto hacia la sede en Parque Carabobo. Una vez allí, los funcionarios hicieron una fila donde cada uno le pegaba y le gritaban ¡opositor maldito! ¡te las das de arrecho carajito! Uno de ellos le dio una patada en el estómago que lo dejó casi inconciente. Luego lo metieron en un cuarto y un funcionario alto y fornido le dio un golpe en la cara luego otro hizo lo mismo. Allí terminó vomitando por el gas y los golpes frente a la burla de los funcionarios.

Gasolina y kerosene 

Otros casos reportaron la aplicación de sustancias como gasolina, kerosene y pólvora, para incriminarlos. Nelson Gil manifiesta que los funcionarios seleccionaron a un grupo para incriminarlos en la quema de una patrulla. “Nos llevaron uno por uno a una habitación”. Allí mientras un funcionario lo retenía, otro le rociaba las manos con gasolina y le ordenaba que se limpiara con el pantalón. A Marco Coello lo arrodillaron le rociaron las manos con pólvora y más tarde le hicieron una prueba balística. Coello fue detenido el 12 de febrero y aún permanece tras las rejas.

A Luis Boada lo pusieron de rodillas con la cara tapada, le rociaron todo el cuerpo con gasolina y lo amenazaron con quemarlo.

Técnicas sin rastro

Las técnicas para torturar sin dejar rastro también se han utilizado. Marco Coello refiere que estando arrodillado le presentaron una declaración ya redactada por los funcionarios en la que le dijeron: “firma esta declaración en la que dice que tu eres responsable de la quema de las patrullas”. Al negarse a firmar la declaración lo amenazaron con volver a golpearlo. Al negarse lo llevaron esposado a un cuarto oscuro, le envolvieron el cuerpo con goma espuma. Así lo golpearon con bates y palos de golf y un extinguidor. También le dieron tres choques eléctricos y patadas. Todos estos hechos fueron ejecutados por siete funcionarios. La narración está en el informe de la UCAB.

Destaca el informe que muchas de las secuelas físicas de dolor, así como hematomas y heridas, permanecía presentes al momento de las entrevistas, a pesar de que éstas se realizaron con más de 10 días de haber ocurrido las torturas, lo que para los autores del informe, evidencia la aplicación de un sufrimiento físico orientado a ocasionar dolor o sufrimiento, independientemente que su propósito haya sido la obtención de información o la intimidación y coacción de los detenidos.

Maltrato sicológico

Entre los 30 entrevistados por los expertos de la UCAB se encontró que siete de los detenidos fueron amenazados con abuso sexual a los que fueron expuestos cuatro hombres y tres víctimas de sexo femenino, una de ellas menor de edad.

A la periodista Andrea Jiménez se le amenazó con abusar sexualmente de ella, con mutilarle extremidades, con matarla y con llevarla al INOF en donde sería igualmente violada. A Lisset Francis, además de amenazarla con dispararle, sus captores le hicieron insinuaciones de acoso sexual al referirse a ella como “carne fresca”. A la menor de edad, cuyo nombre está en reserva, la amenazaron con abusar sexualmente de ella y que luego la matarían. No le permitieron tener contacto con los abogados hasta pocas horas antes de la audiencia.

Algunos fueron obligados a escuchar los golpes y gritos que se producían en otra habitación donde otra persona estaba siendo sometida a torturas. Pierluigi Di Silvestre fue detenido con sus tres hijos, lo obligaron a presenciar cómo efectivos de la GNB golpeaban a sus hijos.

Como mecanismo de intimidación, para evitar que los detenidos denunciaran la violación a sus derechos, se les amenazaba con que podían “hacerles algo más adelante”; “no vayas a decir nada, tengo las llaves de tu casa y sé dónde vives”; “cuidado en la calle los vamos a estar siguiendo”.

Fuente Original: Olivares, Francisco.”Tortura en revolución”. ElUniversal.com. Abril 20, 2014. El Universal. Abril 21, 2014.

http://m.eluniversal.com/nacional-y-politica/140420/torturas-en-revolucion

twitter: folivares10

Foto principal: EFE / MIGUEL GUTIÉRREZ

Derechos cedidos a @infoVnzla por: Francisco Olivares

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Balas

Por: Hernán Carrera

Agencia Venezolana de Noticias AVN – Publicado el 24 de marzo de 2014

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La bala la vio venir o no la vio, ¿cómo saberlo? Venía como vienen todas las balas que son de plomo o son de cobre y no mera Matrix en celuloide: venía rauda. Uno, puesto a creer en creencias, puede suponer el infinitesimal instante en que el proyectil rota ante el ojo despavorido, en que cosquillea la piel y no penetra todavía. Uno, dejado de pendejadas, sabe que ese instante no ocurrió jamás. Que hubo la carne explosionada, el cráneo astillado, el cuello a borbotones, esa extraña flor bermeja en el pecho, el cuerpo tan repentinamente des-animado, la sangre tibia, roja, por un instante infinitesimal aún viva en el asfalto renegrido.

Se llamaba Adriana y llevaba dentro de sí un ser todavía sin nombre, sin mañana. Se llamaba Miguel y era sargento. Se llamaba José y tenía tres hijas. Ramso, y se había casado en diciembre. Gisela, la llamaban, y era artesana, y Alexis obrero y Antonio mototaxista. Se llamaba Giovanny, José, Acner, Gildis, Juan, John, Julio, Eduardo, Luis, José, Elvis, Doris, Deivis, Johann, Daniel, Danny, Wilmer, Jesús, Guillermo, Alejandro, Génesis, Ángel, Geraldine, Jimmy, Joan, Ángelo, Roberto, Bassil, Juan Montoya se llamaba.

Tenían nombre, madre, ojos, ansias, sueños. Y una bala. Una violencia en el camino.

¿Qué diferencia puede haber entre esa furia y la que se llevó a Mónica Spear, a Alexis Martínez, a Yoján de Jesús, a Perico de los Yusnavis, a todos los que caen porque, simplemente, alguien quiere apoderarse de algo que no le pertenece?

Uno va en el metro, en el autobús, camino a la oficina, a la fábrica, a la tienda, o de vuelta a casa, y no quiere pensar en eso. Uno quiere pensar en las satisfacciones que da o permite el trabajo, en la lechuga crujiente, en la arepa suave, en la almohada.

Uno está harto y sin embargo.

Porque la única forma de no pensar en Adriana y su hijo sin nombre, en Miguel, en José, en Geraldine, en el amigo entusiasta y la chica bellísima que todavía caminan sin bala que cosquillee o perfore, es detener el dedo del odio, del gatillo.

No importa qué oscura pasión lo mueva.

No hay nada más importante, hoy, que darle nombre a los asesinos.

Fuente original: Carrera, Hernán “Balas” Agencia Venezolana de Noticias AVN. 26 de marzo de 2014. 26 de marzo de 2014.

http://www.avn.info.ve/node/229680/%5D

Foto: AVN

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La carta de Ivana Simonovis al Estado venezolano

Por Ivana Simonovis,

“Ultimas Noticias”. Enero, 30 del 2013.

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Señores del Estado Venezolano:

Esta es la segunda vez que les escribo. No me da pena insistirles. El dolor puede más que la pena. Les juro que ya no puedo más. Ya me cansé de llorar. Estoy agotada. Quiero pedirles de nuevo un poco de clemencia. Ya mi papá, Iván Simonovis, y todos nosotros, su familia, hemos sufrido demasiado. Sufrir cansa. Llorar cansa. Extrañar al padre de uno cansa. Siento que soy demasiado joven para estar tan cansada. Me parece injusto que la política me arruine la vida. Todos los días me asomo con susto en el espejo, porque siento que tengo canas en mi cabello. No las veo, pero las siento. Y tengo 15 años. Es muy rara esta sensación.

Ya mi sonrisa no es la que sale en las fotos de los álbumes de la familia. Mi sonrisa se quiebra a cada rato, como una galleta. Porque así están los huesos de mi papá. Se han vuelto una galleta por tanto encierro, por tanto no moverse, por tanta sombra. Por favor, les pido, devuélvanle el sol. Devuélvanle un poquito de vida. Ya bastante ha pagado lo que Uds. consideraron que debía pagar. Su salud esta tan deteriorada que tengo miedo -mucho miedo- de que mi papá termine paralítico, en una silla de ruedas. Y más así. Solo. Sin su gente, sin los únicos brazos que lo pueden abrazar.

Mi papá no está nada bien. Su columna está demasiado frágil. Se puede romper sola, sin que nadie la toque. Sus huesos, dice el médico, tienen la edad de un anciano. Sus huesos ya pagaron el doble del tiempo de su condena. Su ánimo también. Y su familia. Sea justa o no su prisión, creo que ya todo es demasiado. Ya todo se ha vuelto inhumano, cruel, excesivo. Señores del Estado Venezolano, una medida humanitaria como la que les pido sería un gesto noble, necesario, hermoso. Un gesto importante en estos tiempos tan duros. Estoy tan agotada del odio de parte y parte. Creo que muchos estamos así. Un gesto de nobleza no les va a hacer perder nada de lo que tienen y, en cambio, los hará más humanos. Quiero volver a tener 15 años y un padre a quién abrazar.

No tengo más argumentos. Solo un exceso de dolor.

Gracias.
Ivana Simonovis

Fuente: Simonovis, Ivana. “Lea: La carta de Ivana Simonovis al Estado venezolano ” Ultimas Noticias . Enero, 30 del 2013.

http://www.ultimasnoticias.com.ve/noticias/actualidad/politica/lea-la-carta-de-ivana-simonovis-al-estado-venezola.aspx#ixzz2xXu1qmMV

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 Traducción de esta crónica al inglés

Artículos Relacionados:

http://www.talcualdigital.com/Nota/visor.aspx?id=101217&tipo=AVA

 

 

Dejando caer la bomba F

Por Caryl Christian. Foreign Policy. Publicado el 14 de marzo de 2014.

Hoy en día pareciera que todo el mundo es fascista. Aquí presentamos una guía práctica para identificar el verdadero significado de esta cuestión.

Las palabras son armas, y cuando se le apunta a un enemigo político la palabra “fascista” es equivalente a apuntarle con un cañón Howitzer. Hoy en día después de los horrores de Auschwitz, acusar a alguien de “fascista” es probablemente la acusación más devastadora que se le puede hacer a una persona.

Sin embargo, no deja de ser extraño que, en tiempos recientes, esta palabra haya resurgido a gran escala en el vocabulario común. La ley de Godwin (la cual estipula que cada intercambio -de información- que ocurre en internet termina al final con alguien comparando a otra persona a Hitler) necesita claramente un pequeño ajuste. En estos días el mayor acelerador de este fenómeno es, por supuesto, la crisis en Ucrania. Vladimir Putin y los medios de comunicación controlados por el Estado adoran señalar a los revolucionarios en Kiev como “fascistas” (una terminología que por supuesto es fuertemente rechazada por los defensores de las protestas masivas que derrocaron al presidente Viktor Yanukovych). El presidente Venezolano Nicolás Maduro usa el término “fascista” al dirigirse a los manifestantes opositores que han salido a las calles pidiendo su salida del gobierno (como nota interesante la cantante Madonna respondió a Maduro llamándolo de la misma manera). Los turcos de izquierda que protestan en contra del gobierno del Primer Ministro Recep Tayyip Erdogan, también lamentan el “fascismo” del gobernante.

Por otro lado, vemos que en Asia comparar a distintos países con la Alemania Nazi se ha convertido en una especie de juego de salón. Los norcoreanos han tildado al Primer Ministro Japonés Shinzo Abe de ser un “Hitler Asiático”. Los chinos, por otro lado, se contentan con simplemente acusar al mandatario Abe de cometer el pecado de “veneración a Alemania occidental” por sus controversiales visitas a un monumento de la Segunda Guerra Mundial. (Por cierto, a propósito de la Segunda Guerra Mundial debo mencionar que Hilary Clinton no utilizó la palabra F dirigida a Putin incluso después de haber hecho la analogía entre la invasión de Crimea por el mandatario ruso y la toma de los Sudetes por parte de Hitler).

Cuando la gente comienza a utilizar estas palabras tan recargadas de significado con tanta ligereza, quizá llega el momento de hacer una revisión sobre la realidad. Aunque sabemos que el fascismo es un concepto maleable si consideramos la cantidad de progenitores que posee, podríamos decir, sin embargo, que hay una especie de consenso entre historiadores y politólogos que coinciden en su definición. Aquí les presento seis maneras de diferenciar a un “intolerante de jardín común” de un “fanático acérrimo de Mussolini”.

1.- Todo comienza con la quimera del concepto de pureza racial.

Históricamente, el fascismo nace de las incertidumbres del siglo XIX, en el que radicales de ultraderecha de distintos países de Europa comenzaron a verse a ellos mismos como parte de “naciones” orgánicas que confrontaban las amenazas existencialistas de las poderosas nuevas ideologías socialista y capitalista. Para esta gente, la pseudo-ciencia racial del siglo XIX y las oscuras teorías étnicas les confirmaban la idea de que minorías “inferiores” (judías y eslavas) planificaban atacarlos (o sublevarse internamente). El colapso de las monarquías reinantes y los sistemas de valores tradicionales venidos de la Primera Guerra Mundial dejaron un inmenso vacío espiritual que fue inmediatamente llenado por la ideología fascista.

¿y que podríamos decir del mundo hoy en día? Hay muchísima gente racista y xenofóbica deambulando por ahí, incluso algunos de ellos se describen a si mismos como ”neo-nazis”. Pero ser racista no los hace necesariamente fascistas (La foto de arriba muestra a un miembro del partido político griego Amanecer Dorado durante una manifestación el mes pasado).

2.- El Estado reina con supremacía (libertarios por favor abstenerse).

“Todo se encuentra dentro del Estado, nada hay fuera del estado, nada en contra del Estado.” Esta frase se le atribuye a Benito Mussolini, quien fue uno de los primeros en hablar a favor del “totalitarismo”. Los verdaderos fascistas son firmes creyentes de la idea de Estado porque lo ven como una manifestación lógica del ímpetu de una nación para afirmar y defender los derechos del colectivo. Por lo tanto, uniones de trabajadores, clubes sociales y la prensa deben estar todos subordinados al control del gobierno. Las nociones como “derechos humanos” no significan nada fuera de un cuadro que no esté dentro del marco de la “comunidad del pueblo”. Podríamos decir que los fascistas tienen muy poco en común, por ejemplo, con algunos supremacistas blancos norteamericanos quienes siempre han sido profundamente suspicaces ante cualquier forma de gobierno. Los fascistas y los anarquistas ocupan los polos opuestos del espectro.

Hoy en día ni siquiera hombres como Putin o Maduro creen en el Estado que lo controla todo. Los autócratas más modernos prefieren afirmar su control de manera estratégica y menos perfeccionista.

3.- Un solo hombre da las órdenes.

Fue la idea del fascismo la que impuso la noción del gran líder carismático (el Duce o el Führer) quien personalmente engendra los anhelos de la nación. (El comunismo también tuvo sus grandes líderes y “jardineros de la felicidad humana”, pero incluso estos súper-hombres tenían que seguir teóricamente las ideologías de algún filósofo judeoalemán en particular). Muchos de los autócratas que surgieron después de 1945 (como fue el caso de Juan Perón en Argentina) aprendieron de estos modelos pero en general no llegaron a obtener el mismo grado de poder absoluto.

Es conveniente hacer notar que ni las protestas en Ucrania ni las protestas en Venezuela surgieron con el propósito de instaurar a líderes en particular. De hecho, generalmente, lo que demandan es democracia – lo opuesto a una autocracia ilimitada.

4.- Los fascistas colocan a los militares por encima de todo lo demás.

Los fascistas celebran las masas – pero solo cuando éstas se encuentran herméticamente organizadas alrededor de las necesidades del Estado. En este sentido, el militarismo ofrece la perfecta imagen de cómo los fascistas ven el mundo (razón por la cual la palabra “unidad” y “uniforme” comparten la misma raíz etimológica). Los visitantes a la Alemania Nazi comentaban con frecuencia la exuberancia de los uniformes: para los no iniciados era muy difícil distinguir a los conductores de autobús y trabajadores públicos de los miembros reales de las fuerzas armadas. Una agresiva y expansionista política exterior siempre ha sido la marca de muchos regímenes fascistas (Los gobiernos de Franco en España y Salazar en Portugal son ejemplos clásicos de regímenes fascistas que, contrarios a la norma, prefirieron conservar un bajo perfil).

Siempre existe la tentación, especialmente entre izquierdistas, de igualar todos los regímenes militares (como los de Suharto o Pinochet) con regímenes fascistas. Pero en realidad, y estrictamente hablando, eso confunde más la cuestión en vez de esclarecerla. Simplemente solo por el hecho de que un autócrata decida vestirse con una indumentaria de fantasía ruritaria (como el uniforme de Charlie Chaplin en su película “El gran dictador”) no significa necesariamente que crea en teorías de supremacía racial y quiera subordinar a la sociedad entera a su voluntad absoluta.

5.- Los fascistas se burlan de la racionalidad.

Las raíces del fascismo clásico datan del periodo Romántico – esta herencia se vuelve evidente en cómo el fascismo pone énfasis en las emociones, el voluntarismo y la unidad orgánica, y cuando rechaza a la vez los valores emanados del Siglo de las Luces sobre el individualismo y el pensamiento crítico. Esto, por ejemplo, se puede apreciar a finales del siglo XIX con los poetas “decadentes” como Gabrielle D’Annunzio, los cuales celebraban la muerte, la violencia, y la destrucción entusiasta de los “valores burgueses” (y brevemente consiguió establecer lo que tal vez califica como el primer régimen fascista real in Fiume, en 1919). Los fascistas siempre ven inherentemente amenazada a la “nación”, y sus propias tomas de poder son representadas como un renacimiento nacionalista encargadas de barrer la decadencia y debilidad de periodos anteriores.

Este tipo de pensamiento parece haber pasado de moda en el siglo XXI, pues es más bien un período en la historia humana que pareciera estar más preocupado con “auto-retratos con teléfonos celulares” y la acumulación de fortuna más que por el azuzamiento de las masas. Por esta misma razón, este video del 2004 que muestra al nacionalista Ucraniano Oleg Tyahnybok despotricando contra los “judíos y moscovitas” parece más bien remontarse a los tiempos del pasado.

6.- A los partidos fascistas les gusta verse a sí mismos como “la tercera opción”.

Los dos líderes, Hitler y Mussolini, vieron sus versiones de “socialismo nacionalista” como las únicas alternativas válidas a cualquier otra ideología política. Rechazaron violentamente el socialismo y el “capitalismo burgués” y simultáneamente se apoderaron de las mejores características de ambos sistemas. Por ejemplo, absorbieron las ideas marxistas de revolución y todo lo relacionado con la restructuración social mientras que se deshicieron de los elementos divisionistas de la lucha de clases. Asimismo, conservaron aspectos competitivos del capitalismo (los cuales, para ellos, aseguraban “la supervivencia del más fuerte”) mientras mantenían el control de sectores estratégicos de la economía. También es cierto que muchos fascistas intentaron incorporar a la Iglesia Católica en sus sistemas ideológicos, sin embargo Hitler, por otro lado, soñaba con dejar que las masas algún día colgaran al Papa por los talones en la Plaza San Pedro en el Vaticano.

En pocas palabras, el fascismo denota un particular movimiento de masas totalitario del siglo XX que no tiene equivalentes reales hoy en día. El siglo XXI está repleto de racistas, xenófobos y nacionalistas autoritarios – y por mucho que estos sistemas ideológicos tengan aspectos similares con el fascismo, en realidad no son sinónimo del mismo. Los dictadores de nuestro siglo no usan uniformes, ni declaman teorías raciales oscuras, ni tampoco presiden desfiles nocturnos alumbrados a la luz de antorchas. Hoy en día, en un mundo dominado por las relaciones publicas, los autócratas saben que es mejor utilizar lenguajes de competitividad electoral y derechos humanos (incluso cuando las cosas que hacen denotan todo lo contrario).

Veamos entonces, ¿los miembros del partido de liberación de Ucrania o los manifestantes en Venezuela se pueden calificar como fascistas? Lo más probable es que no. Los primeros pueden ser calificados como ultra-derechistas. El partido de liberación de Ucrania pertenece a una red Europea de organizaciones de ultraderecha que incluye entre otros al Frente Nacional de Francia. Por supuesto que esto no los hace fascistas, pero produce preocupación — (especialmente ahora que el partido de liberación de Ucrania posee cuatro puestos en el gobierno interino)—y no existe razón alguna por la que no se puedan analizar y discutir tales problemáticas políticas sin ser acusados de estar jugando al juego de los propagandistas de Moscú (si Ucrania aspira verdaderamente a ser parte de la familia política Europea deberíamos, de hecho, sentirnos obligados a criticar tales posiciones de la misma manera que lo deberíamos hacer acerca de cualquier otro partido de ultraderecha. En el 2012, mucho antes de la actual crisis en Ucrania, el Parlamento Europeo denunció al partido de Liberación de Ucrania como “racista, antisemita y xenofóbico”).

Con respecto a los manifestantes en Venezuela, es suficiente decir que el partido del líder opositor Leopoldo López no es ni siquiera muy conservador (de hecho, se define a sí mismo como centrista). Pero eso no detiene al gobierno en Caracas – o en ese sentido al de Moscú—que utiliza el término fascistas en contra de quienes protestan. Por cierto, Rusia está llena de grupos xenofóbicos que incluyen también a antisemitas, los cuales nunca han sido señalados por sus ideas a través de los medios de comunicación del Estado.

Sin embargo hay, por lo menos, un régimen al que se le puede calificar de fascista (aunque raras veces se le describe de esa manera). Este régimen permanece completamente totalitario en su visión ideológica, incluso cuando dice adherirse a una ideología comunista, y abiertamente declama sobre la superioridad racial de su propio pueblo mientras, al mismo tiempo, se complace a sí mismo en el culto al “Fürher” como ningún otro gobierno lo hace hoy en día en el mundo. Si hay algún gobierno que tiene el aura del fascismo es el de los norcoreamos. Comparados con ellos todos los demás son diletantes.

Fuente original: Caryl, Christian. “Dropping the political F-Bomb”. Foreign Policy  – 14 de marzo de 2014

http://www.foreignpolicy.com/articles/2014/03/14/dropping_the_political_f_bomb

Traducido por #infoVnzla

Foto: Louisa Gouliamaki/AFP/Getty images

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