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Crónicas desde el meollo de la cuestión: Venezuela

Historias de camionetica

Por Iván Niño

Hoy luego de una reunión de trabajo tuve que desplazarme en una camionetica a La Castellana, al montarme, había un buen número de pasajeros (calculo que unos 8) hablando pestes del Gobierno y sus marramucias, incluyendo la trampa de la constituyente, incluso se montaron varias señoras mayores (a las que se les dificultó subirse a la camionetica por lo alto del escalón de entrada) y la reacción acerca de la imbecilidad por tener las estaciones de Metro cerradas en una zona donde no estaba pasando NADA fue unánime.

Luego, tomé un taxi hasta Plaza Venezuela, el taxista, fue igualmente severo en su apreciación hacia el gobierno y finalmente en el viaje en Metro desde Zona Rental a Caricuao, no solo estuvimos 30 minutos detenidos allí, sino que todas las conversaciones a mi alrededor fueron igualmente críticas contra el gobierno, incluyendo una conversación de un grupo de obreros que tenía a mi lado y que descosieron a los encargados de sus CLAP por ladrones y de allí hacia arriba, apostaban su vida a que el MMG de Diosdado estaba metido en el guiso de la comida, hablaban de los colectivos de Catia, que no eran más que malandros organizados a conveniencia del gobierno, etc.

En fin, a los que siguen pensando que la gente de a pie, la que no usa redes sociales, los que reciben “beneficios” del gobierno, etc. no están claros, pues les cuento que están más claros de lo que creen.
No tuvo precio oír a un obrero afirmar que él no se identificaba ni con gobierno ni con oposición, sino que simplemente no era ciego y agregó que incluso entendía que alguien robara si estaba dónde se podía robar, pero que robar y negociar con la comida del pueblo, era injustificable.

Y todo esto en tres pequeños desplazamientos por la ciudad un día cualquiera.

Nada que agregar.

Espera…

Por Belén Orsini

Espera poesía, espera,
espera que pasen los esbirros,
espera que se disipen las bombas,
espera un poco o espera mucho,
¡solo espera!.

Si llega la desesperación. ¡Resiste!,
las balas pasan, el gobierno tiembla,
¡Sigue en la calle poesía!,
espera que pasen esas ballenas.

Llora la sangre que baña las calles,
acompaña la tristeza.
¡No te rindas poesía!.
La libertad no se negocia.
¡Espera!

Espera en esa rosa,
espera en ese beso,
espera en esa madre,
espera en ese amor,
espera en la ventana,
espera en la brisa que pasa,
espera en la rabia,
espera en el hambre,
espera en la tumba,
espera en las manos que trabajan,
espera en los ojos que sonríen,
espera en la lluvia y en el sol,
espera en el día y en la noche,
espera en la guerra y en la paz,
combate la corrupción y la violencia,
¡Plántate en la calle poesía!. ¡Espera!

Cuando pasen los ladrones,
cuando salgan los corruptos,
cuando se juzguen los delitos,
entonces, saldrás triunfante poesía,
podrás ser cursi todo lo que quieras.

Entretanto, ¡solo espera!

¿Por qué luchamos?

Por Ricardo / Estudiante de Bachillerato

¿Qué hace que un país funcione? ¿Buena economía? ¿Gran producción nacional? ¿Políticos honestos? ¿Buenas relaciones con otros países?

Muchas de las anteriormente nombradas podrían ser buenas respuestas, pero… ¿Existe algo más que haga a un país funcionar correctamente y progresar? ¡Claro que sí! Y uno muy importante: el orden. Se podría definir al orden de muchas maneras, pero quiero que pensemos en un orden muy particular, el orden ciudadano, el mismo podemos considerarlo como el conjunto de normas tácitas que los ciudadanos practicamos a diario (en un hipotético caso), como respetar las leyes, respetar a los otros ciudadanos, respetar nuestros símbolos patrios y la identidad nacional, por mencionar las más críticas.

Teniendo en cuenta ese cúmulo de normas, deseo señalar algunas cosas que he notado que suceden en las protestas, que, en mi opinión, me parecen negativas y van a hacer que el proceso de sanación, después de la situación política que vivimos hoy en día, sea muy difícil:

Sostener la bandera venezolana al revés: ya he visto muchas fotos de manifestantes que sostienen el tricolor de nuestro país de cabeza, esto me parece extraño; independientemente de los cambios hechos por nuestro expresidente, la bandera es un símbolo de Venezuela, y sostenerla al revés es una burla a ella misma. En cambio considero que si la bandera de ocho estrellas les molesta, usen una antes de que fuese cambiada, no hay necesidad de humillar al tricolor nacional de tal manera, existiendo otros recursos.

Siempre se menciona las buenas calidades de la madre venezolana en otras situaciones, ¿por qué vamos a humillar a esas señoras por las acciones de sus hijos?
La madre de los políticos/funcionarios públicos: todos ya lo hemos escuchado, los cánticos en las protestas que hacen referencia a la profesión o a los genitales de la madre del presidente, de otros políticos importantes y de los guardias nacionales; aunque siempre se menciona las buenas calidades de la madre venezolana en otras situaciones, ¿por qué vamos a humillar a esas señoras por las acciones de sus hijos? Esto va en especial a los que nos denominamos feministas: a una mujer jamás y nunca se le podrá humillar por quien decide ser o por lo que tiene entre las piernas.

Proyectiles con heces humanas (puputov): Es difícil decidir por dónde empezar con este, pero lo voy a decir claramente: son heces, tienen bacterias, causan enfermedades y dejan mal olor. ¿Es humano lanzar excremento a otras personas? Y antes de que me digan que los GNB les echan excrementos a presos políticos, pensemos en algo: ¿de verdad si se lo criticamos a ellos nosotros lo vamos a hacer? ¿Que ellos lo hagan justifica que nosotros lo hagamos? ¿Vamos a convertirnos en las cosas que criticamos?

Para que Venezuela progrese debemos aprender de los errores pasados, no podemos seguir extendiendo prácticas incorrectas que lo que hacen es dañar al país y obstaculizar nuestro desarrollo. Tanto insultamos al otro sin ponernos a pensar que ellos también son venezolanos, humanos, seres vivos. La crueldad que ellos nos apliquen no justifica que nosotros seamos crueles con ellos, porque entonces cuando caiga este régimen nos vamos a dedicar a una caza de brujas y a asesinar a cualquier persona “oficialista”. Eso no puede pasar, es horrible que pase, significaría que todos nosotros perderíamos nuestra humanidad, que viene junto a una de las pocas cosas que sólo los humanos somos capaces de hacer: perdonar.

Considero que la situación en Venezuela ya no es política, es humanitaria. El discurso sobre colores políticos e ideologías es ya inútil cuando miles de venezolanos mueren de hambre, por falta de medicamentos o por la inseguridad; y no habrá una verdadera salida hasta que tú, quien está leyendo este artículo, tu vecino, el señor de la esquina y todos los que peleamos por libertad y justicia nos dispongamos a hacer de Venezuela un lugar verdaderamente mejor.