CIEN DÍAS

Por: Hector Torres

Hay quien no se ha perdido una marcha. Hay quien ha ido cada vez que puede. Hay quien ha estado en la primera línea. Hay quien ha cobijado a los que protestan. Hay quien ha arrebatado a muchachos de las garras de los represores. Hay quien ha hospedado a los que vinieron de lejos a protestar. Hay quien ha recibido a los que han marchado a Caracas desde diversos puntos del país. Hay quien ha fabricado implementos de manera artesanal para que las lacrimógenas no maten a los muchachos. Hay quien ha divulgado. Hay quien se ha informado y ha informado. Hay quien alertó y desmontó noticias falsas. Hay quien ha investigado y desmontado ollas del poder. Hay quien ha grabado y subido a la red videos de represión y de violación a los derechos humanos. Hay quien ha escrito. Hay quien ha organizado a sus vecinos. Hay quien ha estado, desde ya, pensando el país del futuro. Hay quien ha buscado llevar nuestra realidad a otros medios y otros lectores. Hay quien ha preparado comida para los desatendidos por la mafia en el poder. Hay quien ha rezado con fervor. Hay quien ha ayudado a los presos políticos. Hay quien ha asistido a los que necesitaron ayuda psicológica. Hay quien ha adoptado campañas sobre temas específicos. Hay quien se entregó a visibilizar casos de presos políticos olvidados. Hay quien asistió legalmente a esos presos. Hay quien llevó estadísticas. Hay quien lloró la muerte de un hijo, aunque no fuese el suyo. Hay quien llevó la cuenta. Hay quien organizó foros. Hay quien creó listas e informaciones de utilidad para la resistencia. Hay quien ha documentado. Hay quien, desde el exterior, ha protestado e informado acerca de lo que ocurre acá. Hay quien ha sustentado expedientes a violadores de Derechos Humanos. Hay quien se ha dedicado a cazar bots chavistas y los ha denunciado. Hay quien ha documentado fortunas mal habidas. Hay quien las expuso. Hay quien ayudó económicamente a causas comunes en esta lucha. Hay quien curó a los heridos de la represión. Hay quien localizó medicinas y las puso a disposición de la gente. Hay quien no estaba en la protesta y, gracias a eso, grabó una abuso que luego circuló por las redes. Hay quien, por tampoco estar, salió de su negocio a rescatar a un muchacho de las manos asesinas. O lo escondió de los perseguidores…

Venezuela nunca ha estado más unida ante un interés común. A lo largo de estos cien días cada quien ha obedecido con fidelidad a una voz dentro de su corazón que le ha dicho lo que es correcto. Y ha actuado en consecuencia. Lo importante es que todos, desde la obediencia a esa voz, estamos construyendo esta historia. Entre todos hemos llegado a este punto. Todos somos esa Venezuela que lucha por su tierra y por su vida. Todos tenemos algo que aportar. Y todos lo estamos haciendo. Lo importante, como dice mi querida Dira Martinez Mendoza, es que cada quien mantenga encendida la llama dentro de su corazón. Aunque falta por ver el horror del que son capaces de generar los que están sintiendo la proximidad de su fin, no nos dejemos distraer ni confundir. Esta convicción es irrevocable. Que no se apague esa llama.