Historias de camionetica

Por Iván Niño

Hoy luego de una reunión de trabajo tuve que desplazarme en una camionetica a La Castellana, al montarme, había un buen número de pasajeros (calculo que unos 8) hablando pestes del Gobierno y sus marramucias, incluyendo la trampa de la constituyente, incluso se montaron varias señoras mayores (a las que se les dificultó subirse a la camionetica por lo alto del escalón de entrada) y la reacción acerca de la imbecilidad por tener las estaciones de Metro cerradas en una zona donde no estaba pasando NADA fue unánime.

Luego, tomé un taxi hasta Plaza Venezuela, el taxista, fue igualmente severo en su apreciación hacia el gobierno y finalmente en el viaje en Metro desde Zona Rental a Caricuao, no solo estuvimos 30 minutos detenidos allí, sino que todas las conversaciones a mi alrededor fueron igualmente críticas contra el gobierno, incluyendo una conversación de un grupo de obreros que tenía a mi lado y que descosieron a los encargados de sus CLAP por ladrones y de allí hacia arriba, apostaban su vida a que el MMG de Diosdado estaba metido en el guiso de la comida, hablaban de los colectivos de Catia, que no eran más que malandros organizados a conveniencia del gobierno, etc.

En fin, a los que siguen pensando que la gente de a pie, la que no usa redes sociales, los que reciben “beneficios” del gobierno, etc. no están claros, pues les cuento que están más claros de lo que creen.
No tuvo precio oír a un obrero afirmar que él no se identificaba ni con gobierno ni con oposición, sino que simplemente no era ciego y agregó que incluso entendía que alguien robara si estaba dónde se podía robar, pero que robar y negociar con la comida del pueblo, era injustificable.

Y todo esto en tres pequeños desplazamientos por la ciudad un día cualquiera.

Nada que agregar.