Banquetes de amor por Monito Underwood

Este fin de semana fui requerida para sendos banquetes de amor, esas madres de manos calidad de tanto fogón que el lugar donde más cómodas están es en la cocina y orgullosas liderando su mesa.

El sábado disfruté una causa limeña, ensalada de quinoa y polvorosa de pollo. En otra, el domingo, cerdo horneado, la especialidad de mi madre, con la baranda de tu preferencia. Una torta de queso el sábado, un cotillón de tarta de Santiago que hace mi hermana el domingo. Leí un libro corto del sueco Henning Mankell y vi una película de acción- suspenso por casualidad sueca también de taquicardia ( en Español de películas piratas Redención), solo salí de la casa para el consabido paseo dominical a Lupe y mis invitaciones a comer en casa de otro. Mis huesos adoloridos de tratamiento médico no daban para más. Hace el calor de julio- agosto.

Y estamos aquí, agazapados, explorando lo mejor de nosotros, la vida, que es el detalle y la entrega, la comida caliente de casa, el libro que espera por ti, la música en la mañana ( siempre mi hora preferida para escuchar música) Tiempo de dar y recibir ante el horror.

Resistir.

Resistir la tentación de morir lento de tristeza y paranoia.

Caracas es una ciudad del miedo, desierta de noche, caótica de día. Un lenguaje militar está instalado en todo quehacer. Cada sitio está empapelado a su entrada- salida con prohibido cualquier cosa, indicativos de cómo hacer la cola correctamente, formarse supongo; siguen los niños del hospital de niños tomando sopa de la generosidad criolla sin respuesta del rapaz gobierno, siguen los animales muriendo de mengua en los zoológicos, siguen los abuelos buscando sus medicinas escasas, las madres los alimentos para sus hijos, el hampa asechando sin descanso, se raciona el agua y la electricidad, nadie pregunta por los pacientes psiquiátricos de hospitales públicos, puede ser que sigan ahí, se teme, te agotas. Pero el domingo se puede fingir que paseas en la Cota mil Segura, lees libros suecos, le rascas la barriga a tu perro inglés, y sueñas que eres una ciudadana del mundo y no una víctima de una dictadura militar petro- latinoamericana. Este miércoles marcharé después de mucho tiempo.

S0S Fuerza y resistencia

Derechos de publicación cedidos por la autora a Infovzla.

Monito Underwood