Planificación eléctrica

Adoro las contradicciones porque son noticiosas y ayudan al análisis:
– Guri fue construido para soportar 36 meses de sequía y se lo chuparon en menos de 24. Así que no fue El Niño.
– En 2010 se destinaron decenas de miles de millones de dólares para la emergencia eléctrica para no depender del Guri. Y ya ven.
– En 2010 se decidió fortalecer el sistema termoeléctrico, más caro, más contaminante y consumidor de los combustibles que pudiésemos exportar. Se robaron el dinero y por eso han exprimido a Guri, culpándote a ti por el supuesto derroche eléctrico.
– También se aprobaron recursos para hidroeléctricas como Tocoma, cuya capacidad sería la mitad de Guri y fácilmente nos habría resuelto esta crisis. Pero también se robaron el dinero y pararon la obra porque quién necesita energía limpia y sustentable en el siglo XXI.
– Efectivamente hay que racionar y disminuir el consumo eléctrico del país porque no hacerlo sería suicida. Así que se podría, por ejemplo, medir cuánto se consume realmente. Pero no. No se han instalado medidores. Al final sólo una quinta parte de la población paga por la electricidad, así que no hay reinversión ni mantenimiento posible. También se podrían aumentar las tarifas, para no seguir generando a pérdida, pero no hay manera. Es un regalo, así que aguántate el mal servicio, porque en realidad es un favor.
– Así que se decide lo peor: cortar la electricidad sin criterio, y te jodes. Se le hace ver cierto sentido de justicia al racionarla al azar entre todos, pero se generan conflictos regionales al proteger a Caracas sin explicar por qué.
– Te voy a explicar una parte del por qué: los sistemas de acueductos y el metro no tienen subestaciones eléctricas operativas. Así que apagar la ciudad, así sean pocas horas, sería nadar en mierda y tener a más de un millón de personas caminando como bachacos en esa superficie lodosa. Igual es cuestión de tiempo.
– Se apaga el país y se envía a la burocracia a su casa, porque ahora trabajará sólo un día a la semana: medio lunes y medio martes. Los demás debemos trabajar completo para sostenerlos.
– Se desenchufan los cerebros eliminando un día de clases semanal, porque los niños deben parecerse a Maduro ¿berdác?
– El cronograma se anuncia pero no se cumple, así que 4 horas sin luz se convierten en 8. Quienes aún trabajan deben sortear el horario de casa con el de la oficina y rezar para que luego haya donde hace las compras.
– En Maracaibo se apagan unas zonas y las otras colapsan por sobrecarga. Los transformadores explotan como morteros de fin de año y el malestar se multiplica porque son los vecinos quienes deben pagarlos, porque la empresa pública de electricidad no tiene cómo. Sus empleados también cobran bajo cuerda por darte prioridad.
– Las protestas en Maracaibo crecen, ya no se sabe si de forma orgánica o artificial, como para legitimar un estado de excepción.
– Se demuestra que los puentes obligados de Carnaval, Semana Santa y 19 de abril no ahorraron electricidad y que la gente en su casa consume lo mismo o más que en los centros de trabajo.
– Se revisan las cifras de Corpoelec y se descubre que Guri no ha dejado de bajar.
– Se culpa a la sequía, pero ese ciclo de sequía llamado El Niño es el mismo desde antes de que el hombre habitara estas tierras. De hecho, no ha afectado igual a otros países de la región.
– Se siguen nombrando a militares para atender tanto la electricidad como las protestas. Cada vez los militares tienen más permiso (y total impunidad) para actuar en materia de seguridad ciudadana.

Lo único que no es contradictorio es que nada de esto es ignorancia sino decisiones planificadas y aplaudidas por la hegemonía gobernante. No ocurre por brutos sino por malos, así que en realidad le está saliendo bien. Felicidades.

 

Luis Carlos Díaz Vázquez
Derechos de publicación cedidos por el autor a InfoVzla.

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