No se divorcie

Si pudiera me voy mañana. Razones familiares y económicas, por ahora, me lo impiden. A quienes ya se fueron, les aplaudo su decisión, su valentía, rezo por ustedes y además, y les pido algo solo como un favor: NO SE DIVORCIEN DEL PAÍS. No pierdan su identidad.

Hace poco, en uno de mis grupos de WhatsApp (compuesto por 8 integrantes, 5 de las cuales ya no viven en Venezuela) una amiga que emigró a Estados Unidos dijo que quien se establece en otro país con casa y trabajo nuevo, pierde su identidad. No quise contestarle en el grupo ni en privado, para que no malinterpretaran mis comentarios como una muestra de envidia, pero lo tomé como si se estuviera divorciando del país. En ese momento pensé que quien emigra y se divorcia de Venezuela está insultado indirectamente al que sigue aquí. Usted amigo emigrante, aunque no lo crea, puede hacer mucho desde donde está. Usted amigo emigrante que “le resbala” lo que aquí pase, le tengo una mala noticia: si ya tiene nuevo pasaporte y/o cuenta con otra nacionalidad, muy a su pesar su documento de identidad siempre dirá que Usted es “made in Venezuela”.

Es lamentable que un grupo de emigrantes haya firmado ese divorcio. Sí los hay. Sin embargo, pondré en práctica lo que me dijo alguien una vez: “no hay que preocuparse ni ocuparse por cosas que escapan de nuestras manos”… lo que pasa es que uno no es inmune, ni ciego, ni sordo. Los Divorciados sí.

Voy a generalizar y si estoy errada por favor, corríjanme. La mayoría de quienes se han ido ha sido en pro de su situación económica y social; por oportunidades laborales y académicas o escapando de la inseguridad y escasez que nos invade. Sin embargo, me atrevo a decir que no todo fue una Segunda Guerra Mundial durante su vida en Venezuela. Pongo el ejemplo de árabes y europeos que, literalmente, huyeron de la guerra y el hambre en sus países. Muchos llegaron a Venezuela “con una mano adelante y la otra atrás” y no perdieron su identidad ni se divorciaron de su tierra, al punto que hasta fundaron clubes para compartir y socializar entre paisanos. Muchos de ellos a pesar que vinieron muy jóvenes, ni su acento han perdido, e igual trabajan, quieren y cuidan la tierra que les dio cobijo.

No cuestiono ni cuestionaré las razones de su partida amigo emigrante. No tengo porque ni debo hacerlo. Sin embargo lea bien: desde donde está puede hacer mucho. Sí hay divorciados, los conozco, y lo que critico de ellos no es su partida si no su desconexión total del problemón que aquí tenemos. No le pido que se ponga una gorra tricolor y vaya a cuanta concentración convoquen por facebook. Si Usted amigo emigrante cree en algo, en lo que sea, pida por nosotros, con eso basta. Si no tiene a nadie aquí que le importe, entonces no se hable más del asunto que este post no es con Usted. Ojo si se divorcia de Venezuela y pierde la identidad a conciencia es su problema. Repito, lo que pido es un favor. La solidaridad internacional (así sea solo enviando palabras de aliento) causa el mismo efecto que cuando digo que oro por Ustedes. Desde donde está puede hacer mucho. Fin del comunicado.

Mónica Dejeki / Twitter: @mdejeki

Derechos de publicación cedidos por la autora a InfoVzla.

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