“Que el pueblo no tenga derecho ni a pensar en su futuro”

Lo negro, primero

“Que el pueblo no tenga derecho ni a pensar en su futuro”

Así definió Nicolás la intención de la oligarquía. Una rareza, porque el chavismo lo ha logrado a cabalidad. Dedicó el programa de hoy a Negro Primero, afirmando que el traslado de sus restos ficticios al Panteón Nacional, son una fiesta nacional y popular. Como él sí reivindica a los pobres, aseguró que de tener frente a sí a “Donal Trún” le metería un cachetón, y aprovechó el perfil del personaje para asegurar que así piensa toda la derecha mundial, incluyendo la venezolana, advirtiendo los riesgos que supone permitir que la Asamblea Nacional caiga en manos de esos oligarcas, pues “solo en revolución hay libertad”.

Aunque la otitis le impidió decírselo en persona, le envió un mensaje al Papa Francisco, para que defienda “los verdaderos derechos humanos”, los de los pobres. Nicolás tardó demasiado en llegar a lo que quería. Después de denunciar a la agencia EFE como una agencia anti venezolana, entró en su rol CSI. Vulneró cualquier protocolo de una investigación en curso, con una madeja de especulaciones, datos que no es posible verificar, acusaciones e insensateces.

Según Nicolás, han capturado a dos de los tres francotiradores, que entre otros, asesinaron al Capitán Bracho. Ambos francotiradores, dice él, son del partido Voluntad Popular. El antecedente, tenía que servir para dar por cierta la tesis que pasaría a exponer. Porque se trata de “asesinos guarimberos”, lo que hace inaceptable que se les califique como presos políticos, añadiendo que ni siquiera las huelgas de hambre han sido reales, que son “huelgas de hambre chimbas”. Asumió como una falta de respeto con las familias de los asesinados en 2014, reconocer como presos políticos a sus asesinos, además de la terrible manipulación que supone hacer del Gobierno, la víctima principal de las protestas, los victimarios.

Nicolás volvió a utilizar a Adriana Urquiola. Yonny Bolívar fue casi accesorio dentro de la historia. Lo importante era hablar de Leopoldo D’Alta, a quién identificó como miembro del Foro Penal, mano derecha de Antonio Ledezma, responsable material, logístico y financiero de las protestas de 2014, por ende, de los 43 asesinatos que ocurrieron en su curso. Vinculó a D’Alta con Lorent Saleh y retó al alcalde Ledezma a desmentirlo. Presentó un video -que haría de los de Archivo Criminal, unos dignos de un Oscar- con el único propósito de asegurar que a la última persona que llamó Bolívar antes de su detención en Barranquilla fue a Leopoldo D’Alta.

Después de este show, Nicolás afirmó que era poco lo que yo podía decir con toda la información que maneja. No aclaró si en su rol de presentador sensacionalista, como Fiscal, comisario o magistrado. Pero añadió minutos después que no va a convertirse en juez como los “expresidentes vagos”, que todo lo dicho son solo “elementos para la conciencia”, y que corresponderá a los órganos de justicia venezolana demostrar si lo que ha dicho es verdad. El mismo Presidente que celebra el 4 de febrero como la fecha de la refundación de Venezuela, aseguró que pretender acceder al poder por la violencia es inadmisible y tiene que ser castigado y despreciado. El que ha cerrado decenas de medios de comunicación privados, invitó a ejercer la libertad de expresión, el libre debate de ideas, sin dejar de amenazar con todo lo que se reserva del expediente: “Aquí tengo de todo, callaíto y guardaíto, salgan a desmentirme”.

Lo escribí para Tal Cual y lo reitero: la denuncia de Eva Golinger contra Yonny Bolívar, hubiese obligado a la ministra Varela a renunciar. Pero eso es intrascendente en una trama que busca el desprestigio de otros. Ya no importa que Bolívar sea un asesino confeso, que haya sido un pran con importantes beneficios en cárcel, que haya gozado de portes de armas a pesar de sus delitos, que tuviera carnets ministeriales, que haya huido del país sin traba alguna y que su captura haya dependido del gobierno colombiano. No importa que haya regresado al país que lo dejó libre antes de cumplir su condena de 23 años. No importa Adriana Urquiola, ni la justicia. Lo que importa es el show: lo negro, primero.

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Actualización
Foro Penal ya aclaró que Leopoldo D’Alta jamás ha pertenecido a su equipo.
La Alcaldía Metropolitana aclaró que D’Alta renunció en 2012 y desde entonces no tiene vínculo alguno con ellos.

Naky Soto Parra

Derechos de publicación cedidos por la autora a Infovzla.

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