Los españoles no son los venezolanos por Claudia Martín Carmassi

 

Sábado, 6:45 a.m. Enciendo el televisor desde la cama con la esperanza de que el “run run” de la tele me haga dormir un ratito más. Tengo mala suerte y el canal que está sintonizado es el de las noticias:

_ “Internacional: En Venezuela, Daniel Ceballos abandona la huelga de hambre…..”

…y allí, todavía calentita envuelta en las sábanas y más dormida que despierta me digo: “Coño…Venezuela me persigue…últimamente no hay noticiero en el que no haya una noticia sobre Venezuela”.

Ya con un buen café, me siento en el sofá a revisar el Facebook:

Primer post:

Foto de una manzana verde, empaquetada con su platito, su “envoplast” y su etiqueta: 1.029,50Bs. El comentario dice: “En Venezuela el sueldo mínimo son 7 manzanas”.

Justo anoche, chateando con Alejandro que está en Memphis desde hace un par de meses, coincidíamos en la poca esperanza que tenemos de que la cosa en Venezuela se arregle. Me decía lo feliz que está de ver de nuevo a su hija y cómo disfruta de este tiempo lejos de Caracas, donde me cuenta que si regresa, lo que le puede dar es “la triple depre, para terminar inmolándose en la Asamblea Nacional con todos dentro”.

Sigo….

Foto de Anne en Oslo y otra de Samuel en Miami, mis amigos de la universidad. Ambos se marcharon hace poco de Madrid con días de diferencia. La crisis por estos lares los hace emigrar por segunda vez y a mí se me encoje el corazón pensando lo mucho que ya los extraño. “No hay un lugar perfecto en el mundo” me digo, y si lo hay, tiene un clima de mierda y la gente se suicida por aburrimiento.

Salto ahora al periódico. En “El País” el titular de hoy es “Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid” y entonces me ataca un sentimiento contradictorio. Por un lado, la alegría de saber que el PP y su cuerda de corruptos deja de gobernar la ciudad y por el otro, el escepticismo que me generan los recién llegados y su relación con el “coco” llamado Podemos.

Recuerdo las conversaciones con mis amigos españoles Jesús y Luis, justo después de las últimas elecciones municipales del 24 de mayo. “España no es Venezuela” les dije y aunque lo que pasa ahora en la Madre Patria se parece mucho a lo que ocurrió en mi país en el 98, les di mi humilde punto de vista para aplacar el miedo que los medios de comunicación han querido meterles en el cuerpo:

_ “La gran diferencia radica en la gente. El deterioro cultural del venezolano forma parte ya de su ADN desde hace tiempo, mucho antes de que llegara Chávez.  

La corrupción, siempre ha estado allí, pero a todo nivel. Todos de una u otra forma, la practicamos o hemos sido cómplices de lo que ahora parece no tener solución.

Hace 15 años, para mí era “normal” ahorrar en dólares. Si había que sacarse el pasaporte, no pasaba nada por pagarle al que fuera por “habilitar” el servicio. Si te ibas a la playa, te comprabas un “six pack” de polarcitas y te las ibas tomando por el camino mientras manejabas… sin cinturón, por supuesto. Querías hacer una rumba en tu casa y podías tener la música a todo volumen hasta las 6 de la mañana.

Ahora se sigue “jugando” con el control de cambio para mantener el estatus, se “bachaquea” creando ese círculo vicioso junto con el control de precios y la escasez. La delincuencia se ha convertido en un cáncer con metástasis y la violencia parece ser la forma de resolver los conflictos. Existe una sordera crónica que hace que desparezca cualquier esperanza de diálogo o entendimiento y el “quítate tú para ponerme yo” es el pan nuestro de cada día.

 Los venezolanos hemos sido como unos adolescentes sin padres que nos metan en cintura, padres que a su vez jamás predican con el ejemplo y que con una botella de whisky en la mano, te dicen que no bebas, pero si se arrechan te caen a coñazos.

España, no es Venezuela. Los españoles no son los venezolanos”.

Se me ha terminado el café, así que voy a por otro y justo cuando veo caer ese líquido blanco tan preciado, hasta lograr la tonalidad perfecta de un “con leche oscuro”, me pregunto: ¿qué sería de mí si volviera a Venezuela?

Y entonces me invade el recuerdo del miedo, esa sensación que te paraliza y se te mete en la boca del estómago. El miedo, el puto miedo, que un día cuando te toca ser padre y finalmente la conciencia se apodera de ti, hace que te montes en un avión y huyas, empieces de nuevo y aprendas a ser otra persona.

– “Mamá…. mamá…. MAMAAAAAAÁ”

– ¿QUÉ PASA?_ respondo dando un salto del susto.

– Que me voy a montar en bici a la calle…

Vuelvo a mi café frío y a mis 15 años como española, a la crisis, sí, y a los impuestos, pero también al orden y la seguridad, a reciclar, a no fumar en lugares públicos, a respetar al otro, al cinturón de seguridad y los controles de alcoholemia, a las calles limpias, a los hospitales y las escuelas públicas, a las autopistas, a que si me para un policía ni se me pasa por la cabeza un “cuánto hay pa’ eso y resolvemos” (y a que están todos buenísimos, por cierto), a la imagen en la tele de un ex ministro de economía detenido, al “esto es lo normal y aquello una pesadilla”. Los españoles no son los venezolanos.

Con las pulsaciones de nuevo en su lugar, cambio el “Ni se te ocurra salir” por un:

– Ponte el casco hijo…. por si acaso.

– Joooo, ¿el casco?…. vaaaaale mamá.

Claudia Martín Carmassi

P.D: Mientras escribo esto, mi amigo Marine, se ha ido a un lugar mejor, en el que seguro podrá ver cómo son los cangrejos azules de Higuerote, tomándose un mojito. ¡Qué vaya bien muchachón!

Derechos de publicación cedidos por la autora a Infovzla.

5 thoughts on “Los españoles no son los venezolanos por Claudia Martín Carmassi”

  1. Claudia, me ha encantado el tono con el que está escrito este artículo y me ha sorprendido también la visión que todavía das de “nosotros” los españoles después de tanto tiempo por estos lares.

    Yo, que siempre que estoy quejando de que los españoles somos unos corruptos, que facturamos en B siempre que podemos, que sólo cumplimos las normas porque está papá policía/guardia civil detrás… me sorprendo al ver a mi “casta” a través de tus ojos como un pueblo civilizado… y entonces, yo que nunca he estado allí, me pregunto…madre mía de mis amores, ¿cómo será Venezuela entonces para que los españoles parezcamos honrados a su lado?

    Fantástico artículo.

  2. Se me ha hecho corto Claudia, me gustaría leer más sobre las diferencias entre España ahora y la época pre Chavez venezolana , después de estar escuchando siempre las predicciones apocalípticas de mis amigos y familiares venezolanos respecto a Podemos

  3. Gracias Noa!! Celebro que te haya gustado.

    Como le escuché hace poco decir a Gloria Álvarez (una política guatemalteca) todos somos egoístas y de una u otra forma buscamos nuestro propio beneficio. La cosa está cuando en ese “buscar” nos saltamos los derechos del otro y en la poca capacidad que se tiene de hacer autocrítica, que creo que es el primer paso para poder avanzar.

  4. Manolo, no soy analista político (ni tengo interés en serlo), pero me ha parecido brutal el repunte de las noticias sobre Venezuela en los últimos meses, con la excusa de meterle el miedo en el cuerpo a la gente con la llegada de Podemos, muchas de las cuales están “asquerosamente” manipuladas y no muestran la verdad ni de un lado, ni del otro.

    Lo que realmente me gustaría es que en Venezuela pasara algo similar a lo que ocurrió en España después de la muerte de Franco, donde con sus más y sus menos, se llegaron a acuerdos y país echó para adelante… eso en Venezuela a día de hoy lo veo bastante poco probable.
    Manolo, no soy analista político (ni tengo interés en serlo), pero me ha

  5. Eso mismo que tu dices le decíamos nosotros a los cubanos “Venezuela no es Cuba” y ya estamos igual que Cuba, le pido a Dios que no les pase lo mismo a España, de todas maneras no se confíen… Nosotros nos confiamos y siempre subestimamos a Chávez y mira a donde nos a llevado

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