Billete mata … por Mariantonia Blanco

De la serie “Se Busca”. 11330890_10153283982368605_1048609234_o Cuando comencé mi trabajo con los billetes de 5 Bolívares el valor gráfico de la pieza era mucho mayor que su valor de cambio. Eso fue en 1996. El metro cuadrado de los billetes rojos, era más barato que cualquier papel tapiz. Únicos sobrevivientes al momento de los famosos “TINOQUITOS”, que se imprimían para cubrir la falta del “sencillo” y para evitar el fenómeno del uso de caramelos para dar vuelto en los carritos por puesto. Entonces el vil metal valía mucho más en peso y mucha gente traficaba con caramelos. Bs 5.000 en billetes de cinco rojos pesaban exactamente un kilo. El metro cuadrado tenía un valor nominal de Bs. 425. Para invitar a dos amigos a unas birras en el Gardeliano o La Reina Tropical en Caracas en 1998 eran 500 Bolos, así venían, en paquetes de Bs. 500 sellados por el Banco de Venezuela. No era la primera vez que el país se encontraba en una cuasi bancarrota. No era la primera vez que su moneda se devaluaba, llevándose con ella al foso el nombre de su héroe nacional, un héroe al mismo tiempo elevado a las alturas pontíficas primero y al empíreo después por esos que se declararon sus herederos ideológicos, los que se mientan Bolivarianos. Unos herederos cuya ignorancia es, sin duda, representativa en sus momentos de gloria triunfal de los deseos, esperanzas y total y absoluta flojera de una parte importantísima de la población. Unos herederos pedigüeños, despilfarradores de ideologías y recursos, barnizados con el conocimiento exangüe adquirido en horas de descanso en la rigurosidad del cuartel y elevados con la ingesta de ron al son de la copla, en el caso de los gobernantes. Y de la misma libación generalizada de Aguardiente, Triple Filtrado, Cocuy y Polar por parte de esa mayoría que los apoya. Mientras los demás tomamos Whisky, Vodka y Solera.

La BOLIVARIZACIÓN, el añadido del ilustre apellido Bolívar a toda institución y medalla, a todo el territorio, a las Fuerzas Armadas. Ese nombre siendo mentado y en boca de toda la “gentará” como diría mi abuela Maria Luisa; llevado a convertirse en valor fluctuante, recipiente de las frustraciones monetizadas y culpable de la falta de sueño de todo un país; hubiese sido un escándalo y una vergüenza para esta gente, los Bolívar, en su época. Más aún si se hubiesen enterado de que gracias a la añadidura y uso de su apellido alargando innecesariamente el nombre de la República, lograron que se leyera “ZUELA” en el culo de las más dignas representantes de nuestro gentilicio: Las Misses.

Somos una nación de idólatras engreídos que siempre tenemos de que quejarnos y somos súper expertos en hacernos los locos. Por eso ahora, casi 20 años después sigue siendo más barato empapelar tu cuarto con Bolívares, con billetes ahora de 500 llamados, además, FUERTES. Devaluados, al igual que el nombre del hombre que los inspira.

Señores: Bolívar has left the building.
Mariantonia Blanco

Derechos de publicación cedidos por la autora a Infovzla.

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