Para tener país hace falta tener familia

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Por Wincho Schäfer

InfoVnzla.com – Junio 24, 2014

Cada día que muere uno de nosotros, recuerdo la expresión de tres niños de entre 10 y 12 años que amenazaron con matarme. “Te voy a mandar a quebrar”, me dijo uno. Eso ocurrió en la farmacia que llevan mi mamá y el tío Luis, cerca de Chapellín. Fue en el año 1993. Han pasado muchos años, y apenas puedo imaginar lo que debió ser la vida de ellos tres en el barrio. En sus ojos se podía leer claramente, “Nosotros no tenemos ni tuvimos papá. Nuestra mamá se hartó de nosotros y desde los cinco o siete años andamos en la calle. Nadie nos dio un abrazo nunca. Nadie nos sonríe. Lo que necesitamos lo pedimos o lo robamos. Y en el barrio nos respetan porque andamos armados. Punto”.

Muchos años han pasado y apenas empiezo a vislumbrar las dimensiones de nuestro verdadero problema. Esos niños de Chapellín no tuvieron la familia que yo tuve. No tuvieron, seguramente, ninguna familia. Uno los puede ver durmiendo en la calle o pidiendo para comer frente a alguna panadería. Muchas veces yo mismo los desprecié. Sin darme cuenta que ellos sólo han sufrido desde el primer día. No conocen el amor y su vida es un infierno. Ahí está la cuna de nuestros verdaderos problemas. No tenemos conciencia.

Para tener país hace falta tener familia. Y muchos no la tienen. Matan porque es costumbre. Es un acto reflejo. Automático. Aprendieron a matar y punto. No hay conciencia del bien o del mal. Para tener país necesitamos esa conciencia del todo. De nuestro entorno. Es un problema inmenso. Mayor que la suma de todos nosotros. Ciudadanos buenos, malos, mediocres y excelentes. Perdimos la conexión con Dios. No existen cristianos fanáticos, ni evangélicos locos, ni judíos fervientes, ni musulmanes entregados. Cada quién busca su manera de conectar con Dios. Puede ser con un porro oyendo Marley todo el día o meditando y haciendo yoga. Orando y adorando al Creador en un templo.

O conectamos con nuestra condición humana y nuestra paz interior, o nos seguiremos matando unos a otros. Con un Estado que observa complaciente la muerte de estudiantes como Geraldine Moreno a manos de la Guardia Nacional Bolivariana. La madre de Geraldine debe estar devastada. Su familia está ahora incompleta. Para eso no hay repuesto. Como no hay repuesto para el amor que los niños de Chapellín jamás recibieron. Nuestro problema no es grave. Es trágico. Y es inmenso. Nuestro espíritu humano está siendo sometido a pruebas inhumanas. Y los venezolanos despertaremos nuestro espíritu humano una vez más. Lo sé en mi corazón. Aunque no viva lo suficiente para verlo en esta vida. Sé que lo conseguiremos. Lo sé porque ese país me lo dio todo. Me dio amor de familia, esposa e hijos. Me dio la música y una carrera en la música. Y amigos en la música.

Maduro es sólo un adorno colocado ahí por Fidel y su hermano Raúl. Un adorno que hace demasiado ruido. Nuestra conciencia es la llave. Quieren quitarnos la llave, pero es imposible.

 

Por Wincho Schäferpara #infovnzla

Foto: Algunos derechos reservados por César.Gutiérrez (tomada de Flickr.com)

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