¿Conservando espacios?

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Por Sandra Caula, para infovnzla – 15/06/2014

Hoy (7 de junio 2014) acompañé a Julio al CCCT a cortarse el pelo con su barbero de siempre. Hacía cuatro meses que no iba. Estacionamos conversando y subimos sin reparar mucho en nada. Pero tras pasar las puertas de vidrio del centro comercial los dos nos quedamos boquiabiertos:

—¿Qué pasa?, le pregunto.

—Parece Navidad, me contesta.

Un gentío bullicioso paseando, comiendo, comprando. Niños corriendo. Tarantines de juegos. Tiendas llenas. Llegamos a la peluquería y nos dicen que Julio tiene que esperar dos horas. Nos vamos a almorzar. La tasca está casi llena y hay un ambientazo, como dice Julio. Comemos y pagamos con lo acumulado en mi tarjeta de alimentación, que estuvo dos meses dañada. Nos queda media hora todavía. Nos vamos a ver tiendas. Hay mercancía nueva y a veces hasta tiene carteles que dicen “Nuevo”. No demasiada, pero bastante. Vemos precios. Un pantalón cuesta entre 4.000 y 9.000 bolívares. Una silla, 20.000. Una mesa, 70.000.

—¿Qué pasa, Julio, qué es esto?, le pregunto de nuevo.

—Están imprimiendo dinero a patadas, me dice. El que tiene acceso está de maravilla. El que no lo tiene, se fregó.

Pienso en Josefa, tres meses sin agua, una hija y cinco nietos casi que completamente a su cargo. Pienso en la señora que trabaja con Julio, en una situación muy similar. Pienso en mis hermanas y mis amigos profesores universitarios ganando apenas lo suficiente para comer. Pienso en mi jubilación que cada vez alcanza menos. Entre tanto a Julio lo empiezan a afeitar. Discretamente el barbero se le acerca y secretea:

—Señor Julio, ¿no va a ir a la exposexo? Buenísmo, sabe. Hay entradas desde 500 hasta 2.000 bolívares. Usted sabe, si paga más, usted sabe… Hay de todo, señor Julio, ¡de todo!

Como ve que estoy pendiente de la conversación cambia de tema. Cree que soy una mujer celosa y no una socióloga aficionada. Salimos de la peluquería. Vuelvo a ver a la gente y me siento alucinando. Siguen paseando, comiendo, comprando. Felices como si nada. En la salida nos fijamos en la larga cola para entrar a exposexo. La gente en emoción total.

Tengo que salir más a la calle, me digo. Tengo que tratar de comprender esto. Pareciera que hay una gente allá afuera con una sola, enorme y profunda preocupación: que la pobreza no los toque a ellos, que no los desplace a ellos. Que la tristeza y las penurias no los alcancen.

¿Podemos criticarlos? ¿Podemos juzgarlos? No sé. Quizás están haciendo lo que hacemos todos: sobrevivir, distraerse, darse ánimos, seguir adelante. No hay muchas alternativas. Pero qué poca esperanza de constituir una comunidad en esas condiciones. Casi ninguna.

En cierto modo es la formación de un nuevo ghetto. Lo que allí había era gente normal con un poco más de dinero. Porque la falta de posibilidades de acciones duraderas en provecho de una comunidad, termina generando este tipo particular de sálvese quién pueda. El otro día viendo “Shakespeare según David Tenant” en Film & Arts, me enteré de que un viejo comediante de la Royal Shakespeare Company donó al morir su calavera a la compañía, para seguir toda la eternidad en ese escenario representando Hamlet. O sea, representando a Inglaterra. Porque Inglaterra es eso: una comunidad devota de Shakespeare. Y allí está todavía, ese comediante fue Hamlet, fue un bufón y ahora es la muerte, para su comunidad ¿Quién de nosotros se atrevería a un gesto semejante? Con seguridad su calavera quedaría a merced del próximo dueño del coroto o del corotico. Del nuevo dueño del finaciamiento. Del próximo director de orquesta o director de teatro o de lo que sea, alguien arbitrario y sin criterios, o con criterios nuevos, que hace y deshace a su real parecer sin que nadie sienta que debe ponerle un parao en nombre de conservar lo que sea.

En fin, para que se preparen. Parece que hay un realero en la calle y esto como que es para largo. Así que vamos a tener que compartir este espacio mucho tiempo, que es el único por el que podremos pagar.

(Este texto no fue pensado como una crónica, se publicó casi exactamente igual como un comentario en Facebook en 7 de junio de 2014)

 

Fuente Original: Caula, Sandra.” ¿Conservando espacios?”. Comentario publicado en página personal de Facebook el 07/06/2014. Se accedió el 08/06/2014. Derechos cedidos por la autora.
@infoVnzl