¿SANGRE O HELADO DE FRAMBUESA?

Por Cynthia Bustillos

Especial para infovnzla – Mayo 31, 2014

Caminaba hace poco por Chacao, ya algo tarde al salir de la oficina, estaba bien oscuro porque en Caracas a las seis de la tarde ya cae la noche. Venía subiendo por una callecita bastante transitada y como siempre suelo hacer-ser- veo todo a mi alrededor; el cielo, detalles, colores, movimientos, miradas, palomas, sombras, carros, semáforos, motos, piñatas, luces, policías, texturas, paredes, pensamientos, recuerdos, pisos; todo, todo, todo lo veo, atenta o curiosa -aunque a veces no veo bien o veo hacia adentro-. Pues en eso estaba cuando mirando al piso empiezo a ver algo muy curioso que se repetía mientras avanzaba; era un patrón de puntos, esferitas, redonditos, estrellitas redondeadas, todas de color rojo. Gotas de sangre pensé, pero dudaba por su color vino tan intenso y esa superficie lisa y algo brillante, casi plastificada y pensé, ¿cómo podría haber tantas gotas de sangre como un camino? y haciendo esas formas, muy extraño. Levanto la mirada y veo que nadie parece percatarse del caminito salpicado…cada vez más salpicado. Entonces rompo el silencio y le pregunto a la muchacha que por azar pasaba a mi lado, coye, disculpa ¿qué es eso en el piso? ¿es sangre, verdad? ella baja la mirada y dice con un frío sí, -sí, es sangre- como si hubiese dicho, sí, son cayenas…

Detrás venía un grupito de gente de la que tanto abunda en Venezuela, para quienes todo es un chiste y una burla. Empezaron entonces a decir riéndose, que eso no era sangre; que ¡qué cosa! la gente siempre inventando un drama…yo observé mejor, pues quizás sí, era entonces helado de fresa o sangre de pollo -también pensé- podría ser de alguna bolsa que llevase una vecina, pero no es algo que se consiga fácilmente para comprar así, y además un pollo muerto para comer ya no tiene tal cantidad de sangre, la señora que llevaba la bolsa se hubiese dado cuenta. Fue entonces cuando les dije, -pues parece que a alguien se le derramó todo el helado, o quizás eran cinco hermanitos con helado de mora que salpicaron todo, pobres…-. Las risas idiotas resonaron aún más, como hienas. Así siguieron y nos pasaron por el lado, riéndose y pronunciado a cada rato la palabra helado de frambuesa… Pero los helados no tienen ese color tan homogéneo, esa textura y, con un mínimo de observación curiosa se daba uno cuenta que el patrón en el cual estaban derramadas ¨las gotas de helado¨ era algo sin sentido. Luego de un camino de zig zag de gotas de todos los tamaños que abarcaban lo largo y en partes ancho de la acera, llegué al charco donde se debe haber ¨caído el helado¨ y luego hacia el norte, proseguía uno y proseguían también las salpicaduras. El patrón más extraño de derramamiento de helado. Pintura tampoco era; era sangre y por cierto, había muchos policías en la calle.

Más adelante vi a dos muchachas hablando con dos policías, me detuve sin discreción a escuchar la conversación, y le decían que allá abajo había una persona en una esquinita, que lo ayudaran porque había botado mucha sangre… –todo parecía reciente, incluso una comentó que tenía salpicada su ropa con un poco de esta sangre. Los policías ni se sorprendieron, ni se inmutaron, ni se movieron, ellas les repitieron lo mismo y ellos sin moverse le dijeron que sí, que ahorita iban. Más adelantito se esfumaba el grupito ese, alarmante representación de esa falta de sensibilidad e inteligencia de muchos venezolanos, muertos de risa diciendo a cada rato ¨helado de frambuesa¨, así siguieron, como muchos, como unos idiotas, indiferentes, riéndose y burlándose, caminando sobre la sangre de los otros.

(Luego recordé unas palabras de Rómulo Gallegos en un cuento que se llama Marina, de 1919 que tanto impresiona por su paisaje, el de la naturaleza y el del personaje. “…Bajo la garra de la tragedia no sentía la tortura del sufrimiento que acelera y agudiza la vida espiritual; su alma primitiva y ruda como el paisaje permanecía impasible en presencia del dolor y no había en su corazón una fibra que diese la nota humana (…) …su vida estaba regida por instintos puramente animales; sobre su alma pesaba el embrutecimiento de una raza que no tiene vida interior.”)

 

Caracas, 2014.

Fuente Original: Bustillo, Cynthia.”Sangre o helado de frambuesa”. infovnzla.com. Mayo 31, 2014

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