“En Venezuela, la violencia de Estado se ha convertido en la norma.”

Por Axel Gyldén, publicado el 09/05/2014 y actualizado el 14/05/2014

Al tiempo que Human Rights Watch (HRW) publica un reporte abrumador sobre la violencia de Estado en Venezuela, la abogada de los derechos humanos Delphine Patétif estima que el presidente Maduro se embarcó en una espiral represiva infernal.

¿El abrumador reporte de HRW, difundido el 5 de mayo de 2014, que reporta la violación “sistemática” de los derechos humanos en Venezuela, corresponde a la realidad? 

Lamentablemente si. (Leer y descargar el reporte de HRW aquí). La situación es extremadamente grave. Desde el inicio de las manifestaciones el 4 de febrero (hasta la fecha de esta publicación el 14/5/2014), se han reportado 2700 detenciones arbitrarias, 43 muertos y 80 casos de tortura. Se cuentan 361 detenidos políticos. Finalmente, fueron destituidos de sus cargos tres funcionarios electos: la diputada de oposición María Corina Machado, y los alcaldes de San Cristóbal y de San Antonio del Táchira, en el oeste del país. Somos testigos también de procesos judiciales “resumen” que duran apenas dos horas: el tiempo que les toma a los jueces que sirven al poder de ejecutar decisiones dictadas directamente por el palacio presidencial.

La violencia de Estado se ha convertido en la norma, siendo el ejemplo más reciente  la vasta operación de la policía llevada a cabo ayer jueves 8 de mayo. Dos días antes, otra acción igualmente atroz tuvo lugar: el 6 de mayo el ejército irrumpió dentro de la segunda universidad del país, la Universidad Católica Andrés Bello (la cual, contrariamente a lo que su nombre indica, es laica) disparando  balas de vidrio y dejando un saldo de 9 heridos graves, uno de los cuales se debate entre la vida y la muerte.

Justo antes de ésta intervención, hombres del gobierno allanaron a las 4:00 a.m. la residencia de una joven pareja con el fin de detenerlos (ella embarazada de 8 meses). Y todo ello sin ninguna orden oficial. La justicia, si se le puede llamar así, tardó apenas dos horas para decidir que la joven sería condenada a tres años de prisión. Fue recluida embarazada en la prisión de mujeres mas peligrosa del país, el Instituto Nacional de Orientación Femenina (INOF). A su marido, a quien señalaron como “terrorista” solo por el hecho de manifestar, aun haciéndolo pacíficamente, lo detuvieron por tres años en la prisión de Yare III, ubicada igualmente cerca de Caracas.

¿Se trata de un caso aislado?

No. Este es sólo un ejemplo entre miles, incluyendo muchos de ellos a menores de edad. La particularidad de éstos arrestos es que los agraviados son mantenidos ocultos durante periodos más o menos largos, aislados de todo, de sus familias y abogados. Jurídicamente se pueden catalogar como “desaparecidos”. A veces reaparecen después de diez días de aislamiento. Se trata de una tortura moral, que se suma a todas las demás violaciones de derechos humanos ya descritas.

La gente es maltratada frecuentemente. Los defensores de derechos humanos han registrado 80 casos de tortura (de hecho existen 500 pero sólo 80 se han atrevido a declarar) y 1500 victimas de  malos tratos.  Se obliga a la gente a  mantenerse de pie “en el rincón” durante horas, sin agua, siendo golpeados fuertemente, incluso sobre heridas ya existentes. Se utilizan también ciertos métodos del ejército israelí como por ejemplo hacerlos circular por horas dentro camiones con la finalidad de desorientarlos.

Todos los casos de los que hablo están plenamente documentados. Por citar algunos casos trágicos, evocaré el caso de Geraldine Moreno, 22 años, ejecutada de una bala en la frente disparada a 50 cm de su cara ; el de José Alejandro Márquez, ingeniero de 34 años torturado a muerte (cuyo expediente llevamos ante la ONU); el de la buhonera Marvinia Jiménez, 30 años, abatida a golpes (con un casco de motorizado) en el suelo, por una funcionaria de la policía bolivariana. Marvinia conserva graves secuelas de éste hecho.

Hay muchos otros ejemplos, como el de Juan Manuel Carrasco, 18 años, detenido por la policía y violado por un cañón de fusil… Su caso fue llevado igualmente a la instancia de “Procedimientos Especiales” del Alto Comisariado de los Derechos Humanos de la ONU en Ginebra.

¿Son eficaces éste tipo de mecanismos?

Hasta cierto punto sí, ya que tienen un pequeño efecto disuasivo. Cada vez que presentamos un informe delante la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos en Washington o delante de la ONU, en Ginebra, la violencia policial se calma temporalmente: durante una semana el gobierno venezolano se ocupa más de criticar estas instancias (diciendo que son auspiciadas por la Casa Blanca) que de torturar o matar estudiantes. Pese a esto, la cobertura mediática de la crisis venezolana es, en Francia, mínima. Aun pasando hechos graves. Tratándose del gobierno francés,  supuesto representante de los derechos humanos, su silencio es, desde mi punto vista, grave, y tiende a enviar el mensaje de la complicidad de facto. En Derecho el silencio es equivalente a consentimiento.

El mes pasado Jean-Luc Melenchon se expresó para decir  básicamente que los estudiantes provienen sólo de clases privilegiadas y que son auspiciados por los fascistas …

El primer signo de honestidad intelectual sería el venir en persona,  para vivir in situ lo que esta sucediendo. Y hacerlo no en carácter de diputado invitado sino como ciudadano común, y absteniéndose de comentar y criticar la situación públicamente según lo que le informa  el gobierno venezolano. De cualquier manera, sus declaraciones demuestran lo poco que conoce de la historia de Venezuela, de la estructura de su sociedad y del perfil político de los manifestantes. De los 43 muertos (de los cuales 9 pertenecían a fuerzas del orden), 35 pertenecen a la clase media-baja.

La gente que protesta en Caracas y en el resto del país son estudiantes universitarios que pagan el equivalente a 180 euros de escolaridad por semestre. Para darles un equivalente francés, yo diría que el perfil sociológico de los estudiantes que protestan corresponde mucho más a la Facultad de Nanterre que a la de Dauphine.

Si ciertos observadores fuesen menos superficiales y tuvieran un mejor conocimiento de Venezuela, sabrían que la aplastante mayoría de la población venezolana es culturalmente el resultado de influencias políticas que van del centro, centro-izquierda a la social-democracia.  Y esto por reacción al régimen dictatorial de derecha que los venezolanos conocieron hasta 1958. De hecho, en Venezuela, no hay una derecha como la de Chile o Francia, por ejemplo.

Una última precisión: la mayoría de la gente verdaderamente rica que estaba en desacuerdo con Hugo Chávez, y aún menos con su sucesor Nicolás Maduro, han ido abandonando Venezuela para instalarse en Paris, Madrid o los E.E.U.U.

En cuanto a mi, yo defiendo los derechos humanos. Si mañana es la oposición la responsable de atrocidades similares a las cometidas por el gobierno actual, su policía y su ejército, las denunciaría con la misma fuerza.

¿Cómo ves el futuro?

Mas bien oscuro. Asistimos a una escalada de represión. La prueba: la mitad de los 2500 detenidos a los que hacía referencia tuvieron lugar durante el último mes. Pero la situación es cada vez mas incontrolable por causa de la escasez de alimentos y la falta de medicamentos en los hospitales, como por ejemplo, los antirretrovirales. Esta escasez alcanza, en efecto, a todos por igual, sean chavistas o no.

En los barrios mas pobres, cada vez más gente que alguna vez apoyara -y hasta idolatrara- a Chávez, están hoy descontentos. Por primera vez, una encuesta publicada esta semana indica que más del 60% de la población rechaza la manera en la que el gobierno de Maduro ha gestionado la crisis. Más que nunca, Venezuela es hoy en día un polvorín. Es por esto sin duda que, el pasado 28 de abril la Corte Suprema limitó el derecho de protesta, reforzando aún mas los poderes ya ilimitados de la policía y el ejército. La represión no se debilitará.

¿Cuál es la diferencia entre Maduro y Chávez?

Chávez era mucho mas humano: por ejemplo, permitía que el Comité  Internacional de la Cruz Roja Internacional (CICR) accediera a las prisiones, porque él mismo se había beneficiado de su ayuda  estando preso de 1992 a 1994, después de su intento fallido de golpe de estado el 4 de febrero de 1992. El presidente Maduro no permite el acceso del CICR a las cárceles.

Tomemos el caso de Iván Simonovis, un antiguo comisario de policía que se encuentra preso desde hace ya 9 años, quien sufre de osteoporosis porque no ha visto el sol más de dos horas en 10 años, y que actualmente esta agonizando. Sus abogados, médicos e incluso Amnistía Internacional han pedido que se le autoricen visitas y ayuda médica por “razones humanitarias.” En diciembre Maduro hizo conocer su respuesta diciendo: “Yo no creo en medidas humanitarias”.

Es por esto que deseo fervientemente que Francia utilice su influencia para hacer cesar la masacre y que se respeten los derechos humanos en Venezuela.

 

Fuente Original: Gyldén, Axel.” Au Venezuela, la violence d’Etat est devenue la norme” Amérique du Sud. Mayo 09, 2014. L’Express. Mayo 21, 2014.

http://www.lexpress.fr/actualite/monde/amerique/venezuela-hugo-chavez-etait-plus-humain-que-l-actuel-president-nicolas-maduro_1536905.html

Foto: Caracas, el 8 de mayo 2014. Desde el comienzo de las protestas el 4 de febrero, se han registrado 2700 detenciones arbitrarias, 43 muertos y 80 casos de tortura, según HRW.  Reuters/Carlos García Rawlins

Traducido por #infoVnzla

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