Utopía agrícola de Chávez se marchita al abandonar proyectos consentidos

Por Anatoly Kurmanaev

Publicado por Bloomberg News, 28 de abril de 2014

Las cosechadoras que se importaron para superar la escasez de alimentos acumulan telarañas cerca de un campo de maíz quemado en la región central de Venezuela. A poca distancia yace el armazón de una planta de fertilizantes, así como filas de casitas de techos rojos vacías.

Se trata de la comuna agrícola William Lara, el primero de cinco proyectos de su tipo que según el ex Presidente Hugo Chávez contribuirían a revertir la tendencia de 11 años consecutivos de incremento de las importaciones y colmar nuevamente de productos las estanterías del país. Un año después de su muerte, los últimos 30 trabajadores de la comuna, rodeados de terrenos que abarcan el equivalente a 4.300 campos de fútbol, se encargan del traslado de los equipos bajo el calor inclemente de la sabana.

“El presidente murió, y con él este proyecto”, comentó Eumir Pérez, ex coordinador del proyecto William Lara, en una entrevista en Calabozo, Estado Guárico, a 97 kilómetros del proyecto. “El gobierno está muy ocupado manteniéndose en el poder, luchando contra la guerra económica de los capitalistas. Ya nadie sueña a lo grande”.

La comuna, valorada en 300 millones de dólares, es uno de muchos proyectos en los que el gobierno ha despilfarrado los 50.000 millones de dólares que Venezuela recibe cada año procedentes de sus exportaciones petroleras, dijo Anabella Abadí, analista de la consultora de políticas públicas ODH Grupo Consultor. El informe anual  de la Contraloría General de la República Bolivariana de Venezuela correspondiente a 2013 indica que existen 4.381 proyectos de infraestructura pública sin concluir en Venezuela, un 25% de ellos iniciados antes de 2006.

Entre estos proyectos se incluye una línea ferroviaria en elevación de 100 kms de largo paralizada en 2010 y que iría desde Valencia, la tercera ciudad de Venezuela, hasta Cagua; y la llamada Ciudad del Acero: una ciudad entera con todo y casas, tiendas y plantas de acero en el estado Bolívar. Hoy por hoy, sigue siendo una planicie.

No hay agua

El trabajo en la comuna William Lara, la versión rural de la Ciudad del Acero, se detuvo el año pasado después de un gasto de 120 millones de dólares destinado a la limpieza de terrenos y la construcción de las primeras 176 casas.

La construcción se reiniciará después de que el gobierno encuentre la manera de llevar agua al proyecto (200 kms al sur de Caracas), dijo el Ministro de Agricultura, Yvan Gil.

“Se trata de un problema técnico que nuestros especialistas están tratando de resolver”, dijo Gil, de 41 años, en una entrevista desde su despacho en Caracas el pasado 10 de abril. “El proyecto está avanzando”.

Pérez, por su parte, dice que la construcción del proyecto comenzó sin comprobarse la disponibilidad de agua, y que la viabilidad del proyecto ahora depende de la construcción de una represa.

Los voceros de la Presidencia y el Ministerio de Información se rehusaron a comentar sobre las demoras de estos proyectos en Venezuela.

Para financiar los proyectos de infraestructura, Chávez estableció fondos extra-presupuestarios que no están sujetos a la supervisión parlamentaria. Según el informe anual del Ministerio de Finanzas, estos fondos acumulan gastos del orden de 112.000 millones de dólares desde 2005, entre los que se incluyen los recursos destinados al proyecto William Lara.

Promesas rotas

“Estas son algunas de las promesas incumplidas del gobierno”, dijo Abadí en una entrevista en Caracas.

Las ceremonias inaugurales de nuevos bloques de viviendas y parques infantiles ayudaron a Nicolás Maduro, el sucesor elegido a dedo por Chávez, a ganar las elecciones en abril de 2013; si bien la industria siguió de capa caída, dijo Abadí. Las exportaciones no petroleras se redujeron hasta representar un 4% del total de exportaciones en los primeros nueve meses de 2013, comparado con un 19% del total 10 años antes, según cifras del banco central.

El declive del aparato industrial local y la escasez de dólares impulsaron la inflación acumulada hasta un 59% en marzo y dejaron vacíos los anaqueles de productos básicos, como leche y jabón. Estos hechos han alimentado las protestas, que llevan más de dos meses y un saldo de al menos 41 muertos.

Los bonos venezolanos denominados en dólares se cotizan a la prima de riesgo más alta del mundo, y los inversionistas exigen unos 10,41 puntos porcentuales de rendimiento por encima de las letras del Tesoro estadounidense a cambio de invertir en dichos instrumentos. Por su parte, el bolívar sufrió una depreciación del 88 por ciento frente al dólar cuando el gobierno anunció la apertura de un nuevo mercado cambiario el mes pasado, a fin de aliviar las restricciones sobre el intercambio de divisas.

Comunas bielorrusas

El plan de Chávez para desarrollar las comunas agrícolas surgió a propósito de su visita a Bielorrusia en 2007, cuando su homólogo Aleksandr Lukashenko lo llevó a visitar diversos proyectos, que en algunos casos se remontaban a las iniciativas de colectivización de la Unión Soviética de la década de 1930, dijo Pérez, que ahora funge como asesor del presidente del fondo de agricultura estatal de Venezuela.

Bielorrusia tiene problemas similares a los de Venezuela. El país, considerado por la ex Secretaria de Estado de EE.UU. Condoleezza Rice como “la última dictadura de Europa”, ha visto su moneda depreciarse un 70 por ciento frente al dólar desde 2011 y sufre la tercera tasa de inflación más acelerada del mundo, después de Venezuela e Irán, según cifras de su banco central.

La empresa de construcción bielorrusa BelZarubezhStroy, conocida como BZS, comenzó a trabajar en el proyecto William Lara en 2011, y estaba programado que concluiría las obras al final de 2012, según se indica en el informe anual del Ministerio de Agriculturacorrespondiente a ese año. El plan contemplaba 500 casas, una escuela, silos para el almacenamiento de granos, campos deportivos, tiendas, una subestación de energía, una fábrica de lácteos y un matadero. El proyecto fue nombrado en honor al ex gobernador del estado Guárico y aliado de Chávez, que murió en un accidente en 2010 cuando su automóvil se precipitó a un río.

Dando el ejemplo

La comuna se constituiría en “un ejemplo para el desarrollo de la agroindustria de Venezuela”, dijo Chávez en julio de 2012, después de reunirse con una delegación de Bielorrusia. Sin embargo, los agricultores de las ciudades cercanas de Calabozo y El Sombrero nunca llegaron a participar en el proyecto debido a la falta de agua y financiamiento. El monte seco ahora alcanza un metro de alto y cubre varias hectáreas del terreno que anteriormente había sido despojado de rocas y árboles espinosos. Actualmente, varios caminos de tierra ondulan a lo largo y ancho de esta indiferenciada planicie. Algunos campos de maíz fueron quemados para ahuyentar a los roedores, toda vez que muchos trabajadores desconocían el funcionamiento de las cosechadoras bielorrusas.

La agricultura y el suministro de alimentos formaron parte central de la campaña de reducción de la pobreza de Chávez durante sus 14 años de mandato. Los planes incluían redistribución de tierras, créditos agrícolas e inversión en infraestructura rural, dijo el ministro Gil.

Como resultado, se ha duplicado la producción de granos y maíz en los últimos 15 años, dijo Gil. “Muy pocos países en el mundo pueden decir lo mismo”.

Seguridad alimentaria

Los mayores volúmenes de producción de granos no han podido compensar el estancamiento en la producción de productos más costosos como la leche y carne de res, dijo Alejandro Gutiérrez, profesor de economía agrícola en la Universidad de Los Andes, Mérida. Según cifras de Fedeagro, Venezuela actualmente importa el 70% de su alimento, en comparación con cerca del 50% al final de la década de 1990.

“La producción no se ha mantenido a la par de la demanda, por lo que la seguridad alimentaria del país está llegando a niveles críticos”, dijo Gutiérrez por teléfono el pasado 21 de abril.

Una década de controles de precios sobre los productos ha exacerbado la situación. Un kilo de carne cuesta 8 bolívares (o 12 centavos de dólar según la tasa del mercado negro), y el kilo de arroz cuesta 3 bolívares en la cadena de supermercados estatales Mercal, lo que en el caso de la frontera ha alimentado el acaparamiento y el contrabando hacia el país vecino, Colombia, dejando vacías las estanterías.

Según cifras del banco central, en enero más de uno de cada cuatro productos básicos escaseaba en la cuarta economía más grande de América Latina, un máximo histórico desde que se llevan estos registros. La autoridad monetaria dejó de publicar datos actualizados sobre la escasez en marzo.

“Este gobierno tiene como legado una tasa de ejecución sumamente baja”, comentó por teléfono José Guerra, profesor de economía en la Universidad Central de Venezuela. “Han intentado hacer demasiadas cosas al mismo tiempo, lo que se ha traducido en despilfarro e ineficiencia”.

 

Fuente Original: Kurmanaev, Anatoly.”Chavez’s Farming Utopia Withers as Pet Projects Abandoned”. Bloomberg News. 28 de abril de 2014. Bloomberg. 30 de abril de 2014. http://mobile.bloomberg.com/news/2014-04-28/chavez-food-utopia-withers-as-development-plans-left-unfulfilled.html

Foto principal: Meridith Kohut/Bloomberg

Traducido por #infoVnzla

@infoVnzla

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