Chacaíto-Manzanares

Por: Blanca Haddad

Publicado el: 9 de abril de 2014

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Johnson vivía en el Sector C,

Terraza KK de Nueva Tacagua

Lo conocí en un autobús que hacía la ruta

Chacaíto – Manzanares.

Su papá era jardinero

y su mamá planchaba 10 horas al día

en algunas casas de la urbanización dónde yo vivía.

Él les llevaba el almuerzo los sábados

y varias veces coincidimos en el autobús

cuando yo volvía a mi casa

después del ensayo de teatro en Parque Central.

¿Cómo describirlo?

Parecía un viejo, aunque tenía 15 años,

usaba camisas bien planchadas color crema

pantalones de poliéster marrón y mocasines,

nada de marca, todo serio, todo sobrio.

Pero el pelo lo tenía loco, largo y revuelto

(era como si el pelo estuviera dándole

un permanente un golpe de estado

al resto de su aspecto).

Era muy educado, muy sonriente,

enseguida nos caímos bien

y entablamos conversación.

Un día en el semáforo de Prados del Este

nos bajaron del autobús dos Guardias Nacionales

a punta de fusil para pedirnos la cédula.

Johnson se puso blanco como un huevo hervido,

jamas se me olvidará su cara de miedo,

por un momento dejó de ser un viejo prematuro

y era lo que era:

un muchacho asustado.

No tenía papeles, era colombiano.

Nos hicimos amigos,

intercambiamos música

y me invitó a su casa en Nueva Tacagua.

Fui varias veces,

la mamá de Johnson hacía un pollo frito buenísimo,

allí escuché por primera vez The Cure,

pasábamos la tarde felices como la mayoría de los jóvenes

bailando en su cuarto con sus dos hermanitas,

hablando tonterías, viendo MTV

(que en aquellos tiempos mostraba vídeos super chulos).

Alguna gente de mi urbanización

decía que en los barrios no debían tener antenas parabólicas:

“¡Viven en un rancho y tienen antena parabólica!”

y yo no entendía qué los hacía pensar que la gente humilde

no tenía derecho de acceder a la información.

Johnson era un melómano,

sabía más que nadie de música,

si alguien debía tener antena parabólica ese era él.

Una vez un amigo de mi instituto me advirtió:

“¡Estás loca! ¡Allí en Nueva Tacagua te pueden matar y violar!

¡No le digas a tus padres que vas para allá!”

Hice caso a su advertencia

y nunca le dije a mis padres,

guardé el secreto

y fui un par de veces mas.

La verdad es que me la pasé pipa, comí divino,

y nunca me sentí amenazada.

Johnson se devolvió a Colombia con toda su familia.

Años más tarde leí en las noticias

que los edificios del sector C de Nueva Tacagua

se desplomaron por estar mal construidos,

entonces sentí alivio al saber que Johnson no estaba allí

y fue la primera vez que me di cuenta que los políticos

y los que habían construidos mal esos edificios eran peligrosos,

algunos vivían en mi urbanización

pero nadie les tenía miedo.

Ahora casi todos vivimos con miedo,

los políticos se repiten con disfraces diferentes

y siguen en lo suyo:

desplomando a punta de fusil.

En fin…

te recuerdo con cariño querido Johnson,

te he buscado en internet

y no te encuentro…

pero cuando escucho esta canción de The Cure

¡me sabe a pollo frito!

¡y a los días alegres en Nueva Tacagua!:

http://www.youtube.com/watch?v=_1FaPtTDSrA

Fuente original: Haddad, Blanca. “Chacaíto-Manzanares”

Fecha de publicación: 9 de abril de 2014

http://tropipunk.wordpress.com/2014/04/09/chacaito-manzanares/

Derechos cedidos a InfoVznla por: Blanca Haddad

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