Centros comerciales en Venezuela: vacíos en un clima de crisis económica, controles de cambio e inflación devastadora

Por MoneyNews

MoneyNews – Publicado el 18 de abril de 2014

Los venezolanos, a quienes ya les resulta difícil encontrar artículos de primera necesidad como leche y papel higiénico, ahora se encuentran con escaparates de electrodomésticos y percheros de ropa vacíos en los centros comerciales.

Los centros comerciales están desiertos en este país petrolero y las tiendas sufren las consecuencias de las restricciones que el gobierno ha impuesto sobre las ganancias, los alquileres y el acceso a divisas fuertes.

A los venezolanos siempre les ha encantado ir de compras, incluso bajo un gobierno de inspiración socialista y frecuentemente crítico hacia el  capitalismo y el consumo.

Pero en muchos centros comerciales las tiendas cierran y las que permanecen abiertas tienen sus anaqueles casi vacíos.

“Los centros comerciales son como ventanas que dan al país y cualquiera que venga a Venezuela se dará cuenta del deterioro que ha sufrido el sector desde 2013 hasta la fecha. Es un caos”, declara Claudia Itriago, directora de la Cámara Venezolana de Centros Comerciales, Cavececo.

Itriago advierte que el colapso del sector, que emplea a unas 586.000 personas, representaría un doloroso revés para una economía de crecimiento aletargado y lastrada por una inflación del 57%.

En las últimas semanas representantes de los centros comerciales y del sector textil y del calzado se han reunido con el presidente Nicolás Maduro, el populista heredero del fallecido Hugo Chávez, y con otros funcionarios, en un intento por encontrar modos de mantener los centros comerciales a flote.

La escasez de algunos alimentos y artículos de primera necesidad no es novedad en Venezuela.

De alguna manera los centros comerciales seguían disfrutando del permanente bullicio de clientes curioseando y haciendo sus compras en tiendas repletas de artículos, incluyendo marcas internacionales y artículos de lujo.

El gran cambio se produjo en noviembre, cuando Maduro introdujo medidas tendentes a regular las importaciones y ordenó recortes de precios de hasta el 70% en todo tipo de productos, desde electrodomésticos hasta computadores, hasta calzado.

Como parte de una “guerra económica”, se promulgó la llamada “ley de precios justos” que limitaba los márgenes de ganancias de los comerciantes al 30%.

“Con los descuentos, no nos queda nada. Ya hemos puesto a la venta los últimos artículos que teníamos y no sabemos cuándo nos enviarán nuevas remesas”, señala el gerente de la tienda de ropa Zara, la popular cadena española.

En la tienda era corriente ver a mujeres de todas las edades haciendo cola cargadas de ropa.

Ahora la tienda exhibe algunos artículos en una esquina, mientras los trabajadores, cuyos ingresos han sufrido debido al enorme impacto del descenso de sus comisiones por ventas, se la pasan jugando con sus teléfonos móviles.

Reponer las existencias no es tarea fácil en Venezuela, un país que importa la mayor parte de sus artículos de consumo, dado que los estrictos controles de cambio dificultan el acceso a dólares.

La situación se ve incluso más complicada por un sistema con tres tipos de cambios oficiales que van de 6,3 a casi 50 bolívares por un dólar. Sin olvidar además el marcado negro, donde a mediados de abril la divisa estadounidense se cotizaba a más de 60 bolívares.

“Para poder importar pedimos dólares. Pero las autoridades no siempre autorizan la cantidad que necesitamos”, dice el gerente de otra tienda, que pidió permanecer anónimo.

“Antes, completábamos la diferencia con dólares del mercado negro. Pero con los controles de precios, no podemos seguir así.”

La “ley de precios justos” está generando confusión entre los comerciantes, especialmente aquéllos que importan bienes y mercancías, señala Profranquicias, que representa a más de 500 empresas y 12.800 establecimientos.

“Es imposible argumentar que alguien que vende hamburguesas es tan útil como una empresa que vende tornillos o ropa o calzado. La utilidad de una empresa tiene que ver con muchos factores, especialmente con la inflación disparada,” declaró el presidente de Profranquicias José de Martín.

“Averiado. Se necesitan piezas de importación”, dice un letrero colocado en las escaleras mecánicas de un centro comercial de lujo en el centro de Caracas. La mitad de sus baños también están cerrados debido a la falta de materiales de limpieza.

En otro frente de la “guerra económica,” Maduro emitió un decreto en el que se establecía que los alquileres pagados por espacios comerciales no debían exceder el equivalente a cuatro dólares mensuales por metro cuadrado, en base al tipo de cambio del mercado negro.

También se ordenaron severos recortes en la cantidad que los comerciantes podían cobrar a las empresas para la limpieza y el mantenimiento de los centros comerciales.

“Todas estas medidas han tenido un enorme efecto en la manera en la que operamos los centros comerciales y si la situación no cambia, nuestro sector dejará de ser viable”, asegura Itriago, añadiendo que las reuniones con el gobierno Maduro habían sido prometedoras.

El declive de los centros comerciales tiene un efecto drástico sobre la vida cotidiana en un país que sufre unos altos niveles de crímenes violentos y la segunda tasa de homicidios del mundo, señala  De Martín.

“Los centros comerciales son un refugio, un lugar seguro donde las familias se reúnen, hacen sus compras, van a cenar o al cine. Sufrimos un deterioro del nivel de vida como resultado de unas políticas equivocadas”, señala.

 

Fuente Original: MoneyNews. “Venezuela’s Malls Empty Amid Economic Woes, Currency Controls, Devastating Inflation.”

MoneyNews. 18 de abril de 2014. AFP. 22 de abril de 2014.

http://www.moneynews.com/Markets/Venezuela-malls-economy-inflation/2014/04/18/id/566449/

Foto principal: AFP

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