Fuerzas de seguridad de Venezuela: Una élite asesina más allá de la ley

Por Marcel Ventura

The Daily Beast – Publicado el 22 de Abril, 2014

Mientras las protestas violentas se repiten, el número de muertos se ha reducido, sin embargo, las familias luchan desesperadamente por encontrar justicia para sus seres queridos que murieron en las manifestaciones a comienzos de este año.

La “Quema de Judas” es una larga tradición en Venezuela celebrada el domingo de Pascua. La gente fabrica muñecos gigantes hechos de ropa vieja para luego incendiarlos, recordando así la traición a Cristo. A menudo a Judas se le confiere el rostro de un político contemporáneo, y este año la imagen del presidente Nicolás Maduro ardió en llamas en medio de resonantes aplausos en los bastiones de la oposición en Caracas, Carabobo, Táchira y Mérida.

Tras un par de semanas de relativa calma, una vez más, las calles se llenan de gas lacrimógeno y la policía continúa disparando a manifestantes con perdigones de plástico y metal. Sin embrago, la realidad es que las multitudes son pequeñas, las lesiones son pocas e incluso los más enfurecidos se han cansado de un juego que parece no llegar a ningún lado.

Durante casi seis semanas, del 12 de febrero al 24 de marzo se produjo aproximadamente una muerte por día en manifestaciones contra el gobierno, para un total de 39 personas muertas. En las siguientes cuatro semanas otras dos han muerto. El ejército está alentando al público a pasar la página, como si todas esas muertes fueron de alguna manera accidentales, como si los responsables serán castigados; como si los problemas económicos y políticos masivos de Venezuela están en vías de solución. Pero, por supuesto, ninguna de esas propuestas es cierta.

Cuando el General Vladimir Padrino, el poderoso jefe del Comando Estratégico Operacional dijo, en una audiencia televisada el mes pasado, que “ningún soldado ha recibido órdenes de hacer daño, acosar o terminar la vida de ningún venezolano”, Rosa Orozco apenas prestó atención. Ella todavía estaba de luto por su hija.

Geraldine Moreno, una joven de veintitrés años de edad, estaba protestando pacíficamente en Carabobo, un estado del norte de Venezuela, cuando efectivos de la Guardia Nacional llegaron y dispararon perdigones de metal contra los manifestantes.

“Vinieron en 10 motocicletas, dos oficiales en cada una”, recuerda Orozco. “Llevaban el uniforme, el armamento obligatorio, e incluso había una mujer entre los que dispararon.”

Las armas están hechas para ser disparadas a cierta distancia para que los perdigones se extiendan en un amplio radio al salir del cañón, eso fue lo que sucedió al principio. Los perdigones impactaron en el rostro de Moreno, no el torso, no sus piernas. Luego, cuando sangraba en el suelo “un oficial le disparó a diez centímetros de distancia”, dice su madre, por lo que los perdigones nunca se propagaron, el cartucho entero atravesó el rostro de Moreno. Perdió su ojo izquierdo instantáneamente y finalmente murió el 22 de febrero.

Orozco sigue clamando por justicia. Pero después de dos meses nadie se ha hecho responsable. “Hemos hecho de todo”, dice ella, “pero hay funcionarios de alto nivel involucrados en el asesinato y el ministerio público no ha dado a conocer los archivos. ¿Puedes creerlo? ”

En Venezuela, por desgracia, nadie lo creería.

Fuerzas de seguridad de Venezuela

En el punto álgido de las protestas, un ingeniero fue asesinado a golpes por efectivos de la Guardia Nacional en camino al hospital. Un tiroteo loco, iniciado por un guardaespaldas del ministro de “paz”, finalizó con una bala en la cabeza de un estudiante. Un cocinero de 20 años de edad fue detenido por amenazar la seguridad nacional, pero absolutamente ninguna prueba fue presentada ante el tribunal. Cuatro hombres fueron torturados con electricidad aplicada a sus testículos. En una cárcel, en  donde personas fueron detenidas ilegalmente la llamada matutina es hecha con bombas lacrimógenas.

El General Padrino es un poderoso miembro de la milicia y en el mismo programa de televisión donde aseguró a la audiencia que en estos días la tortura y el comportamiento abusivo son la excepción, afirmó que 97 funcionarios están bajo investigación. No se sabe si el asesino de Moreno forma parte de ese grupo, e incluso si lo es, hay poca probabilidad de que sea castigado. Amnistía Internacional señaló en un informe reciente el estudio de 50 casos de tortura en donde, aunque los oficiales están detenidos, no hay evidencia de que los cargos han sido presentados formalmente.

Padrino se ha alineado políticamente con la versión oficial de los disturbios en los que los manifestantes supuestamente están financiados por Estados Unidos para derrocar a Maduro. Pero si es así, no parece preocuparle demasiado. Él sabe que en el mundo real las tendencias actuales se mueven a favor de los militares. Según las encuestas públicas y privadas, una mayoría significativa desaprueba al presidente, a las protestas y a la represión militar. Sin embargo, mientras los militares tengan las armas, no tienen por qué preocuparse tanto por estos números. La historia de Venezuela muestra una predilección por fuertes hombres uniformados. Fue así como el teniente coronel Hugo Chávez llegó al poder. Los 40 años anteriores a ello, cuando los civiles limitaban la influencia militar, ahora parecen recuerdos muy tenues.

Un caso como el de la muerte de Moreno podría muy bien conducir a la renuncia si sucediera en los Estados Unidos, pero en Venezuela ni un solo comandante se ha visto afectado. Como dice su madre, “no hay manera que podamos confiar en la policía o los militares.” Orozco dice que cuando exige los archivos militares y policiales del caso de su hija, “Ellos ya no vienen con excusas, sólo miran al suelo y murmullan.” Ellos creen tener el tiempo de su lado.

Cuando se quema la imagen del presidente Maduro, los soldados todavía pueden calentar sus manos alrededor de las llamas.

 

Fuente Original: Ventura, Marcel.  “Venezuela’s Security Forces: A Killer Elite Beyond the Law.” The Daily Beast.Abril 22, 2014. The Daily Beast Company LLC.

http://www.thedailybeast.com/articles/2014/04/22/venezuela-s-security-forces-a-killer-elite-beyond-the-law.html

Foto principal: Jorge Silva/Reuters

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