Avión de American Airlines aterrizando en Venezuela

La paradoja del viajero aéreo venezolano

Por Girish Gupta

The New Yorker – Publicado el 14 de abril de 2014

Hace un par de semanas, Severino Córdova, de 64 años y propietario de un restaurante, se subió a un bus en Caracas para realizar un viaje de cuatro días en el que atravesaría los Andes sorteando peliagudas zonas fronterizas en Colombia y Ecuador hasta llegar finalmente a Perú. Córdoba está cansado de la inestabilidad financiera de Venezuela, de la escasez de productos y del elevado índice de asesinatos. Tiene la esperanza de mudarse a Perú. “Por supuesto que preferiría volar”, dijo. “Pero no había asientos disponibles”. Córdova me cuenta que llevaba meses tratando de conseguir puesto en un avión, pero no hubo caso. La razón es que las políticas económicas que lo están llevando a abandonar Venezuela también dificultan enormemente que la gente salga del país en avión.

Viajero sale por tierra desde Venezuela

Hace más de una década, el gobierno del presidente Hugo Chávez estableció estrictos controles de cambio sobre el bolívar, la moneda venezolana. Los controles anclaron el bolívar al dólar y limitaron el intercambio entre ambas monedas. Debido a estas reglas, las aerolíneas que operan en Venezuela no tienen libertad para intercambiar sus bolívares por dólares como pueden hacerlo en otros países con un régimen de flotación libre. En lugar de ello, según la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (I.A.T.A.),  cada 15 días deben solicitar al gobierno la conversión de sus ingresos. Según I.A.T.A., entre 2009 y 2012 las aerolíneas típicamente recibían sus dólares seis meses después de solicitarlos, pero hacia finales de 2012 la demora de los pagos era de casi un año. Desde 2013, prácticamente ningún pago ha sido aprobado. “No conocemos otra situación similar en el mundo donde las aerolíneas tengan que enfrentar este tipo de problema”, comentó Peter Cerda, vice-presidente de I.A.T.A para toda América. “Es una situación extraordinaria, sin precedentes”. I.A.T.A. informa que el gobierno de Venezuela tiene una deuda de casi 4.000 millones de dólares a un grupo de 24 aerolíneas internacionales. Por su parte, el gobierno venezolano no ha suministrado detalles acerca de las demoras, pero el Ministro de Transporte, Hebert García Plaza, ha reconocido que existe una “cuenta pendiente”.

La reticencia a aceptar bolívares entre las aerolíneas ha llegado a tal punto que muchas han comenzado a limitar el número de boletos que están dispuestas a vender a cambio de bolívares; algunas incluso han suspendido por completo las ventas de boletos en bolívares. “Realmente están tratando de reducir su exposición”, comentó Savanthi Syth, analista del sector de aerolíneas de la asesora financiera Raymond James. “Mientras más tiempo pasen sin recibir pagos, mayor será la probabilidad de que reduzcan los boletos denominados en bolívares”. American Airlines, que viaja 48 veces a la semana a Venezuela, es la aerolínea estadounidense con mayor exposición al país y solo vende boletos en bolívares esporádicamente, a menudo solo con pocos días de anticipación. “No es que no haya lugar, el problema es que las aerolíneas se niegan a vender boletos”, me contó Yané González, parada al lado de Córdoba en el terminal de autobuses. (Tanto American Airlines como las autoridades venezolanas se negaron a responder nuestras preguntas para este artículo.)

Cuando la gente busca boletos de avión en Venezuela, ya sea por Internet o a través de agencias de viajes, los asientos muchas veces aparecen como “no disponibles”. Sin embargo, con gran frecuencia los vuelos salen medio vacíos de la capital. Da la impresión de que las aerolíneas a veces prefieren volar sin pasajeros que con pasajeros que paguen en bolívares. Los agentes de viajes no hacen sino encogerse de hombros cuando los clientes preguntan acerca de la poca disponibilidad de boletos. Los empleados de las aerolíneas recomiendan a los posibles pasajeros visitar los sitios web justo después de medianoche para ver si aparecen puestos disponibles, o simplemente intentarlo el día siguiente.

En aquellas ocasiones en que las aerolíneas venden boletos en bolívares, suele ser a precios mucho mayores que los de boletos comparables en otros mercados y así compensar el riesgo de no poder repatriar sus ingresos. Por ende, las tarifas aéreas muchas veces están fuera del alcance de la mayoría de los venezolanos. Por ejemplo, recientemente consulté a American Airlines cuál era su boleto más barato para un vuelo ida y vuelta entre Caracas y Nueva York, y me ofrecieron un boleto en clase económica por unos dieciséis mil bolívares. El gobierno venezolano emplea tres tasas de cambio oficiales; a la tasa “primaria” de un poco más de seis bolívares por dólar el boleto costaría más de dos mil quinientos dólares. Sin embargo, la demanda de dólares es tan alta que a veces la moneda estadounidense se transa en el mercado negro de Venezuela a más de diez veces la tasa oficial primaria. Esto significa que las personas que tienen acceso a dólares pueden comprar un boleto de dieciséis mil bolívares por poco más de doscientos dólares, siempre y cuando los boletos estén disponibles. Debido a esta situación, Venezuela se ha convertido en una especie de núcleo regional que atrae a personas con divisas fuertes que quieren viajar barato.

“Si la situación sigue evolucionando como en los últimos meses, es difícil predecir cuánto resistirán las operaciones de las aerolíneas”, dijo Cerda. El presidente Nicolás Maduro insiste en que las aerolíneas no deberían reducir sus vuelos a Venezuela. “Voy a tomar serias medidas contra aquellas que lo hagan”, dijo en el canal de televisión estatal el mes pasado. “Las aerolíneas que abandonen el país no podrán volver mientras nosotros estemos en el gobierno”. En enero, el gobierno ventiló la idea de ofrecer combustible barato a las líneas aéreas en lugar de dólares, pero según I.A.T.A. no se llegó a ningún acuerdo.

Las líneas aéreas no son las únicas empresas extranjeras que sufren las consecuencias de los estrictos controles de divisas. Las filiales de Toyota y Ford en Venezuela se han visto obligadas a recortar su producción de vehículos debido a que la escasez de dólares les ha impedido importar repuestos del extranjero. “Para el gobierno, la inversión privada es el enemigo”, dice el economista José Guerra, asesor de la oposición política de la administración Maduro y antiguo director del Banco Central de Venezuela.

Los problemas de la economía venezolana tienen repercusiones más amplias. A la escasez de boletos aéreos y repuestos para automóviles, se suma la de productos básicos como pollo, harina y papel higiénico. Es común ver largas filas de personas fuera de los supermercados en todo el país. Esas largas y a veces improductivas esperas, junto con la inestabilidad financiera generalizada, han sido un factor importante en las protestas antigubernamentales a lo largo y ancho del país durante los últimos dos meses.

El mes pasado, García Plaza dijo que el gobierno pagaría la deuda que mantiene con las líneas aéreas durante los próximos dos años, a las tasas de cambio vigentes en el momento en que se generaron los ingresos. Humberto Figuera, presidente de la Asociación de Líneas Aéreas de Venezuela, no se mostró muy convencido. “Ya veremos lo que pasa”, dijo después del anuncio.

 

Fuente Original: Gupta, Girish. “The Venezuelan Air-Traveller Paradox”. The New Yorker. 14 de abril de 2014. The New Yorker. 15 de abril de 2014.

http://www.newyorker.com/online/blogs/currency/2014/04/the-venezuelan-air-travel-paradox.html?mobify=0

Foto: Girish Gupta

Traducido por #infoVnzla

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