Venezuela: ¿El final de una revolución?

Por Maryhen Jiménez Morales

Aljazeera.com – Publicado Marzo 21, 2014

El proyecto bolivariano ha fallado en satisfacer a los ciudadanos venezolanos  en las esferas política, social y económica.

Divide et impera. Esta es una antigua frase. El Imperio Romano sabía que dividir sociedades era una estrategia poderosa para triunfar. La historia, sin embargo, ha dicho que este “triunfo” es temporal, y siempre acompañado de grandes pérdidas. Hoy, Venezuela es un país dividido, posiblemente el más polarizado en los últimos tiempos. División y antagonismo es una experiencia diaria, principalmente promovida por el gobierno.

Los venezolanos que protestan por un futuro mejor, son vistos como “fascistas”, y los que apoyan el régimen son llamados “ignorantes”.  Esta división va más allá de las fronteras nacionales y se ha manifestado tanto en los medios de comunicación internacionales como en las calles.

Después de quince años de Chavismo (nombre atribuido por el fallecido presidente Hugo Chávez), o Madurismo (por el actual presidente Nicolás Maduro), el país enfrenta una devastadora crisis. El propio Chávez advirtió, antes de asumir la presidencia, que si la revolución no cumplía lo prometido, la gente podía ir a las calles y destituirlo. Quizá esta ola de protestas cumple las profecías de Chávez y el final de la revolución bolivariana.

El caso de la economía de Venezuela

Ver la economía hoy, es como ver el hundimiento del Titanic. A pesar de que Venezuela tiene la más importante reserva de petróleo en el planeta, y la octava reserva de gas más grande del mundo, su economía se está ahogando. La promesa de Chávez de diversificar la economía y poner fin al modelo rentista de la cuarta república no se hizo realidad. Los economistas dicen que el modelo rentista empeoró bajo su administración.

Hoy Venezuela es más dependiente de los ingresos petroleros que antes. Mientras en 1999 el petróleo representaba el 76% de las exportaciones, en 2012, este número se elevó a 96%. La economía se mantiene sin diversificarse y el comercio ha sufrido un grave revés. Por otra parte, la necesidad de la producción nacional  disminuyó, debido que  el valor del tipo de cambio hizo que las importaciones fuesen  mas económicas aunado al aumento de los precios del petróleo.

La situación se ha agravado porque la producción del petróleo disminuyó debido al deterioro progresivo de la petrolera estatal venezolana PDVSA, causado por la falta de inversión y mantenimiento adecuados. Un hostil y antagónico ambiente de negocios dio lugar a la fuga y disminución de las inversiones extranjeras. El Banco Central de Venezuela calculó la inflación en 57.3 % para febrero del 2014; las perspectivas de que disminuya son poco prometedoras.

En un año, los precios de los productos de la cesta básica (según determinó el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Médica Venezolana) aumentó en un 66%; los venezolanos necesitarán 4.9 salarios mínimos para cubrir los costos básicos. Además, muchos de estos productos apenas se pueden encontrar. Estas cifras indican que la revolución económica no sucedió; de hecho, la economía está cerca de colapsar.

Represión de la disidencia

En el frente político, la división ha alcanzado su punto máximo. El apoyo del presidente Maduro va y viene. Mientras en abril del 2013 Maduro tenía menos de un 2% de ventaja sobre la oposición liderizada por Henrique Capriles; el apoyo al presidente aumentó después del escándalo de la tienda Daka, obteniendo un significante respaldo en las elecciones locales de diciembre.

Sin embargo, pareciera  que en estos días pierde apoyo popular rápidamente debido a la crisis económica y el aumento de los niveles de represión hacia los manifestantes. La base del chavismo está sufriendo.

El carácter antidemocrático del régimen de Maduro se ha puesto en evidencia. La libertad de expresión está padeciendo y la censura se ha generalizado. Los periódicos no tienen suficiente acceso a las divisas para comprar el papel y ser impresos. El Estado controla la mayor parte del espacio radial. Incluso Twitter, que inicialmente fue un medio de comunicación para los disidentes, sufrió algunas interrupciones en el servicio.

CNN fue amenazado y ha sido cuestionado por sus reportajes, mientras que al canal colombiano NT24 le fue bloqueada su transmisión. Miles de periodistas están bajo presión al hacer su trabajo ya que varios de sus colegas han sido detenidos.

En el pasado, el gobierno no ha vacilado en encarcelar a los opositores políticos, como es el destacado caso del ExMinistro de la Defensa Raúl Baduel y la exjueza María Lourdes Afiuni. Recientemente, el líder de la oposición Leopoldo López fue arrestado por incitar a protestar.

Cientos de manifestantes fueron arrestados en estos dos meses, y algunas pocas docenas siguen en la cárcel. Al menos 25 personas perdieron la vida y cientos han sido heridos. La ONU ha expresado su preocupación por el uso de la tortura y la detención arbitraria.

Realismo y Diálogo

Las promesas democráticas de la revolución para hacer políticas más participativas e inclusivas fueron un logro parcial del chavismo. Logró abrir las puertas a los pobres y marginados incluyéndolos en el proceso político. Al mismo tiempo, la revolución, en sus primeros días, logró mucho en lo concerniente al bienestar social.

La creación de misiones -programas sociales dirigidos a las clases bajas- impulsaron los indicadores sociales de Venezuela. La pobreza se redujo al menos en un 50 %, la matrícula escolar aumentó significativamente y los fondos para asistencia médica llegaron a personas que antes no tenían acceso a ésta.

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No obstante, en el proceso por promover la inclusión, la revolución gradualmente comenzó a excluir a aquellos que han expresado su desacuerdo. Por lo tanto, la democracia venezolana se ha convertido enparte participativa, mas no plural, mientras que el modelo  político revolucionario claramente ha colapsado.

No importa cuánto Maduro intentó exponer a los manifestantes como traidores a la revolución, es claro el hecho que sus beneficios comenzaron a disminuir hace tiempo, no sólo para la clase media, como a él le gustaría sugerir, sino para todo el mundo.

Las altas tasas de inflación, en los últimos años, han golpeado a los más pobres. Los servicios públicos, como el de salud, colapsaron en todo el país. Los hospitales públicos enfrentan escasez de medicina y problemas en los equipos médicos. Los hospitales privados están colapsando también, debido a la gran afluencia de pacientes desesperados por tratamiento, ya que no lo pueden obtener en ningún otro lugar.

A pesar de que Venezuela es un país con una gran riqueza de recursos, aún se producen cortes eléctricos, por no hablar de las largas colas que se forman en los supermercados para adquirir productos básicos.

El país está dividido, pero ya Maduro no puede gobernar más. La crisis está fuera de sus manos. Sin embargo, la confrontación política está también agotando a los venezolanos. Independientemente de su orientación ideológica, los venezolanos quieren paz. Lo que comenzó como una simple protesta estudiantil el 12 de febrero se ha intensificado debido a los grandes errores del gobierno. Estas semanas de violencia no han producido una adecuada respuesta gubernamental. Hoy la única salida es el dialogo.

No obstante, un dialogo implica el reconocimiento de la disidencia, la cual ha sido completamente ignorada o dejado a una lado en estos quince años. La supervivencia del gobierno depende del cese de las retóricas polarizadas y de la demostración de un auténtico compromiso con la democracia.

En el lado de la oposición, la gente tendrá que aceptar que el país está dividido en dos toldas políticas, que son igualmente grandes. A pesar de que la revolución ha fracasado en gran medida en lo económico, político y social, el chavismo aún tiene un gran apoyo.

Es obligación de la oposición trabajar en la aceptación de la existencia de las voces progubernamentales. Es momento de convertir las divisiones en unidad y firmar un nuevo contrato para llevar el país adelante.

 

*Maryhen Jiménez Morales es estudiante graduada en Estudios de Latinoamérica en St. Anthony College, Universidad de Oxford.

 

Fuente Original: Jiménez Morales, Maryhen, “Venezuela: The end of a revolution?” ALJAZEERA.com Marzo 21, 2014. Al Jazeera.  Abril 3, 2014

http://m.aljazeera.com/story/201431994958327581

Foto: EFE

Traducido por: #infoVnzla

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