El águila caza la mosca

Por John Attard Montalto

TimesOfMalta.com – Publicado el Marzo 21, 2014

Es comprensible que la atención esté centrada en Ucrania y en su crisis; mientras otra crisis se está desarrollando al otro lado del mundo, en Venezuela. Sin embargo, no es tan remota como para no acarrearnos algún tipo de consecuencia.

La crisis que se vive en Venezuela es la más grave que el gobierno del Partido Socialista ha enfrentado en una década, durante la que grandes multitudes han tomado las calles, tanto en contra como a favor del gobierno.

Un millar de personas han sido arrestadas y, a pesar que muchas de ellas han sido liberadas, otras permanecen detenidas, incluido un líder de la oposición. De igual modo, se han recibido denuncias de torturas, las cuales el gobierno primero negó,  pero que luego la fiscal general se comprometió a investigar. Al mismo tiempo, docenas de personas han sido asesinadas en las calles.

La presión política sigue aumentando en el país, por lo que Air Canadá ha decidido suspender sus vuelos a Venezuela, alegando motivos de seguridad. Por su parte, Venezuela ha decidido romper relaciones con Panamá por atreverse a expresar su preocupación por la evolución de los acontecimientos en un foro regional.

La solución de esta situación tiene implicaciones para Rusia. En el mundo pos-Guerra Fría, los dos países formaron una alianza que data desde los años de apogeo del difunto presidente Hugo Chávez, quien falleció el año pasado. Chávez se refirió explícitamente a la alianza como un contrapeso al dominio internacional de EE. UU.

En la práctica, esto significa que Rusia podría contar con Venezuela para apoyar varias de sus iniciativas, así como para usarla de plataforma y hacer uso de su influencia en América Latina para tratar de atraer más apoyo. Por ejemplo, cuando Rusia alentó el separatismo entre los países de su región, como lo ha hecho con Crimea, podía contar con Venezuela para dar un reconocimiento diplomático internacional a sus acciones.

Venezuela sigue siendo uno de los principales socios comerciales de Rusia, especialmente en lo relacionado a la importación de armas. El mes pasado, se anunció que Rusia está ampliando su presencia militar en América Latina, y Venezuela fue uno de los tres países mencionados en los que se alojará la mayor parte de la presencia rusa.

No obstante, esta sólida relación puede disolverse si ocurre un cambio de gobierno y el Partido Socialista es sustituido por otro partido que simpatice más con los EE. UU. Por lo tanto, es necesario reconocer la posibilidad  que esto ocurra debido a las actuales protestas.

Para comprobar que el gobierno se está tomando las cosas muy en serio tan solo hace falta ver el tratamiento del presidente Nicolás Maduro, sucesor de Chávez, para con uno de los principales líderes de la protestas, María Corina Machado.

Hace diez años, Machado desafío a Chávez en la Asamblea, describiendo las expropiaciones de las empresas privadas por parte del Estado como un robo. Chávez no se dignó a responder, y anunció, sin un dejo de humildad, que “águila no caza mosca”.

No obstante, la Asamblea, dominada por el Partido Socialistas, exigió esta semana que Machado sea sujeta a una investigación criminal por los cargos de traición y daños a edificaciones entre otros, a raíz de sus llamados a protesta.

Se podría concluir que Machado ya no es una mosca o que el presidente ya no es un águila. De cualquier forma, se ha producido un cambio significativo.

Aunque Machado está liderando las protestas, no se debe exagerar su papel: ella viene de una familia rica y a menudo es ridiculizada por no conocer la realidad de los pobres; mientras que las protestas están dominadas por intereses de la clase media. El año pasado, Machado se postuló para ser la candidata de oposición a la presidencia, pero no obtuvo el resultado esperado.

Las protestas comenzaron en diciembre, impulsadas por una inflación inédita, de un 56 %, la escasez de alimentos y la alta tasa de delitos violentos, una de las más altas del mundo.

En el otro bando, los pronunciamientos de Maduro no ayudan a su causa. Como respuesta a la escasez de alimentos, instó a los ciudadanos a reducir el consumo excesivo; lo cual, si bien probablemente fue concebida como un insulto velado a los sectores más ricos, se tomó como un llamado a comer menos.

Maduro asegura que la inflación ha sido causada por una “ninfómana” demanda de dólares y que el crimen es causado por la violencia en el cine, citando Spiderman 3 como un ejemplo.

Declaraciones como esas hacen que parezca como si el gobierno se exime de cualquier responsabilidad de hacer más para resolver estos problemas; lo cual, obviamente, exacerba las protestas.

Que la ira de los manifestantes sea suficiente para un cambio de gobierno dependerá sin embargo, de que las protestas se extiendan a otras clases sociales. Por los momentos, parece que los pobres son parte de la base de apoyo del gobierno de Maduro.

Las protestas aún podrían causar importantes efectos secundarios. Si Maduro decidiese invertir más dinero en la trastabillante economía, podría reducir drásticamente la ayuda económica que proporciona a Cuba y, en menor medida, Brasil. El golpe a la economía cubana sería tan fuerte como el que recibió tras la caída de la Unión Soviética, hace ya un cuarto de siglo; aunque la influencia de Venezuela también se reduciría.

Se dice que el aletear de una mariposa puede causar una tormenta al otro lado del mundo. Habrá que ver qué pasa cuando una supuesta águila mueve sus alas para cazar una mosca.

John Attard Montalto forma parte de la bancada del partido Laborista del Parlamento europeo.

 

Fuente Original: Attard Montalto, John. “Eagle hunts the fly”. TimesOfMalta.com. Marzo 21, 2014. timesofmalta.com. Marzo 31, 2014.

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