Otro ataque a la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV

¿Cuál es la sombra a vencer?

Por Hernán Zamora*

Crónicas del Asterión. Publicado el20 de marzo 2014 en Caracas, Venezuela

fauucv

El miércoles 19 de marzo de 2014 nuestros temores se hicieron realidad: llegaron la violencia y la muerte a escupirnos los rostros e invadirnos los ojos; a advertirnos que estábamos a merced de su voluntad; a intentar quebrarnos porque sí; porque le da su más abyecta y arbitraria gana de someter nuestra voces, porque sí.

Aproximadamente la 1:15 p.m. se instaló la asamblea convocada por el Centro de Estudiantes de la FAU UCV. Su objetivo no era otro sino reconocer e incluir la voz de los compañeros que no se sentían representados en el llamado a paro promovido por el Movimiento Estudiantil. Dicha asamblea se desarrolló en paz y sin sobresaltos, pero a las 4:45 p.m., cuando ya el debate llegaba a su fin y yo estaba a punto de irme, alcancé a ver un grupo de seis hombres que no reconocí como estudiantes de la FAU subiendo al ascensor. Aunque me pareció raro, pues se suponía que no había actividades en la torre de aulas, no les presté mucha atención. Sin embargo, muy pronto descubrí que los estudiantes también se habían percatado de la presencia de esas personas extrañas y, por esa razón, se dispusieron a tomar el control de los accesos en la Planta Baja y a obstruir las escaleras y el único ascensor (de cuatro) en funcionamiento desde hace años.

Me di cuenta de que en ese momento yo era el único profesor presente junto al grupo de 60 ó 70 estudiantes de la asamblea. Estaban también dos vigilantes y el señor y la señora que gestionan la cafetería. Me sentí en el deber de quedarme y acompañar a los estudiantes. No sabía qué otra cosa debía o podía hacer.

Las personas que habían subido se encontraban en el piso 8, donde está el Decanato, así que fuimos al mostrador de vigilancia a observar los monitores de las cámaras de seguridad. Ahí pudimos ver claramente a un grupo de hombres deshaciendo el mural de palabras que días atrás los estudiantes de la FAU habían realizado en las paredes de bloques huecos, para hacer visible hacia la ciudad nuestras demandas de SEGURIDAD, LIBERTAD, JUSTICIA, RESPETO y PAZ.

Aquello alteró aún más los ánimos. La mayoría de los estudiantes trataban de mantenerse unidos y presentes, pero el miedo y la rabia comenzaron a extenderse entre todos.

Me dirigí hacia los dos vigilantes y pregunté si habían solicitado ayuda al cuerpo de vigilancia central de la UCV. Dijeron que nadie acudiría y supe que estábamos completamente solos. Justo después alguien que apareció corriendo por las escaleras gritó que uno de los hombres, que ya se encontraban en el primer piso, estaba armado. Entonces los estudiantes bloquearon con más cosas las salidas de la escalera y del ascensor. Me comuniqué con una profesora amiga para que solicitara apoyo. Intenté comunicarme vía Twitter con Juan Requesens, con la Rectora y con el Secretario de la UCV. Les advertí de una situación que ameritaba el auxilio de vigilancia central. En ese momento recibí un Twitter que me advertía que un grupo de profesores se encontraba dentro de un salón del piso 1. Eran de un curso de postgrado y estaban ahí desde el principio de la tarde, tratando de sostener algún grado de “normalidad” académica. Seguí insistiendo, ahora con más ahínco, en tratar de convocar ayuda.

Los desconocidos llegaron al descanso de la escalera próximo a la Planta Baja. Por la pared de bloques huecos pregunté a uno de ellos quién era. Respondió que era de la UCV y que los teníamos secuestrados ahí. Algunos estudiantes también hablaron con ellos, les reclamaron haber deshecho el mural de la FAU, y ellos arguyeron que no estaban de acuerdo con esas consignas y que tenían el derecho a quitarlas. Creo haber escuchado que se definían “chavistas” y que no aceptaban “el fascismo” en la UCV.

Comencé a interceder ante los estudiantes para que los dejaran salir, pero ni siquiera logré calmarlos. Uno de los dirigentes del Centro de Estudiantes trataba de hacer lo propio, a él lo escuchaba una parte. Otra de las dirigentes insistía en que para dejar salir a los desconocidos debía exigírseles que repusieran el mural. A ella, otra parte la apoyaba.

Entonces los profesores que se encontraban en el piso 1 lograron bajar por el ascensor. Estaban nerviosos, pero se unieron a quienes tratábamos de interceder para dejar salir a los desconocidos. Los estudiantes entraron en razón y abrieron paso. En la Planta Baja ya sólo quedaba la mitad de los estudiantes reunidos al principio de la asamblea.

Fue cuando vimos llegar a dos o tres motorizados. Quienes estaban encerrados en la escalera se habían comunicado con gente de fuera de la Facultad. Eran las 5:59 p.m.

El horror

Justo en ese instante un grupo de personas con capuchas y armas entró gritando y desparramándose en todas direcciones. Unos venían hacia mí.

La mayor parte de los estudiantes salieron corriendo hacia el fondo de los pasillos de la Planta Baja, donde quedaron atrapados. Otro grupo se dirigió hacia el estacionamiento y logró salir a tiempo. Yo me quedé paralizado en el vestíbulo de los ascensores. No sabía qué hacer. Observé a uno de los encapuchados arrojar algo hacia el fondo de los pasillos, y a otros dos con armas. Todos portaban palos o barras, forrados de algo que no identifiqué. Amenazaron a los señores de la cafetería y uno de los que iba armado con pistola se dirigió hacia mí, me empujó, me arrinconó contra una columna y me preguntó si yo era profesor. Balbuceé que sí. Bajé la mirada y comencé a sentir una presión intensa dentro de mi cabeza (temí una subida de tensión). Me dejó tranquilo y se dirigió hacia otro profesor joven, que estaba frente a nosotros. Lo empujó y lo golpeó, acusándolo de ser uno de los que armó las barricadas y de atreverse a secuestrar a la gente. Le quitó el celular y lo golpeó otra vez. Pero, en realidad, los profesores no les interesábamos. Me di cuenta de que habían entrado para cazar a los estudiantes. Los otros encapuchados perseguían, atrapaban y arrastraban a los jóvenes mientras los golpeaban con palos. Escuché algunas detonaciones. Oí gritos y llantos de horror. Temí que estuviesen disparando y que ya hubiesen herido a alguien. Me moví hacia el foyer del auditorio y me apoyé contra la pared esperando que en cualquier momento me pusieran una pistola en la cabeza y hasta ahí llegaría mi vida.

Fui testigo de cómo llevaban a un estudiante a rastras hacia la antesala de la biblioteca. No pude correr a ayudarlo y me avergoncé de mi cobardía. Sólo me movía pegado a la pared tratando de escurrirme hacia la salida, al mismo tiempo que el gas lacrimógeno se extendía por doquier. Atravesé aquella nube, casi sin ver ni respirar. En todo momento esperaba sentir un golpe, un tiro, una mano en mi cuello. Llegué al corredor oeste, que se dirige hacia Ingeniería. Me detuve, sintiéndome miserable por no tener la entereza para ayudar a los estudiantes. Junto a mí estaba el otro profesor. Comenzamos a caminar, tratando de huir sin correr, y vimos cómo unos encapuchados que montaban guardia detuvieron al dirigente estudiantil. Él levantó las manos y temí lo peor, pero le requisaron el bolso y luego lo dejaron ir. Los tres seguimos despavoridos, caminando en dirección hacia el Decanato de Ingeniería. Todas las personas que veíamos alrededor, sin importar lo que estuviesen haciendo, nos parecían asociadas al grupo armado que estaba atacando a la FAU.

Alcanzamos la salida de las Tres Gracias, llegamos a la estación del Metro. Eran las 6:17 p.m. Ahí estaban varios de los estudiantes de la FAU y otras personas de la UCV. Nos sentimos aliviados al vernos los unos a los otros y, al mismo tiempo, compartimos la angustia de no saber nada del resto de nuestros compañeros. Entonces un grupo de motorizados llegó desde la UCV al portal de las Tres Gracias y presos del miedo bajamos corriendo hacia el interior de la estación. El pánico derrumbó a una estudiante y varios jóvenes tuvieron que asistirla. Alcanzamos el andén y esperamos el tren. Ya adentro, muchos reventaron en llanto. La gente en el tren nos miraba con incredulidad, y una pasajera le decía a su amiga que es el Tweeter lo que nos ha vuelto locos. Sentí agrietarme de tristeza.

Cuando llegamos a la estación de Plaza Venezuela percibía como una amenaza a todas las personas que había a mí alrededor. Apenas pude, llamé a mi esposa para avisarle que estaba sano y salvo aunque humillado y aterrado. Eran las 6:30 p.m. y el trayecto de las dos simples cuadras que hay entre esa estación y mi casa fue el más largo que he recorrido en toda mi vida.

Cuando pude traspasar el portón del edificio donde vivo, creí respirar de nuevo.

Al ver a mi esposa y a mi hijo esperándome, supe que Dios me había llevado con bien hasta sus brazos. Hasta mi verdadero hogar.

El parte del Director de la Escuela de Arquitectura

Los desconocidos que inicialmente ingresaron a la FAU sustituyeron la palabra SEGURIDAD del mural, por la palabra CHÁVEZ, que no completaron. Luego de haber salido de la FAU, ese grupo de personas regresó con un refuerzo de aproximadamente 20 a 30 sujetos, algunos de ellos motorizados y con armas de fuego. Ese grupo persiguió a los estudiantes y los acorraló en la Planta Baja. Allí los desnudaron, vejaron y golpearon con mucha agresividad. Además, les robaron todas sus pertenencias.

La acción de esta banda delictiva dejó un saldo de 12 heridos, de los cuales 8 ingresaron al Hospital Clínico Universitario y 4 en la Clínica Las Ciencias de Los Chaguaramos. Fueron tratados por múltiples contusiones en cráneo y por heridas, cortadas, fracturas de tabique nasal y de cúbito, a causa de los golpes que recibieron con tubos y palos en distintas partes del cuerpo.

El Decano y el Director acompañaron a los estudiantes que ingresaron al HCU hasta que todos fueron dados de alta. Dos de ellos con supervisión médica, uno con reducción ortopédica de fractura de cúbito y otro con reducción quirúrgica de fractura de tabique nasal.

La Rectora visitó a los heridos que estaban en la Clínica Las Ciencias de Los Chaguaramos y decidió suspender las actividades de la UCV.

El Decano, por su parte, también suspendió las actividades de la FAU indefinidamente.

Mi reflexión acerca de lo vivido

Como una de las actividades promovidas dentro del espíritu del Paro Activo, el profesor de filosofía en la USB, Erick del Búfalo, tuvo la gentileza de aceptar la invitación que le hicieran algunos compañeros para que nos permitiera escuchar en la FAU su disertación que sobre el fascismo él había hecho hace pocos días en la Librería Lugar Común.

Su exposición, iniciada a las 10:10 am, fue magistral y amablemente pedagógica. Esclarecedora, equilibrada y sumamente responsable. Dos lecciones interpreto y destaco ahora de lo que trató de comunicarnos: una, que el fascismo se ejerce desde el poder de un Estado que identifica como enemigo a quien no lo reconozca y acepte con absoluta veneración; la otra, que la dictadura de las mayorías es oclocracia y eso nada tiene que ver con la verdadera democracia, la cual es el irrestricto respeto por los derechos universales del ser humano.

La asamblea de los estudiantes de Arquitectura fue un hermosísimo y valioso esfuerzo por poner en práctica una verdadera democracia, al desear reconocer, respetar y valorar la voz de quienes disienten de los propósitos y acciones del Movimiento Estudiantil, orientándose a la búsqueda de propuestas responsables que incluyan todas las versiones y procuren una conciliación entre todos los miembros de nuestra comunidad universitaria.

Los eventos posteriores a la asamblea me mostraron cómo el miedo y la rabia nos enajenan y nos ponen en situación de peligro y de peligrosidad hacia nuestros conciudadanos. Nuestras reacciones nos situaron al borde de una locura colectiva. La irrupción del grupo armado y violento dentro de la FAU es otro caso más de las agresiones que sufren la Universidad y la sociedad venezolanas por causa de la política que el “gobierno” (régimen) ha sostenido al fomentar y mantener grupos paramilitares, adoctrinados para atacar a una parte de la ciudadanía, bajo la excusa de “defender a la revolución”.

Lo que vivimos ayer es sólo una fracción de la realidad que, en mayor escala y gravedad, han estado viviendo nuestros conciudadanos de San Cristóbal, Mérida, Valencia, Maracay, Ciudad Guayana, Altamira, Chacao, Los Ruices, Montalbán y tantas otras localidades de nuestro país. Es apenas un pálido reflejo del miedo con el que diariamente viven los venezolanos que habitan en los barrios.

Desde otra perspectiva, a los datos concretos de más de setenta actos vandálicos y criminales que han asediado a la comunidad y al patrimonio de la UCV durante estos quince años, nunca resueltos por la justicia, se suman este ataque a la FAU y las condiciones de allanamiento de nuestra autonomía universitaria, ejecutada por fases por parte del régimen en todo este tiempo: insuficiencia presupuestaria plena, intervención política, discriminación y represión.

Ante este brutal ataque, en mi opinión, es evidente que la Universidad está prácticamente imposibilitada de cumplir con la misión que la sociedad le exige. Y sin embargo, la universidad es el único bastión que el régimen no ha podido conquistar para tener el control total y absoluto de todo el sistema institucional del Estado.

Es esta es la verdad que actualmente los universitarios venezolanos estamos en el deber de reconocer y exponer ante el país y el mundo: estamos enfrentados a un régimen dictatorial militarista, oclocrático, autocrático, anómico, corrupto, forajido, de rasgos fascistoides y talante tiránico.

Es un régimen enemigo de la Universidad.

En este momento, esa es la sombra que la UCV y todas las Universidades venezolanas estamos en el deber de vencer]

 

*Hernán Zambrano Arquitecto y escritor. Desde 1998 es profesor en Diseño arquitectónico, docente adscrito al Taller de Arquitectura y Urbanismo Escuela Popular de Arquitectura (TAU+EPA) e investigador del Centro de Estudios del Espacio Arquitectónico (CEEA), en la Escuela de Arquitectura Carlos Raúl Villanueva de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo en la Universidad Central de Venezuela.

Foto: sacada de la fuente original “crónicas del asterión”.

http://cronicasdelasterion.blogspot.com.es/2014/03/otro-ataque-la-facultad-de-arquitectura.html

#infoVnzla

 Traducción de esta crónica al inglés

 

3 thoughts on “Otro ataque a la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UCV”

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