La trágica soledad de los estudiantes venezolanos

Por Isaac Nanon-Serfaty

Le Huffington Post Québec – Publicado el 24 de marzo de 2014

Venezuela atraviesa una crisis que es difícil de explicar si partimos de presupuestos propios de la racionalidad político-económica. Un país petrolero que desde hace doce años ha vuelto a vivir un boom en ingresos (la estimación es de 900 millardos de dólares), hoy vive una escasez de productos básicos (falta de todo, harina, aceite vegetal, medicamentos, papel higiénico, y la lista no cesa). Las compañías aéreas reclaman una deuda de 3 millardos de dólares (Air Canadá decidió suspender los vuelos a Venezuela y DHL anunció la cancelación del servicio de correos en ese país), y la industria local se paraliza a causa de la falta de materia prima. Esta crisis económica se combina con una crisis social marcada, a su vez, por una desbordada violencia criminal (24 mil personas asesinada en el 2013), y un malestar que se propaga por todo el país a causa de un gobierno corrupto y torpe.

Los estudiantes universitarios se han convertido en la vanguardia de un movimiento de protesta nacional. Los más jóvenes denuncian el régimen autoritario de Nicolás Maduro, heredero de Hugo Chávez, quien decidió reprimir el movimiento de protesta recurriendo a las fuerzas militares y a milicias paramilitares. Las fuerzas de seguridad han detenido a más de 1600 personas, y alrededor de 50 siguen en prisión. También se cuentan al menos 57 casos de torturas. Los poderes públicos, teóricamente encargados de proteger los derechos de los ciudadanos, obran como brazo jurídico del ejecutivo, yendo en contra de todo principio constitucional, así como de las convenciones de los derechos humanos suscritos por Venezuela.

El gobierno de Maduro insiste en que enfrenta un sostenido “golpe de Estado”, aparte de estas acusaciones sin fundamento, aún el régimen no ha mostrado pruebas de tal conspiración. Sin embargo, Maduro y sus acólitos se sirven de un aparato propagandístico controlado por el Estado para repetir mentiras ad nauseam. El régimen también ejerce una censura directa e indirecta sobre los medios privados. Algunos de ellos han devenido abiertamente progobierno, porque están al servicio de los “boliburgueses”, nombre que se da a los nuevos oligarcas que han hecho fortuna durante la revolución chavista.

La fachada democrática del régimen de Nicolás Maduro, quien ganó una cuestionada elección en abril de 2013 (según cifras oficiales el chavismo habría ganado por el estrecho margen de un 1.5%), ha sufrido fisuras importantes en estas últimas semanas. Ahora vemos el rostro de un régimen militarista que se sirve de la fuerza para reprimir a los ciudadanos que protestan. A todo esto se añade la utilización de milicias paramilitares (conocidos como “colectivos”), financiados y armados por el régimen, y que atacan con total impunidad a los ciudadanos.

A pesar de todas las evidencias, las fotos, los vídeos y los testimonios sobre los asesinatos, represión y torturas que circulan en las redes sociales, los organismos regionales y del hemisferio siguen demorando cualquier condena al régimen de Nicolás Maduro. Los intereses económicos (Venezuela compra votos en estos foros gracias al dinero del petróleo), ciertos cálculos geopolíticos (la inclinación hegemónica de Brasil), y la debilidad de los Estados Unidos en el escenario del hemisferio (Obama frente a la crisis en Crimea y el resurgimiento de la Guerra Fría), contribuyen a la parálisis de un sistema interamericano que debería tomar medidas contra los jefes civiles y militares implicados en estos crímenes y violación de los derechos humanos.

Nicolás Maduro intentó, al menos desde una postura retórica, de articular puntos para un “diálogo” con el gobierno de Barack Obama (Venezuela había decidido retirar a su embajador en Washington en el 2010). Nombró a Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional y segundo al mando de la “revolución”, como autoridad negociadora. Detrás de esta decisión se sospecha la presión de altos rangos de la armada que tienen cuentas en bancos de los Estados Unidos. Por su parte, el senado americano ya ha asomado la posibilidad de congelar cuentas de ciertos personajes del gobierno. La tragedia venezolana queda en un lugar secundario en el contexto mundial actual. Mientras, las fuerzas democráticas luchan en su soledad contra un monstruo dictatorial sin escrúpulos.

Fuente Original: Nanon-Serfaty, Isaac.”La tragique solitude des étudiants vénézueliens”. Le Huffington Post Québec. 24 de marzo de 2014. La Presse. 24 de marzo de 2014.

http://quebec.huffingtonpost.ca/isaac-nahonserfaty/venezuela-crise-manifestations_b_5000048.html?utm_hp_ref=tw

Foto principal:  Elyxandro Cegarra Gomez

Traducido por #infoVnzla

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