Presidente de Venezuela arremete con palabras agresivas y fuerza bruta

Por Emilia Díaz-Struck y Nick Miroff.

The Washington Post. Publicado el 19 de marzo de 2014.

CARACAS, Venezuela — Con renovados aires de fanfarrón y una lluvia de gases lacrimógenos, el presidente venezolano Nicolás Maduro ha actuado intensamente en los últimos días para extinguir las protestas contra su gobierno que empezaron hace un mes. Ha enviado fuerzas de seguridad para desmontar las barricadas en las calles y se burla de sus oponentes con insultos soeces.

El lunes antes del amanecer, cientos de guardias nacionales ataviados con equipos anti motín llegaron a la Plaza Altamira de Caracas para retomar el control de esta zona privilegiada de la capital, símbolo central de la campaña contra el gobierno.

El martes, la plaza permaneció militarizada; y aunque pequeños grupos de manifestantes se colocaron frente a los vehículos que se detenían en los semáforos, no intentaron bloquear el tráfico ni reconstruir las barricadas.

Maduro dijo que sus fuerzas seguirían “liberando” las áreas ocupadas por los endurecidos manifestantes que ha empezado a llamar “Chuckys”; en una aparente referencia a las películas de terror protagonizadas por el muñeco pelirrojo homicida “Chucky”.

“Prepárense, Chuckys. Vamos por ustedes”, dijo antes de enviar las tropas.

La nueva ofensiva del presidente amenaza con debilitar las protestas lideradas por estudiantes; las cuales comenzaron el mes pasado en el occidente de Venezuela y se han expandido a las principales ciudades del país impulsadas por la escasez de alimentos, el crimen creciente y la mano dura como respuesta de Maduro a las protestas. Cientos han resultado heridos y al menos 29 han muerto, incluyendo un solado que falleció el lunes después de recibir un tiro en la cabeza cerca de una barricada, según las versiones de oficiales militares.

Las manifestaciones, aunque han llegado a ser multitudinarias y a veces violentas, no han representado un reto significativo para la estabilidad de Maduro; quien fue elegido en abril (2013) después de la muerte de su predecesor y mentor, Hugo Chávez, que permaneció en el poder durante 14 años.

En las últimas semanas, Maduro ha invitado reiteradamente a participar con él en conversaciones “de paz” a los manifestantes, líderes de oposición e incluso a funcionarios de los Estados Unidos, a quienes acusa de tratar de desestabilizar su gobierno. Pero las invitaciones y palabras de “amor” y “afecto” vienen envenenadas con lo que más bien parecen pataletas infantiles cargadas de burla.

El fin de semana, en un discurso repleto de referencias a tipos de “Chucky”, Maduro calificó de “Chucky Loco” al líder opositor encarcelado Leopoldo López, quien se encuentra en una prisión militar desde hace un mes acusado de instigar a la violencia. Otra prominente figura de la oposición, la congresista María Corina Machado, es también una “Chucky Loca”, de acuerdo a Maduro.

Luego hizo un chiste incoherente y procaz al llamar “Chucky Lucky” a Henrique Capriles, líder de la oposición que fue derrotado por Maduro en la elección del año pasado con una diferencia de 1,5 por ciento. El trasfondo del comentario era que Capriles, al visitar África, habría sido agredido sexualmente por un enorme gorila y tuvo la suerte de sobrevivir.

Estos ejemplos de “teatro burlesco” y “radicalismo verbal” por parte de Maduro parecen burlarse de las ofertas de diálogo, han comentado los estudiantes en el occidente de Venezuela donde los enfrentamientos han sido más intensos.

“Todos los días hay más represión contra los manifestantes por parte de grupos armados y soldados”, dijo Liliana Guerreo, líder estudiantil de la Universidad de Los Andes.

Los estudiantes dicen que han tratado de organizar marchas pacíficas y han sido reprimidos con gas pimienta y gas lacrimógeno, lo que hace que les sea muy difícil persuadir a otros venezolanos descontentos a que participen.

Los líderes estudiantiles dijeron que el miércoles realizarían una asamblea nacional en Caracas para reagruparse y definir un curso de acción. “Tendremos las discusiones internas que necesitamos para permanecer unidos en oposición a un gobierno que ha criminalizado la protesta”, dijo en Caracas Juan Requesens, presidente de la federación de estudiantes de la Universidad Central de Venezuela.

Si las protestas pierden fuerza en las próximas semanas —según los analistas—, Maduro no tendrá un incentivo para acceder a las demandas de los estudiantes y otras figuras de oposición que han condicionado su participación en las “conversaciones de paz” a la liberación de manifestantes encarcelados y la insistencia de que tales conversaciones se transmitan en vivo por televisión.

Maduro y su Partido Socialista Unido controlan todas las ramas del gobierno y la vasta mayoría de las gobernaciones de estado de Venezuela, y les fue bien en las elecciones municipales de diciembre, así que no se sienten “débiles ni ilegítimos”, dijo David Smilde, miembro de alto nivel de la Oficina de Washington para América Latina y calificado experto sobre Venezuela.

Smilde dijo que el gobierno de Maduro “siente que está en el asiento del conductor y sólo dialogará en sus propios términos”.

 

Fuente original: Día-Struck, Emilia y Nick Miroff, Nick. “Venezuela president pushes back, using bellicose words and brute forcé”. The Washington Post. 19 de marzo de 2014.

http://www.washingtonpost.com/world/venezuela-president-pushes-back-using-bellicose-words-and-brute-force/2014/03/18/55357a74-aecf-11e3-b8b3-44b1d1cd4c1f_story.html

Foto original: Carlos Garcia Rawlins/Reuters

Traducido por #infoVnzla

@infoVnzl

One thought on “Presidente de Venezuela arremete con palabras agresivas y fuerza bruta”

  1. Como toda dictadura militar también controla los poderes públicos. Es decir, en Venezuela los poderes Ejecutivo, Legislaitivo, Judicial y Electoral, están en manos del estado. No hay independencia de poderes. Es imposible una salida pacífica y democrática.

Comments are closed.