En Venezuela se acaba de inventar la tarjeta de fidelidad más perturbadora del mundo

Por Roberto A. Ferdman

QUARTZ. Publicado el 17 de marzo de 2014

Al presidente Nicolás Maduro se le acaba de ocurrir una nueva idea para combatir la escasez de productos básicos en Venezuela: mantener un registro electrónico de lo que compra todo el mundo.

Maduro anunció sus planes para lanzar lo que él ha dado en llamar la tarjeta de abastecimiento seguro, que permitirá a los venezolanos suscribirse y recibir beneficios, tales como descuentos, en los supermercados propiedad del Estado. “Al igual que en otros supermercados del mundo, se ofrecerá una serie de iniciativas para motivar y premiar a todos los que participen en la misión alimentación”, anunció Maduro a un grupo de partidarios durante el fin de semana.

La tarjeta, tal como la mostró Maduro, llevará los colores de la bandera venezolana:

loyaltycard

Sin embargo, difícilmente esto baste para que todo el mundo se muera de ganas por usarla.

Según Maduro, la intención es ayudar a minimizar el impacto del inevitable incremento de precios en los supermercados y reducir las prácticas oportunistas de contrabando. La escasez de productos básicos ha imposibilitado o encarecido la obtención de artículos como papel higiénico, azúcar, harina y huevo. Según la Oficina Nacional de Estadística, al mes de enero los venezolanos no tenían acceso a más del 25% de las cosas que buscaban. Aunado a esto, la inflación se ha disparado. Aunque se desconocen los detalles precisos de cómo funcionará la tarjeta, se entiende que operará como un mecanismo de subsidios mediante un sistema de premios y promociones.

No obstante, la Asociación Nacional de Usuarios y Consumidores (Anauco), una asociación civil venezolana sin fines de lucro, opina que el programa de la tarjeta es una treta para reforzar las formas de control sobre los gastos de los venezolanos. Según Anauco, se trata básicamente de una tarjeta de racionamiento, sólo que bajo un nombre diferente. En realidad se pretende llevar a cabo “un racionamiento de las compras, pues se ha declarado que las mismas no se podrán realizar diariamente”, comentó a El Universal, Luis Vicente León, presidente de la consultora local Datanálisis.

El temor es que al llevar un registro de las compras de los venezolanos, el gobierno podrá hacer uso de los datos para posteriormente controlar el suministro mediante el establecimiento de límites sobre las compras. Sin embargo, lo que el país realmente necesita es que el mercado dicte los precios por medio los cuales el gobierno, y las cadenas privadas, puedan abastecerse de alimentos e insumos para dar respuesta a la demanda de los ciudadanos, y así evitar, por ejemplo, otro déficit de 40 millones de rollos de papel higiénico. En un entorno que coquetea con la hiperinflación, el gobierno de Maduro ha optado por instrumentar controles de precios artificiales. Sin embargo, la baja de precios ha llevado a los productores locales a reducir el abastecimiento, y ha conducido a una mayor escasez y una inflación incluso más alta. El programa de la tarjeta de abastecimiento probablemente no sea más que otra manera oculta de correr la arruga de los problemas económicos del país.

Fuente Original: Ferdman, Roberto, F. “Venezuela has just invented the world’s creepiest supermarket loyalty card”. QUARTZ. 17 de marzo de 2014. QUARTZ. 18 de marzo de 2014

Venezuela just invented the world’s creepiest supermarket loyalty card

Foto principal: Reuters/Carlos Garcia Rawlins

Traducido por #infoVnzla

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