Diosdado Cabello sentado detrás de Nicolás Maduro durante la sesión de memoria y cuenta de la nación (Reuters/The Atlantic)

El Frank Underwood de Venezuela

Detrás de las escenas diarias de protestas en contra del gobierno, otra lucha por el poder se lleva a cabo.

Por Daniel Lansberg-Rodríguez.

The Atlantic. 6 de marzo, 2014.

Conozcan a Diosdado Cabello: presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, vicepresidente del partido en poder, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), y un despiadado pragmático por excelencia. Si los creadores de “House of Cards” estuvieran interesados en expandir la franquicia hacia el sur, deberían conocer al Frank Underwood de Venezuela.

En las últimas semanas, la crisis política en Venezuela – protestas masivas ante una economía sacudida, una escasez desenfrenada, el crimen remontado, y una polarización ideológica – ha sido representada en los medios internacionales principalmente como una lucha entre un gobierno monolítico y los restos aislados de una tradicional clase media. Pero esta descripción es superficial; varias tramas, tanto personales como sociales, se llevan a cabo bajo la superficie. Una de ellas es la amarga disputa por el alma del partido y por el futuro de la nación entre el sucesor de Hugo Chávez y el casi sucesor.

Para uno de los contendientes, el presidente Nicolás Maduro, la agitación en Venezuela ha sido profundamente dañina. Se le critica por recurrir rápidamente a la violencia del estado para lidiar con manifestantes desarmados, lo cual ha dejado 18 fallecidos. En apariciones públicas se le nota cada vez más cansado y más que un poco trastornado.

Para el otro contendiente, Cabello, la agitación política ha aumentado. Repentinamente está en todas partes. Cuando la policía declaró que buscaba al famoso representante de la oposición, Leopoldo López, fue Cabello quien negoció la entrega con su familia. Luego, durante el arresto – una situación absurda donde López se entregó durante una manifestación – fue Cabello quien apareció de nuevo para escoltarlo a la cárcel (a pesar de no tener autoridad ni política ni judicial), y aparentemente para “resguardar su seguridad”. Poco después, cuando las autoridades se enfrentaron con Ángel Vivas, un ex general renegado quien se acuarteló en su hogar desafiando una orden de arresto, fue Cabello – no Maduro – quien jugó el papel oficial más visible en el dramático enfrentamiento.

Es más, tan solo días después del llamado de López a las protestas en contra del gobierno, los medios del Estado anunciaron que Cabello tendría su propio programa semanal de televisión. El primer episodio contó con una visita “sorpresa” de Maduro, y con un video musical de la hija de Cabello, Daniella, cantándole una balada al fallecido Hugo Chávez. El video se hizo viral entre los seguidores del gobierno, y Daniella se ha mantenido en los titulares luego de haber “perdonado” públicamente a un joven oponente del régimen, quien le había mandado un tweet amenazándola.

En otras palabras, mientras Venezuela conmemora el primer aniversario de la muerte de Chávez, la lucha entre Cabello y Maduro se intensifica. Y parece que Cabello va ganando.

Diosdado Cabello comenzó su carrera política como compañero de armas subalterno de Chávez en las Fuerzas Armadas, durante un golpe fallido contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez en 1992. El plan falló, y a Cabello se le encarceló brevemente por su participación. Después de salir en libertad, asistió a Chávez durante su primera exitosa candidatura presidencial en 1998, y desde temprano se caracterizó por su dureza y eficacia.

Desde entonces, su trayectoria política ha sido extraordinaria, tanto por su duración (Chávez hacía rápidamente a un lado a cualquier posible rival), como por su variedad. Sus cargos han incluido breves períodos como Ministro de Planificación, de Justicia, del Interior, de Obras Públicas, de Viviendas, junto con otras extensiones como Gobernador de Estado, Jefe de La Comisión Nacional de Telecomunicaciones, Jefe del Gabinete de Chávez y Jefe de Campaña presidencial. Luego de un fallido intento de golpe en el 2002, que sacó brevemente del poder a Chávez, Cabello, entonces vicepresidente, incluso asumió la presidencia – una ocupación efímera que duró apenas horas hasta que el mismo Chávez pudo ser ubicado y el orden constitucional (o lo que pasa por ello en Venezuela) fue restaurado. Diez años después, con un Chávez convaleciente, muchos pensaron que Cabello podría ser nombrado como su heredero, pero en vez se le otorgó el cargo al actual presidente, Nicolás Maduro.

Hoy, como presidente de una legislatura venezolana unicameral regida por el socialismo, Cabello, de 50 años de edad, manda sobre su terreno con una brutal eficacia. Para el deleite de la encarnación del personaje de Kevin Spacey, Cabello frecuentemente sobrepasa a Frank Underwood. Bajo su supervisión, se ha vuelto un hábito que la Asamblea Nacional ignore por completo los obstáculos constitucionales – impidiendo en repetidas ocasiones que los miembros de la oposición tomen la palabra durante la sesión, suspendiendo sus salarios, retirándole la inmunidad parlamentaria a legisladores problemáticos y, en una ocasión, hasta presidió la golpiza física a legisladores opositores durante una sesión de la Asamblea Nacional.

En una parte del mundo, donde el carisma lo es todo, Cabello – cuyo primer nombre es Diosdado, lo que significa “Dado por Dios” – es bastante peculiar. No acumula su influencia como encantador de las masas, sino como un maestro manipulador de los que están a su alrededor. Haciendo uso artísticamente de su posición e influencias, destruye a sus enemigos sin misericordia, remunera generosamente a sus amigos, y hasta ayuda a llenar puestos del gobierno con miembros de su propia familia. Su esposa es miembro de la Asamblea Nacional, su hermano está a cargo de la autoridad de impuestos nacional, y su hermana es delegada de Venezuela en las Naciones Unidas.

De estas maneras, Cabello ha acumulado influencia con los principales votantes, tales como hombres de negocio adinerados y de las fuerzas armadas, de los cuales 36 generales se graduaron de la Academia Militar en la misma promoción que Cabello. Se rumora que las actividades de Cabello se extienden a terrenos más sospechosos, incluyendo supuestos vínculos con gremios narcotraficantes y con organizaciones criminales. Un telegrama de 2009 de la Embajada de los Estados Unidos que se filtró a través de Wikileaks, señala a Cabello como un “polo principal” de corrupción dentro del régimen, y lo describe como “acumulando gran poder y control sobre los sistemas del régimen, al igual que una fortuna privada, frecuentemente lograda a través de intimidación tras bastidores”. El comunicado también contempló la especulación de que “el propio Chávez podría estar preocupado por la creciente influencia de Cabello, pero incapaz de disminuirlo”.

Esta estrategia tiene sus desventajas. Los opositores al régimen detestan personalmente a Cabello, quienes lo ven como un mafioso abusador, y que también crea profunda desconfianza dentro de muchos de los propios seguidores del gobierno, quienes lo ven como un corrupto, oportunista, excesivamente ambicioso, y no lo suficientemente comprometido con los principios del Partido Unido Socialista.

Y tal como el personaje de Frank Underwood, Cabello es excelente obteniendo puestos elevados, pero menos habilidoso en las urnas de electorales. En 2008 – a pesar de disfrutar del amplio apoyo financiero y logístico del gobierno, y la asistencia tácita de las famosamente parcializadas autoridades electorales venezolanas – perdió su apuesta a la reelección como gobernador de Miranda, el segundo estado más popular en Venezuela, ante Henrique Capriles: un contrincante quien eventualmente ascendería a medirse para la presidencia contra el propio Chávez en 2012.

La influencia de Cabello surge a raíz de la convergencia de dos grupos políticos divergentes dentro del partido rector: uno pragmático, y el otro ideológico. El primero tipificado por Cabello, es el más clásico movimiento ideológico populista: nacionalista, corrupto y trillado. El segundo busca una revolución internacional y una transformación a gran escala de la sociedad de América Latina. A través de la diplomacia petrolera, este segundo grupo ha buscado convertir a la Venezuela socialista en una potencia regional y mundial, inyectando fondos del estado para mantener amistosos regímenes clientelares en Bolivia, Cuba, Ecuador y Nicaragua. Supuestamente, sus miembros también han trabajado para influir en las elecciones tan lejos como en México, mientras se fortalecen vínculos con países como Irán y Rusia.

En la cúspide del poder, Chávez fue capaz de manejar estas divisiones a través de la mera fuerza de su personalidad. Sin embargo, antes de su muerte apostó su legado al campo ideológico. A medida que su salud se deterioraba, la influencia cubana dentro del gobierno venezolano aumentaba, y el régimen de La Habana – altamente dependiente en su economía de las grandes dádivas venezolanas en forma de petróleo subsidiado y otras ayudas – impulsó fuertemente a Maduro, un idealista con fuertes vínculos con los Castro, para que fuera el sucesor. Adicionalmente, el diagnóstico del cáncer de Chávez llegó en un momento donde la influencia de Cabello parecía disminuir. Este distanciamiento pareció llegar a un clímax en 2012, cuando durante una trasmisión televisiva, Chávez inesperadamente recomendó que Cabello se postulara para la gobernación del remoto estado de Monagas. La región es el sitio de nacimiento de Cabello, pero la propuesta era una bofetada de exilio político. Cabello retrocedió.

Después de la muerte de Chávez, y la consagración de Maduro como su heredero, la constitución de Venezuela apuntaba a Cabello, jefe de la legislación, como presidente encargado hasta que se sostuvieran elecciones. Pero el equipo de Maduro logró convencer a las autoridades relevantes de que ignoraran dicha provisión, permitiendo que el cargo pasara a manos de Maduro, despojando a Cabello de otra oportunidad truncada a la presidencia.

Aunque que ambos hombres se han apoyado públicamente desde entonces, la relación puede ser mucho más tensa de lo que parece. En abril de 2013, luego de que Maduro ganara, a duras penas, la contienda electoral contra Capriles; Cabello envió un tweet a sus casi un millón de seguidores diciendo que el gobierno debía entrar en una “profunda auto reflexión” sobre el por qué les había ido tan mal en comparación con la última elección de Chávez. Dicha contienda se había llevado a cabo tan solo unos meses antes, contra el mismo oponente y con las mismas ventajas del régimen. El significado del mensaje de Cabello fue claro: “Maduro es un riesgo.”

Una serie de filtraciones han ofrecido evidencia adicional de una rivalidad prolongada. En mayo de 2013, la oposición misteriosamente obtuvo una grabación de Mario Silva, un popular presentador de televisión e ideólogo a favor del gobierno, donde discutía asuntos internos del régimen con un alto oficial de la policía secreta de Cuba. En el audio, Silva describió a Cabello como “un grandísimo hijo de puta” y fue representado como un cleptómano mafioso, desesperado por el poder, y una constante pero inamovible espina en el costado de Maduro.

Públicamente, el gobierno trató de desacreditar las grabaciones diciendo que fueron falsificadas por la CIA y el Mossad, pero a Silva lo quitaron rápidamente del aire. Cabello salió del escándalo relativamente ileso y poco después apareció junto a Maduro en la televisión del Estado, viéndose intocable y dejando a algunos venezolanos pensando si no habría organizado él mismo la filtración.

A medida que las protestas entran en su cuarta semana, la meta definitiva de su próxima ofensiva carismática permanece incierta. Los líderes de la oposición han manifestado preocupación sobre, si al enfrentarse a Maduro, no se corre el riesgo de que Cabello tome el poder. Sin embargo, en el evento poco probable de que Maduro renuncie o sea destituido, una presidencia para Cabello aún requeriría unas elecciones nacionales, a menos que se dé una abierta suspensión de la constitución. Y las elecciones nunca han sido el fuerte de Cabello.

Pero es mejor no preocuparse mucho por los inconvenientes. A diferencia de su equivalente de Netflix, el final del juego para Cabello podría no ser la presidencia como tal. En cambio, lo que busca es poder con impunidad. Si Maduro cae, sería difícil imaginar un escenario donde Cabello no juegue una parte primordial en decidir quién y qué lo substituirá. Con una baraja marcada y ordenada a su antojo, puede que a Diosdado Cabello no le importe mucho quién sea el rey —siempre y cuando él siga siendo el as.

Fuente Original: Lansberg-Rodríguez, Daniel. “The Frank Underwood of Venezuela.” The Altantic. 03-06-2014

http://www.theatlantic.com/international/archive/2014/03/the-frank-underwood-of-venezuela/284259/

4 thoughts on “El Frank Underwood de Venezuela”

  1. La biografía negra de Diosdado oculta ciertos aspectos fundamentales para interpretar la historia en forma imparcial, ya que el artículo adolece de pruebas. Será verdad que entró en el mundo político como revolucionario bolivariano con Chávez por graduarse de Número Uno como teniente, participando el 4 de febrero en un golpe que hasta el honorable Rafael Caldera justificó y el pueblo premió en las urnas en 1998; que fue un soldado bien condecorado de su generación en la academia ( y por eso goza hoy de prestigio como militar bien formado), que unos altos militares afines al gobierno democrático adeco le arrebataron el sable de Alférez Mayor 24 horas antes del ascenso (tenía las mas altas calificaciones, se graduó con los mas altos honores académicos y sus superiores lo admiraban); el estuvo en West Point un tiempo como invitado y siendo reconocido muy favorablemente. Como ingeniero de sistemas ha sido apreciado por sus profesores y es el redactor de la moderna ley de telecomunicaciones; la alta gerencia de algunos canales privados de TV y prensa le manisfestaban en público a Chávez sobre la competencia de Cabello en CONATEL y algunos jerascas de los medios lo llamaban a diario. ¿Es verdad que el hermano del SENIAT es considerado uno de los mejores gerentes de la administración?. Ocultar estas informaciones claves no es libertad de expresión ni es profesional, independiente de que censuremos o no a un persona. No se debe nunca informar incompletamente a los lectores ni al votante. Recordar: “Moral y Luces son nuestras primeras necesidades”, (S. Bolívar), “Dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” (con Jesús).

  2. Diosdado Cabello es el verdadero poder detrás del poder. Cínico, descarado, mentiroso compulsivo, ordinario, despiadado con todo aquel que piense diferente. Maneja los hilos del poder bajo la
    bota miltar.

Comments are closed.