Esto no es Ucrania: Venezuela erosionará, no explotará

Por Ian Bremmer. Reuters. 28-02- 2014.

Los presidentes perseguidos por protestas masivas parecen usar el mismo libreto. Luego de que las protestas en Ucrania se volvieran particularmente violentas, la agencia de seguridad lanzó como represalia una “operación anti-terrorista”. En pocos días, el apoyo al presidente Yanukovich se desmoronó, éste huyó y las “fuerzas radicales” que había menospreciado, tomaron el poder. En Venezuela, el presidente Maduro ha catalogado el creciente descontento como “fascismo” y su meta es “eliminarlo”, además urgió a la oposición a detener sus actos de “terrorismo”.

Pero Venezuela no es Ucrania y es poco probable que Maduro corra la misma suerte que Yanukovich. He aquí el por qué.

Las cosas no le han estado yendo bien al presidente Maduro, debido a las protestas masivas que surgen del crecimiento constante de la tormenta económica, el crimen y la inflación. Una oposición, inicialmente débil, progresó por las vías electorales: el anterior candidato a la presidencia, Henrique Capriles, llegó a un 1,5 por ciento de ganarle a Maduro en las elecciones algo amañadas del año pasado.

Pero el prospecto de esperar hasta el 2018 para intentar sacar a Maduro de manera legal, ha desmoralizado a la oposición y la ha vuelto cada vez más radical. La oposición podría presionar para llamar a un referéndum, pero el gobierno de Maduro haría increíblemente difícil todo el proceso. El líder de la oposición, Leopoldo López, ha hecho un llamado a los venezolanos a llevar su descontento a la calle. Cuando el régimen acuso a López de –¿qué más?– terrorismo y asesinato, López se entregó (luego, por supuesto, de un apasionado discurso). Eso sólo ha consolidado su apoyo y pone a Maduro entre la espada y la pared: liberar a López para que lidere protestas futuras o provocar a la oposición con su encarcelamiento.

Maduro es un presidente débil, sin duda, y estas protestas representan el mayor y más severo reto a su autoridad hasta la fecha. Pero Maduro tiene muchas cartas que el ucraniano Yanukovich no tuvo. Conserva el control (y la lealtad) de los aparatos claves del estado: las fuerzas armadas, la policía y cuerpos de seguridad, el parlamento, y la compañía petrolera PDVSA, que pertenece al estado (la principal fuente de ingresos de Venezuela). No hay un comando unificado dentro de las fuerzas de seguridad que pueda voltearse en su contra de una manera organizada y las fuerzas de seguridad están más dispuestas a reprimir y apoyar al régimen que en Ucrania.

Maduro también es popular. Mientras que los medios internacionales se enfocan en las protestas de la oposición, el porcentaje de aprobación de Maduro aún ronda el 40 por ciento; además el partido dominante PSUV mantiene niveles importantes de aceptación, como se demostró en las elecciones regionales de diciembre del año pasado. Las protestas no se han expandido significativamente más allá de la oposición y tampoco han infiltrado la base Chavista de Maduro. De hecho, ellos representan una oportunidad para que el presidente ratifique el apoyo y la legitimidad de sus fanáticos seguidores.

En términos de opinión internacional, los Estados Unidos está en contra de Maduro; pero en este momento, él mantiene relaciones relativamente razonables con la mayoría de los países latinoamericanos. Hemos visto el lamento de muchos vecinos, pero muy poco en cuanto a crítica abierta. La compañía petrolera perteneciente al estado ha comprado favores a muchos países de la región a través de generosos contratos energéticos.

¿Cuál será la estrategia de Maduro a medida que avanza? Atacará, distraerá y dividirá. Recientemente anunció la extensión de las festividades anuales de Carnaval, expandiéndolas a seis días de vacaciones. Se aferrará a su estrategia de todo o nada, negándose a dar importantes concesiones a la oposición, dándoles poco para mantener el impulso. Espera que durante las próximas semanas, la oposición se dé cuenta de que no ha logrado nada significativo del gobierno y las cosas gradualmente se irán apagando.

Maduro no tiene incentivo para renunciar, además de no haber un mecanismo institucional establecido que lo obligue a hacerlo. Es muy difícil tanto para la oposición como para las fuerzas armadas –si empezaran a ver al presidente como una carga demasiado pesada– hacer la transición de alejar a Maduro dentro de una infraestructura constitucional rígida. Si las fuerzas armadas, que apoyan fuertemente al chavismo, lo removieran, tendrían que llamar a elecciones y seguramente ganaría la oposición: algo poco viable.

Es poco probable que veamos a Maduro huir del país próximamente. Pero sobrevivir esta batalla es muy diferente que ganar la guerra y Venezuela va perdiendo mientras que Maduro se aferra al poder. La economía seguirá sufriendo y no hay ninguna intención política por parte del gobierno de tomar medidas drásticas para abordar la inflación, que aumenta rápidamente, además del deterioro del ambiente fiscal. De hecho, el descontento público que se lleva a cabo hoy en día, hace que Maduro sea incluso menos propenso a implementar dolorosas reformas que puedan reavivar las protestas. Lo quiere decir que veremos más rondas de descontento social en el futuro.

Si Maduro tuviera fuertes habilidades de liderazgo y la voluntad de rectificar, probablemente podría salir de este aprieto. Pero su administración ha manejado la economía muy mal y ésta sólo empeora. La respuesta del gobierno continúa siendo débil, inconsistente e internamente dividida. Sin embargo, con Maduro disfrutando del apoyo del chavismo y la seguridad de los aparatos del estado, el desenlace más probable es una transición desordenada e insegura, a medida que la situación se erosiona en vez de explotar.

Fuente: Bremmer, Ian. “This is not Ukraine: Venezuela will erode, not explode.” Reuters. 28-02-2014. http://blogs.reuters.com/ian-bremmer/2014/02/28/this-is-not-ukraine-venezuela-will-erode-not-explode/

Traducido por #infoVzla

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