El chavismo se crece en la desconfianza

Por Thor Halvorssen, presidente de la Fundación de Derechos Humanos, con sede en Nueva York.

Actualizado, 27 de febrero de 2014  3:25 PM

La desconfianza no terminará hasta que la revolución chavista haya llegado a su fin y un nuevo gobierno, tolerante y pluralista, requiera que sus miembros y partidarios desarrollen una comprensión categórica que, si bien los gobernantes pueden ser electos por un subconjunto de la población, deben servir a la nación en su conjunto.

La protesta pacífica es la mejor vía, la esperanza de que el gobierno siga perdiendo apoyo popular y el pueblo de Venezuela encuentre un territorio de entendimiento común.

Pongámoslo en contexto: En el momento que Maduro anunció la muerte de Chávez hace un año, el chavismo ya había controlado Venezuela durante 14 años. La legislatura bipartidista de Venezuela había sido sustituida por una asamblea de marionetas: los límites del mandato se habían eliminado para permitir al presidente postularse para una reelección indefinida. El poder judicial estaba tan sometido al chavismo hasta el punto de que le había jurado fidelidad, el movimiento obrero que había sido eviscerado (sus líderes encarcelados o exiliados) se sustituyó con los sindicatos del gobierno; los medios de comunicación críticos del gobierno dejaron de existir, y las elecciones se convirtieron en un proceso censurado e injusto.

Desde el chavismo tomó el control, en el país y en el extranjero se han gastado miles de millones de dólares promoviendo dos mensajes clave entre sus seguidores: “Todos los que nos precedieron eran unos miserables”, y “si perdemos nuestra posición en el poder, un grupo de oligarcas fascistas volverán y los pobres de Venezuela sufrirán terriblemente”. Estos mensajes repetitivos de desconfianza han estimulado el apoyo popular, primero para Chávez y ahora para Maduro, y son reforzados por la consigna del gobierno:”Patria, socialismo o muerte”.

Venezuela está en una revolución a la que no se le avista final declarado. El chavismo opera sobre la base de la exclusión y el apartheid político. La desconfianza es necesaria para la supervivencia del gobierno de Maduro. Los que dudan de esta triste realidad tienen que leer los mensajes de Twitter de los ministros venezolanos del gabinete, de los generales activos, o de los principales líderes del partido. El lenguaje se centra en la “sangre”,  el “fascismo”, el “pago”, los “cobardes” y  la “batalla”. Un gobernador chavista incluso tuiteó a las unidades armadas de combate: “Prepárense para el contraataque repentino”, mientras que el ministro de Turismo re-tuiteó que manifestantes “fascistas” merecen “disparos, incendios y explosivos”.

La mitad del país que votó en contra de Maduro en las recientes elecciones se enfrenta a esta mentalidad de confrontación de un gobierno que supuestamente salvaguarda los derechos individuales de todos los venezolanos. Mientras tanto, la oposición está respaldada casi en su totalidad por los mercantilistas de la oligarquía y ex partidarios de Chávez – la mayoría de los cuales simplemente quiere que el chavismo siga su curso mientras ellos exprimen lo que queda de la bonanza petrolera.

La mayoría de los que protestan en Venezuela son los pobres, que sufren escasez crónica (incluso el papel higiénico es un lujo), la siempre creciente inflación y un alto nivel de delincuencia. Por mucho que Maduro lo intente, es difícil responsabilizar a la oposición “fascista” por la corrupción y la incompetencia de la revolución.  La desconfianza en Venezuela no parece tener un fin inmediato, pero la protesta pacífica es la mejor vía, la esperanza de que el gobierno siga perdiendo apoyo popular y el pueblo de Venezuela encuentre un territorio de entendimiento común en una nueva síntesis política.

Fuente Original: Halvorssen, Thor.”Chavismo Thrives on Mistrust”. The New York Times. Feb. 27,2014. The New York Times C.A. March 01,2014. <http://www.nytimes.com/roomfordebate/2014/02/27/a-path-forward-for-venezuela/chavismo-thrives-on-mistrust?smid=fb-share&gt;.

Traducido por #InfoVenzla