La Discutible Conferencia de Paz de Maduro

Después de protestas en Venezuela

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, se ve sometido a presiones de cara a las protestas contra su, cada vez más acorralado, gobierno. Busca tranquilizar la situación con una “conferencia de paz” que la oposición considera una farsa y pretende boicotear.
De Martin Polansky, ARD-Hörfunkstudio Ciudad de México.

“Libertad”, gritan los estudiantes en las calles de Caracas y muchas otras ciudades de Venezuela. Las protestas no disminuyen. Y la situación se recrudece más y más: barricadas abrasadas por el fuego, ballenas y disparos aislados. Al menos 13 muertos hasta ahora, más de 150 heridos y, según cifras oficiales, unos 700 detenidos.
Pero el gobierno socialista no consigue apagar el fuego, tranquilizar la protesta a la que se han sumado cada vez más adversarios al gobierno.

“El gobierno tiene que darse cuenta: ¡Ya tenemos suficiente!”
“Estamos aquí por la inseguridad y por la situación económica en las calles. El sueldo mínimo no nos alcanza para nada”, cuenta indignada una manifestante. Otro participante expresa: “El gobierno debería darse cuenta de una vez, de que ya hemos tenido suficiente criminalidad, inflación y escasez.”
Hace ya un tiempo que muchos estudiantes persiguen el final del gobierno de izquierda. Partidarios y opositores de los socialistas se enfrentan irreconciliablemente unos con otros. A pesar de los crecientes problemas económicos una buena parte de la oposición estima el tiempo propicio para un cambio.

Maduro – a veces fuerte, a veces conciliador.
El presidente Maduro, quien fue elegido tras la muerte de Hugo Chavez hace apenas un año, se encuentra en apuros y reacciona con fuerte retórica y ocasionales muestras de acercamiento. Maduro convocó hoy a una “Conferencia Nacional de la Paz”. A los miembros de los grupos motorizados simpatizantes del socialismo les habló así: “No han podido con nosotros. Aún así, tenemos que combatir día tras día esos escuálidos, fascistas intentos de golpe. Yo voy a invitar a todos los grupos a la conferencia de paz. Estamos listos para vernos a los ojos. Pero no estamos listos para aceptar condiciones, mucho menos de criminales.”
El hecho de que Maduro reciba precisamente a grupos motorizados en el palacio presidencial es visto por la oposición como una amenaza. Los llamados “motorizados” son innumerables colaboradores armados de los socialistas y son responsables, según informes no confirmados, de la muerte de varios manifestantes.
El moderado líder de la oposición, Henrique Capriles, considera la invitación a la conferencia de paz poco creíble: “Yo no voy a ir. Yo no pertenezco a la orquesta del Titanic, que toca hasta que se hunda el barco. Nicolás, a mí no me vas a utilizar.”

La iglesia debe intervenir
Capriles tiene como problema, que muchos opositores al gobierno lo consideren transigente por haberse distanciado de las barricadas callejeras de los estudiantes. El partido del opositor radical Leopoldo López tiene una opinión contraria. Por el momento es difícil reconocer cómo puede ser superada la escalada. Capriles le pide a la iglesia católica que intervenga.

Los estudiantes protestantes se movilizaron el martes hacia la embajada cubana en Caracas. Su exigencia: La Habana debe retirar a sus representantes militares en Venezuela y no deben inmiscuirse en el conflicto. Cuba es considerada un estrecho aliado de Venezuela.

Mientras tanto, Estados Unidos repatrió a los tres colaboradores de la embajada venezolana. Washington reaccionó así a un acontecimiento similar del gobierno de Caracas. Con esto el conflicto en Venezuela se extiende a círculos internacionales.

El descontento contra Maduro crece
Noticiero 20:00 horas, 27.02.2014, Peter Sonnenberg, ARD Ciudad de México en ese momento en
Caracas.

Fuente: http://www.tagesschau.de/ausland/venezuela314.html

Traducido por: #InfoVnzla