El Movimiento Laborista Debe Abandonar Cualquier Ilusión Sobre el Socialismo Venezolano

Por ROB MARCHANT | Publicado: 26 de Febrero de 2014

Hoy, a tempranas horas, Colin Burgon argumentó que “debe dejarse que el pueblo de Venezuela decida si la era socialista ha llegado a su fin”.

 Rob Marchant, analista político y ex- director del Partido Laborista,  que bloguea en El Centro Izquierda, The Centre Left, responde…

Con cientos de miles de personas en las calles manifestando en contra del gobierno el pasado fin de semana, la continua crisis económica, la escasez de casi todos los productos y matones del gobierno golpeando y matando a manifestantes de la oposición, parece extraño que incluso tengamos que hacer la pregunta.

Pero en la izquierda británica a veces, ante un debate, exhibimos un apoyo patológico hacia las figuras situadas del lado del “anti-establishment”, siempre y cuando (a) tengan algún tipo de pretensión, por vaga que sea,  de ser “socialista” y (b) que se enfrenten verbalmente en contra “El Mal de males”, a saber, el gobierno de los Estados Unidos. El régimen de Maduro en Venezuela cumple con ambos requisitos.

El año pasado veíamos el raído legado de Hugo Chávez. En el año transcurrido desde su muerte, su sucesor elegido, Nicolás Maduro, ha demostrado a todos ser un presidente bastante extraordinario. Extraordinario en el sentido de que, si pensabas que Chávez había dirigido su país malamente, la habilidad de Maduro ha sido  para hacerlo consistentemente peor.

Primero, se las ha arreglado para producir la escasez de un gran número de productos de primera necesidad. En un estado apoyado sobre las mayores reservas de petróleo del mundo, esto en sí mismo es un logro considerable. Corrupción instigada por el Estado, que está en todas partes, ayuda a perder esos activos, a pesar de que tal vez esto no sea una afirmación poco común en América del Sur.

En segundo lugar, las calles, que siempre han sido peligrosas, no importa cuáles sean tus creencias políticas, ahora son “zonas de muerte”. En los últimos quince años, desde 1998 hasta 2013, tiempo que comprende más o menos el periodo de liderazgo de Chávez / Maduro, la tasa de homicidios se ha cuadruplicado (aunque el mismo informe señala que ahora el gobierno suprime las estadísticas).

En las últimas semanas ha habido una brutalidad sin precedentes a manos de los desagradables “colectivos”, que son patrullas vecinales pagadas por el régimen. Emiliana Duarte, una bloguera local, señala que “llevan a cabo sus salvajes ataques con barras de acero, porras, y también el uso de sus cascos de motocicleta como porras”.

En tercer lugar, tenemos el propio comportamiento extraño y errático de Maduro. Un hombre que fundamentalmente carece del carisma de su predecesor, que ha tratado de vivir de la leyenda de Chávez, para convertirlo en una figura casi religiosa, una Evita o el Che durante su generación. Afirma que (Chávez) se le ha aparecido a él como un “pájaro muy pequeño”, y que le aconsejó a Dios para elegir un Papa latinoamericano (¡Esto no es una broma!).

Maduro no es sólo un líder incompetente, sino una vergüenza pública para el país.

En cuarto lugar, la libertad en el país ha disminuido aún más.  Freedom House  ha otorgado a Venezuela, una clasificación de “Parcialmente Libre” con tan  sólo 5  puntos,  de un máximo de 7 , sólo medio punto por encima de Rusia, clasificada como “No Libre”. “Venezuela recibió una puntuación de tendencia  a la baja debido al aumento en la aplicación selectiva de las leyes y reglamentos en contra de la oposición, métodos que tuvieron como finalidad minimizar el papel contralor de la oposición sobre el poder gubernamental”.

Más medios de comunicación han cerrado por ser anti-régimen. CNN ha sido expulsada del país. Venezuela se retiró formalmente de la Convención Americana sobre Derechos Humanos en septiembre de 2013 – un signo elocuente del rumbo que está tomando el país.

Y podría seguir. Pero cuestionar la narrativa de los pro-chavistas, que te dicen – como a mí que estaba en Twitter el otro día – que todo es una conspiración del MSM (principales medios de comunicación).  Nosotros estaríamos mejor si conseguimos todos nuestros informes de blogs “independientes” (Me recomendó este, http://venezuelanalysis.com/, completamente desprovisto de cualquier tipo de crítica al régimen de Maduro).

No, la violencia es toda culpa de los “grupos de extrema derecha ‘, naturalmente todos financiado por los EE.UU. Sin embargo, las evidencias contundentes que probarían esto son impresionantemente escasas.

Para dar un ejemplo del pensamiento que sigue apoyando Maduro, y que se propaga cual eco contra toda evidencia de lo contrario, no hay que buscar más que la conferencia del año pasado del Partido Laborista, donde los seguidores laboristas y  los representantes de Venezuela y de Cuba celebraron una reunión conjunta. Así es, una supuesta democracia junto a una dictadura de buena fe.

En una hazaña olímpica digna de contorsionistas intelectuales, los partidarios de ambos no vieron ninguna contradicción en apoyar codo a codo a los dos regímenes.

Y eso se debe a que (a) Venezuela ya no es, si alguna vez lo fue, una democracia libre en ningún sentido significativo de la palabra y (b) sus partidarios están claramente dispuestos a ceder en la democracia “por el bien mayor”; para ellos la democracia no es una condición sine qua non.

Bueno, lo es para mí. Debe serlo para todos nosotros. Como hemos visto en los anti-demócratas asesinos del siglo pasado, así como en los actuales, cualquier otra vía sería una locura.

Ya es hora de que figuras clave en el movimiento laborista británico, como el actual líder de la TUC y los de la mayoría de los principales sindicatos, se espabilen con el hedor.

Su apoyo desesperado a un régimen moribundo no es sólo lo que les deja trágicamente del lado equivocado de la historia, sino que, peor aún, exponiéndose, exponen a nuestro gran movimiento al ridículo.

Fuente: http://www.leftfootforward.org/2014/02/the-labour-movement-should-drop-illusions-about-venezuela/

Traducido por: Tanya May

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