Daniel-Cohn Bendit

A la sombra de Ucrania, Venezuela.

“En Venezuela, hay manifestaciones en todo el país contra la situación económica”.

¿Cómo explica usted, Daniel Cohn Bendit, que Venezuela, poderoso país petrolero, esté desangrado económicamente?

— Lejos de Europa, una rebelión popular pasa desapercibida. Desde hace semanas, decenas de miles de venezolanos protestan contra el poder poschavista del presidente Maduro. Jóvenes, burgueses, pobres, intelectuales entremezclados. Denuncian la inflación, la corrupción y la criminalidad. ¿Saben cuántos ministros hay en el gobierno Maduro? Más de cien ministros. Más de diez muertos, centenares de heridos. Escasez de bienes de primera necesidad. Venezuela fue antaño un país de ganadería y de agricultura. Hoy tiene que importar todo. El país sólo vive de la renta petrolera. Resulta que tiene una inflación record, que fue de 56 por ciento en 2013. Desmoronamiento del poder de compra, sobre todo el de los más pobres. Por fin, la inseguridad: 25 mil muertes violentas el año pasado. Hubo 5 mil en 1998, antes de la primera elección de Chávez. En consecuencia, la propaganda del poder poschávez ya no cala: los 15 años en el poder, ya no permiten razonablemente explicar las razones de la crisis achacándosela al poder anterior. Entonces, juegan con el antiamericanismo y el antimperialismo de espanto y brinco. Maduro, el sucesor de Chávez, es el hombre de Cuba como Yakunovich en Ucrania era el hombre de Moscú. Los servicios secretos cubanos se encargan de la formación de la policía política venezolana. La semana pasada, por cierto, Maduro lanzaba una perorata diciendo que Venezuela no era Ucrania, y que se solidarizaba con Yanukovich. Maduro moviliza a sus partidarios y decreta la madre de todos los combates: la lucha antifascista y antimperialista. La rebelión contra él es una rebelión fascista. Esas son sus palabras.

— Daniel, una parte de la izquierda francesa apoyó a Chávez y a Maduro; pienso en Jean Luc Mélanchon (líder del Parti de Gauche).

— Sí, y algo fenomenal es que no se trata sólo de la izquierda europea: la presidenta de Brasil, la señora Roussef, que fue una resistente contra la dictadura, se solidariza con Maduro. Una parte de la prensa de izquierda francesa, Libération, que es mi periódico preferido, habla de la oposición venezolana como de la derecha dura, como si fueran fachos. Fidel Castro y luego Chávez fueron vistos como liberadores populares que provocaron la admiración de tribunos de la izquierda como Jean Luc Mélachon. Que la prensa esté amordazada, que las libertades estén confiscadas, que la corrupción esté desatada para nada los incomoda. Entonces, ante el nuevo movimiento popular de las últimas semanas, o se hacen los que lo ignoran, o retoman el canon antimperialista y antifascista. Si no los escandalizó ver a Chávez agarrado de manos con Amanidhejad, por qué irían a sentir remilgos hoy. La verdad histórica no los molesta. Es su última preocupación. Los enemigos de mis enemigos son mis amigos, sin importar quiénes son ni lo que hagan. Tal es efectivamente la divisa de Mélanchon, quien por lo demás sueña con ser un Chávez o Maduro, que pueden hablar en cadena en la radio y la televisión durante seis horas seguidas.

— ¡Seis horas en la radio! A usted le tocaron tres minutos. Gracias, Daniel Cohn Bendit!”

 

Fuente Original: Cohn Bendit, Daniel.”À l’ombre de I’Ukraine, le Venezuela”. Europe1.fr. Feb.24, 2014. Europe1. Feb.27, 2014. <www.europe1.fr/MediaCenter/Emissions/Daniel-Cohn-Bendit/Sons/A-l-ombre-de-l-Ukraine-le-Venezuela-1810297/?fb_action_ids=723003111065433&fb_action_types=og.recommends&fb_source=other_multiline&action_object_map=%5B679698202073276%5D&action_type_map=%5B%22og.recommends%22%5D&action_ref_map>.

 Traducido por #infoVnzla

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